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23 Avr 2008 


En una columna anterior escribí sobre la “limpieza” en el centro político. Quiero profundizar este tema, ya que parece que en estos días se van discutiendo, negociando, pactando las alianzas electorales.

Si el PCN hace una alianza electoral con ARENA --o un pacto político con el FMLN-- no causa ningún daño. Excepto al mismo PCN, que cometería suicidio.

Pero en cuanto a sustancia política, el país no pierde nada. El PCN hace mucho que ha dejado de representar un proyecto político; su presencia o ausencia no es esencial para el pluralismo democrático, para la sana diversidad ideológica. Es un parásito, no un elemento esencial del sistema político.

Otra cosa sería que el PDC se case con ARENA. Significaría que voluntariamente desaparece la opción centro comoproyecto independiente. Y centro sin independencia de los polos no puede existir. Significaría que el candidato de ARENA pueda decir: Yo represento no sólo ARENA, sino también el centro derecha, la derecha social, la democracia cristiana…

Igual el caso que los partidos de tendencia socialcristiana y socialdemócrata hagan una alianza electoral con el FMLN. Significaría la firma del acta de defunción, para El Salvador, de estas tendencias políticas indispensables para el pluralismo político. Permitiría a Mauricio Funes aproyectarse como candidato de una izquierda unida y moderada. El CD y el FDR tal vez no le suman muchos votos al Frente, pero son sumamente útiles para disipar dudas que despierta el FMLN, su historia, sobre todo su historia en la posguerra: las depuraciones, el abandono del pluralismo interno, la dirigencia actual.

Ser candidato del FMLNy tenerse que enfrentar y perfilar contra un proyecto socialdemócrata vivo, esuna cosa. Ser candidato de una alianza que incluye la socialdemocracia, es mucho más fácil, sobre todo en las relaciones con los gobiernos y partidos europeos, casi todos de corte socialdemócrata o socialcristiana.

Si CD y FDR, como expresiones partidarias de la izquierda distanciada e independiente de los gobiernos de izquierda autoritaria --Cuba, China, Venezuela-- aceptan entrar en alianza con el FMLN sin una negociación seria, sin condicionar su apoyo para Funes a la elaboración de una plataforma conjunta que respete sus principios democráticos, pluralistas, concertadores, el único que gana es el Frente. Porque habrá logrado quitarse del zapato una piedra muy incómoda que es la voz crítica, independiente, antiautoritaria de la izquierda socialdemócrata y socialcristiana.

En cambio, si la izquierda democrática logra articularse como alternativa independiente, enfrentando al FMLN y a ARENA, no para aspirar al poder, sino para introducir al debate electoral el proyecto socialdemócrata, no van a tener grandes triunfos electorales. Sin embargo, habrán defendido con dignidad un proyecto político alternativo, preservándolo, dándole oxígeno.

Así como a veces las compañías grandes adquieren a sus competidores, no para hacerlos productivos, sino para reducir la competencia, así puede pasar en las alianzas con los partidos mayoritarios. A veces los monopolios se tragan a sus competidores por la simple razón que tienen productos más creativos. Pero no para aplicar las ideas visionarias de la competencia, sino para meter sus patentes y sus innovaciones en las gavetas del olvido. Para seguir con lo mismo.

En el caso de la izquierda, perfectamente aplica esta comparación. Indudablemente, la socialdemocracia (que todavía es mala palabra en el FMLN y declarado enemigo ideológico principal por los partidos gobernantes deCuba y Venezuela) tiene ideas mucho más creativas, realistas y democráticas que la izquierda ortodoxa para enfrentar los desafíos enormes que los gobiernos enfrentan en un mundo globalizado, con escasez y carestía de recursos. Entiendo que el Frente quiere comprar esta franquicia, para cerrarla.

En la historia de la izquierda, los frentes amplios nunca les han funcionado a los socialdemócratas si están en minoría y entran en alianzas con partidos comunistas. Sólo les han funcionado como resultado de un debate muy serio, muy crítico, incluso muy conflictivo enfrentando los partidos maximalistas y ortodoxos.Y donde la izquierda democrática ha ganado este enfrentamiento ideológico y político.

Sin pasar por este debate, simplemente en base de cálculos electorales, estas alianzas no son alianzas, sino rendiciones, adhesiones.

Admin · 91 vistas · 0 comentarios
21 Avr 2008 


Paris, Berlin, Berkeley, Varsovia, Praga, Milán, Tokio, México... un fantasma recorre las aulas universitarias y las calles de las ciudades del mundo: la rebelión estudiantil, la sublevación de los hijos contra los padres y contra las sociedades que los padres de la guerra fría habían construido de los dos lados de la cortina de hierro.

Nunca fue una revolución para tomar el poder, sino una revolución cultural, una transformación radical de la manera de relacionarse con el estado, de concebir ciudadanía, de definir los derechos humanos, los derechos de mujeres. Fue la utopía de un mundo de naciones independientes, de sociedades solidarias y de una radical igualdad de géneros, de razas, de culturas.

El Mayo 68 fue anti-comunista, no por defender el orden establecido, sino por anti-autoritario. Por ello, los protagonistas de este movimiento todos fuimos incluidos en las listas de enemigos a observar de los servicios de inteligencia y seguridad de Estado tanto del Oeste como del Este. En Berlin construimos redes clandestinas que se dedicaban a ayudar a soldados norteamericanos estacionados en Berlin a desertar a Suecia antes de ser enviados a Vietnam -- y al mismo tiempo a ayudar a disidentes de Polonia, Checoslovaquia y Alemania Democrática a huir a Berlin Occidental antes de que fueran a capturados, condenados y encarcelados por sus gobiernos estalinistas.

La generación de los 68 chocó con todos las formas de imperialismo: con el soviético en Praga, con el norteamericano en Vietnam, con el chino en Tíbet. Chocamos con todas las formas de autoritarismo: el reaccionario de Franco en España, de Pinochet en Chile y del Shah de Persia -- igual que con el autoritarismo comunista en Europa Oriental y con el autoritarismo “democrático” de Charles de Gaulle en Francia y Franz Josef Strauss en Alemania.

Y con el autoritarismo dentro de nuestras propias filas. Cuando la sublevación estudiantil topó, a principios de los años setenta, una minoría de sus protagonistas, incapaces de aceptar que esta revolución no era para tomar el poder, empezó a buscar refugio en ideologías diametralmente opuestas al anti-autoritarismo del mayo 68. Unos formaron partidos --mas bien sectas-- maoístas; otros se olvidaron del Praga y se unieron a los partidos comunistas pro-soviéticos; y unos pocos se refugiaron en la clandestinidad de una “guerrilla urbana” que rápidamente se deslizó al terreno del más cínico terrorismo.

La gran mayoría de los jóvenes rebeldes del 68 enfrentó críticamente estas tendencias autoritarias y se dedicó a crear movimientos ciudadanos –ecológicos, culturales, pacifistas, vecinales, feministas, etc. Otros empezaron “la larga marcha por las instituciones”, transformando, democratizando y revitalizando la socialdemocracia, las iglesias, los sindicatos, las universidades...

Es interesante que el político de derecha que de manera más enfática ha anunciado que quiere revertir todas las transformaciones que han surgido del movimiento de mayo 68, es el presidente playboy Nicolas Sarkozy. En su campaña electoral en una Francia dominada y arruinada por una derecha cínica, retrógrada, corrupta y ineficiente, Sarkozy tuvo la brillante idea de culpar toda la decadencia francesa a la oposición, no a la derecha gobernante: “Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo.”

Lo dice el hombre que un año después de su entronización como presidente se ha convertido en la vergüenza nacional de los franceses, por su cinismo, su estilo ostentoso de vida, su falta de escrúpulos para aceptar invitaciones de sus amigos millonarios, etc.

Lo que pasa en Francia es la restauración del sistema de privilegios, la restauración del estado autoritario -- los dos fuertemente cuestionados y debilitados por las ideas que nacieron en mayo 68.

El rescate de la ética encima de la política real ha sido precisamente el corazón de la filosofía de la generación de 1968. Esto es precisamente que nos ha enfrentado de esta manera tan irreconciliable con el cinismo de Estados Unidos en Vietnam y de la Unión Soviética en Praga.

Me imagino que esto es, para un ortodoxo derechista como Nicolas Sarkozy, tan imposible de entender como para ortodoxo de izquierda. En cambio, la izquierda democrática y la derecha liberal o sea, políticamente liberal) han asumido muchas de las ideas del mayo 68. Por suerte.

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18 Avr 2008 
Antonio Martínez-Uribe
Analista político

En cualquier plano de la vida social encontramos tres elementos que deben combinarse para producir una obra trascendente: el querer, el saber, el poder hacer y el contexto. Para aquel que aspira a ser gobernante estos deberían ser elementos que aparecerían en el primer plano de sus desafíos.

Las amenazas a la seguridad provienen de la insatisfacción de las necesidades económicas, sociales, políticas y culturales de amplísimos sectores. La pobreza es la peor más, es aún más peligrosa la abulia institucional para encararla. Los tiempos son cortos, los plazos son perentorios, los recursos nacionales se presentan limitados, la situación del país es cada vez más caótica.

Cuatro problemas siguen sin resolverse, condición ineludible para dar continuidad y correcta dirección política: Primero, dilucidar el problema de la concepción del proceso democrá- tico en su integralidad. Segundo, el liderazgo, cuestión vinculada al problema de la confianza y la credibilidad. Tercero, el perfil del modelo de sociedad, que tiene que ver con una coherente y sólida relación de la línea global entre democracia, seguridad y desarrollo. Cuarto, la oferta política para un período específico.

Hay que renunciar a la concepción y comportamiento de provocación frente al otro. Planteada una situación de enfrentamiento habrá que transformarla en cooperación. Una amenaza puede y debe convertirse, en la medida de la voluntad e inteligencia política de los liderazgos, en un espacio para un consenso.

Constatado que sigue faltando voluntad política y que aunque se de ella no es suficiente ya que ningún sector, por sí solo, va a echar al país a caminar por la conquista de intereses de nación. Los profesionales y los intelectuales tienen un importantísimo papel que jugar. Se debe hacer realidad aquella consigna de la revolución estudiantil de hace 40 años: Soyons réalistes, exigeons l´impossible!!

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16 Avr 2008 
Joaquín Samayoa, académico y analista político

Los principales aspirantes a la Presidencia de la República tienen rasgos de personalidad muy diferentes. Mauricio Funes es cerebral, poco emotivo y bastante huraño. Su discurso es franco, fluido y bien articulado. Rodrigo Ávila es afectuoso, cálido y muy sociable. Su discurso es entrecortado y un poco caótico. El valor comunicativo de Mauricio es la argumentación, el de Rodrigo, la identificación con las personas. Si pudiéramos amalgamar las buenas cualidades de ambos en una misma persona, tendríamos al candidato ideal.

La experiencia laboral de cada uno de ellos también es muy diferente. Mauricio lleva muchos años ejercitando sus habilidades analíticas y verbales; su trabajo le exigió informarse y pensar sobre una amplia gama de problemas políticos, económicos y sociales. Rodrigo ha sido predominantemente un ejecutor cuyo trabajo le exigió concentrarse en un solo problema. Si pudiéramos hacer una síntesis de ambos caudales de aptitud y conocimiento, tendríamos al candidato ideal.

La ideología es otro importante factor de contraste entre los dos candidatos, pero en este ámbito sí es posible hacer una síntesis de las mejores ideas que tradicionalmente han sido identificadas como de izquierda o de derecha. Aunque la derecha ha sido más audaz para apropiarse algunas de las banderas tradicionales del otro campo, la izquierda moderada no se ha quedado muy atrás y la izquierda ortodoxa empieza a dar señales, todavía tenues y confusas, de la flexibilidad que necesita para ser opción real de poder.

Le podríamos tomar prestado un concepto a las ciencias físicas y decir que ambos candidatos se están dejando atraer por fuerzas centrípetas, mientras que sus respectivos partidos tienen un largo historial de dejarse arrastrar por fuerzas centrífugas. Más allá de las ideas moderadas y de las buenas intenciones de los candidatos, la inercia ideológica de sus partidos marca también una importante diferencia entre las dos opciones electorales.

ARENA y el FMLN difieren además en el bagaje que llevan a los comicios de 2009. Se equiparan en el prestigio o desprestigio que han venido acumulando por su actuación en gobiernos municipales, en la Asamblea Legislativa y en los espacios de opinión. Pero ARENA lleva un controvertido saldo, negativo para unos y positivo para otros, resultante de 20 largos años al frente del poder ejecutivo; mientras que el FMLN ha permanecido todo ese tiempo en la comodidad de la oposición, escogiendo sus batallas y criticando, sin tener que asumir responsabilidad por los errores y omisiones del gobierno.

A Rodrigo Ávila lo anterior le plantea un problema de credibilidad. A pesar de las grandes sumas de dinero que el presidente Saca gasta en publicidad para inducir una percepción de cumplimiento de sus promesas, hay amplios sectores de la población que no dan por cumplidas esas promesas, especialmente en los temas económicos, de seguridad y de transparencia en el manejo de los fondos públicos.

El candidato arenero la tiene cuesta arriba cuando pretenda persuadir a los votantes de que esta vez sí va en serio la atención prioritaria a lo social, el combate a la corrupción y la eficacia en la lucha contra el crimen. Al FMLN y a su candidato, en cambio, muchos los aclaman como redentores o, al menos, les conceden el beneficio de la duda, por no haber tenido que poner a prueba su voluntad ni sus capacidades para hacer bien lo que, según ellos, sus adversarios han hecho tan mal.

Hay otras diferencias que los votantes estaremos analizando, para lo cual tenemos ya suficientes elementos de juicio antes del inicio oficial de la campaña electoral. Pero hay una importante pregunta que solo podremos responder una vez que hayamos observado el desempeño de los candidatos a lo largo de los próximos meses. Necesitamos saber si Funes y Ávila son realmente buenos líderes o simples candidatos en busca de votos.

El buen líder tiene una clara visión de cómo lograr lo que es posible y más conveniente para toda la sociedad en cada momento. Mientras los candidatos tradicionales enfatizan sus propias virtudes y lo que ellos intentarán hacer desde el gobierno, los líderes genuinos destacan lo que los pueblos pueden alcanzar cuando están dispuestos a asumir sacrificios y responsabilidades.

Los candidatos tradicionales se promueven a sí mismos y fomentan la pasividad ciudadana. Los líderes genuinos promueven la cohesión de su pueblo y lo inspiran a proponerse metas que siempre han parecido inalcanzables. Tenemos magníficos ejemplos de una y otra visión en los precandidatos del partido Demócrata estadounidense. En estos tiempos tan difíciles, nuestro país necesita más liderazgo y menos manipulación electoral.

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16 Avr 2008 
Paolo Lüers, Analista

La mayor parte de la población, interrogada sobre su ubicación ideológica, se declara ni de izquierda (20.34%) ni de derecha (17.4%), sino de centro (33%). Sumando los que se declaran centroizquierda y centroderecha, sale un centro de más de 38%.Ala pregunta si hay espacio para una alternativa de centro, 31.54% de los salvadoreños contesta que sí.

Son números para construir estrategias vencedoras. Da para ganar elecciones. Sin embargo, el centro político salvadoreño sigue en agonía. Al centro del espectro político salvadoreño: un inmenso hueco. A pesar de estos datos muy reveladores, el país sigue debatiéndose entre continuar sufriendo con la derecha constituida en ARENA o lanzarse a otro sufrimiento con una izquierda con olor a antisistema.

En el centro lo que sobra es caos, incapacidad, insinceridad, oportunismo, ausencia de visión y falta de liderazgo. La tan soñada coalición por el cambio de Arturo Zablah, muerta. CD y el FDR se prometieron matrimonio, pero nunca dejaron de coquetear con el FMLN. René Canjura, alcalde de Nejapa y dirigente del FDR, dice que quiere pactar con PDC y PCN para el gobierno municipal, pero si este pacto no se da a nivel presidencial, “yo seré un activista para la campaña de Mauricio Funes”. Esto sólo puede decirlo Canjura porque ya tiene claro que la tal “tercera fuerza” no es otra cosa que una movida estratégica para llevar al poder al FMLN. Que la tal “coalición para el cambio” con Arturo Zablah no es otra cosa que una sucursal de la misma franquicia de cambio que promete Mauricio Funes. Es más: Canjura no puede decir esto si no está enterado de que el PCN, como buena prostituta, ya está negociando un pacto de “gobernabilidad” con el Frente, y si él no forma parte de este pacto.

Es hora de que los partidos del centro --en el sentido que están en medio de los polos de la confrontación y por lo tanto incluyen al FDR, CD, PDCy PCN-- tienen que bajarse los pantalones y decir lo que quieren. No tiene sentido querer hacer coaliciones para la primera ronda, si para la segunda cada uno va por otro lado. Los que en última instancia van a apoyar al Frente, que desde ya busquen cabida en una alianza electoral, aunque no logren más que la “sobrevivencia” de los liderazgos. Pongo esta palabra entre comillas porque la pongo en duda: La estrategia para asegurar la sobrevivencia en el sentido de cargos públicos, bien puede ser el suicidio como proyecto político.

Hay que hacer un escrutinio crítico para limpiar el terreno en el centro. Se necesita una limpieza radical que sólo deje vivos a los que realmente tienen vocación de independencia; los que quieren construir una tercera fuerza que rompa el esquema de la posguerra; los que no van a empeñar en la segunda vuelta lo acumulado en la primera ronda y en las elecciones municipales y legislativas, por muy modesto que sea.

Si el PDC realmente quiere constituirse como tercera fuerza, ahora es su oportunidad. Pero que lo haga solo, o sólo con los que se comprometan a no apoyar a nadie en la segunda vuelta. El PCN se va a enredar en sus intentos en pactar con ambos lados. El CD va a lanzar a un candidato decidido a apoyar después a Funes. Y el FDR tiene que decidirse si quiere acompañar al CD en esta pantomima o al PDC en el intento de establecer una fuerza independiente.

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15 Avr 2008 
Inspirado en las notas enviadas por nuestro corresponsal en
Washington y en un brillante artículo publicado por el periodista
italiano Christian Rocca, a las que agrego mi análisis, redacto un
artículo sobre el interesante y extraño caso del candidato demócrata
Barak Obama, en Estados Unidos.


Obama es un fenómeno que empieza a inquietar en Estados Unidos.
Cuando habla, la gente se abraza, llora y se desmaya. Su verbo es poder
y vida y los que lo escuchan esperan que de un momento a otro levite y
se revele como alguien cercano a la divinidad. No exagero en modo
alguno y sostengo que el fenómeno Obama es mucho más importante de lo
que todos creemos. Si no lo creen, pregunten a Hillary Clinton. Ella no
puede entender cómo su candidatura, bien engrasada y armada con toda la
artillería del partido, está siendo arrasada por el extraño senador
negro.


Obama es un político diferente a todo lo conocido que, en lugar de
convencer a los electores para que le voten, los recluta para su causa,
que es el gran cambio de la nación más poderosa del planeta. La gente
está sorprendida por lo que ocurre en su entorno: muchos de sus
simpatizantes se transforman en "discípulos". Parece liderar más una
revolución que una campaña electoral. Der Spiegel le llama "El Mesías",
el Weekly Standard lo define como "San Obama", refiriéndose a la
veneración que despierta entre sus seguidores, mientras que otros
medios lo retratan con aureola o se preguntan de dónde procede su
insólita capacidad para conmover a la audiencia. Para los observadores
más fríos e incrédulos, la campaña de Obama, por su sorprendente
capacidad de derrotar a la impresionante máquina bélica clintoniana, es
la mejor de la historia moderna americana.


El poder de Obama ante las masas y su portentosa y convincente
oratoria empiezan a despertar recelo en los grandes santuarios del
poder, en el corazón del "stablismen" norteamericano, donde se teme a
los que son difíciles de manipular y poseen el recurso supremo en
democracia, el de poner al pueblo de su parte.


Los comentaristas políticos americanos dicen de Obama cosas
insólitas. Casi todos los que le han conocido admiten que es un
fenómeno de comunicación y de sintonía con el pueblo superior al de
Kennedy. El New York Observer lo llama "el Nuevo Testamento". Unos
relatan que cuando escuchan sus discursos "me tiemblan las piernas",
pero otros llegan más lejos y dicen que "no es un mesías; es el Mesias"
(l'Economist). Otros hablan de "culto a la personalidad" y un medio
como Vaniti Fear menciona el "miedo ante el mesianismo de masas" del
senador de Illinois.


El verbo de Obama sobrecoge no sólo por lo que expresa sino también
por cómo lo expresa. Parece imposible que un hombre pueda manejar los
tiempos, la escena, las sensaciones y las expectativas de la audiencia
como lo hace él. La mejor anécdota quizás sea la que le ocurrió al
actor Morgan Freeman en una cena de recaudación de fondos, en
Hollywood: Obama le miró a los ojos y dijo: "Este hombre ha sido
presidente antes que yo", seguramente refiriéndose a su papel en "Deep
Impact". Seguidamente Obama, sin dejar de mirarle, agregó: "Este hombre
ha sido Dios antes que yo", refiriéndose al papel que desempeñó en la
película "Bruce Almighty" (Cómo Dios). La gente estaba fascinada y
Freeman no menos.


El director de The New York Times, Bill Keller, lo compara con
Nelson Mandela, con los dos Kennedy asesinados y con Martín Luther
King. Otros confiesan que se sienten "elevados" con sus discursos y
otros sesudos y curtidos periodistas no se avergüenzan de reconocer que
nunca han visto nada igual o que el senador afroamericano parece un
extraterrestre superdotado. La escritora progresista Ezra Klein afirma
en The American Progress algo tan sorprendente como lo siguiente: "no
es el verbo hecho carne, pero sí el triunfo del verbo sobre el cuerpo".


Pero lo que más sorprende y causa estupor en los santuarios del
poder y los think tanks americanos es la facilidad para convencer a los
periodistas más recalcitrantes y metérselos en el bolsillo. Algunos,
recién convertidos al "Obanismo", no hablan lenguas extrañas, pero
empiezan a decir cosas sorprendentes, como que si Obama gana los
americanos "seremos mejores" o que con Obama de presidente desaparecerá
la violencia y no ocurrirán más masacres como la famosa de Virginia
Tech.


Lo que está fuera de toda duda es que Obama está demostrando ser un
comunicador magistral, no se si, como dicen algunos, el más convincente
y persuasivo desde el nacimiento de la nación americana, pero sí el
mejor de las últimas décadas y un tipo con suficiente carisma y
arrastre para lograr el milagro de cambiar la sociedad americana y
meterla de lleno en el siglo XXI, donde, según dice, la primera
potencia mundial tendrá que liderar el mundo no sólo con el miedo y la
fuerza de sus misiles, sino más bien con la fuerza transformadora de la
ética y con la libertad individual y la dignidad humana como grandes
banderas.


Yo sí creo que, con Obama como presidente, Estados Unidos podría
salvar de nuevo a Europa, por tercera vez, como hizo en las dos grandes
guerras mundiales. Pero ahora lo hará no invadiéndola con sus
ejércitos, sino transformándola en un territorio de principios y
valores, desatando una fuerte marea ética que, como un Tsunami,
erradique la plaga de políticastros mediocres, corruptos y cobardes que
hoy manejan los hilos del poder y envilecen al decadente viejo
continente.



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07 Avr 2008 
Ernesto Rivas Gallont

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

Probablemente la característica del Presidente Saca que más le ha ayudado a ganar popularidad, además del enorme gasto publicitario alrededor de su gobierno, es su facilidad de palabra.

Pero se hace evidente que esa necesaria cualidad está ausente en el candidato Rodrigo Ávila y su ausencia puede serle perjudicial, si no logra dominar el problema a la brevedad.

Me tomo la libertad de pedirle al candidato me permita hacer unas observaciones al margen, sin ánimo de crítica, más bien como observaciones sobre una disciplina que no es difícil de dominar.

Hablar ante un público que espera nuestro mensaje requiere un gran dominio de lo que vamos a decir y utilizar una forma de expresión clara, amena y convincente. Algunas de las cualidades primordiales del estilo oral -válidas también para el escrito- son las siguientes:

Claridad. Un estilo es claro cuando las ideas se exponen de manera diáfana, la exposición es limpia, la sintaxis es correcta y el vocabulario empleado está al alcance de la mayoría.

Concisión. Es el resultado de utilizar las palabras necesarias y justas para expresar lo que se quiere decir. La repetición innecesaria es la perdición de muchos oradores.

Coherencia. Las relaciones entre las ideas expuestas deben ser lógicas y hay que evitar las contradicciones. También es necesario ajustar el vocabulario al nivel que se presume en los oyentes. No es lo mismo el discurso en la plaza pública de Rosario de Mora, que una presentación a la Conferencia Episcopal.

Sencillez. Es otra condición o cualidad necesaria del buen estilo en la comunicación oral, que se refiere tanto a la composición de lo que hablamos, como a las palabras que empleamos.

Naturalidad. El orador es natural cuando se sirve de su propio vocabulario, de su habitual modo de expresarse. Hablar naturalmente es procurar que las palabras y las frases sean las propias, esto es, las que el tema exige, huyendo siempre de la afectación y del rebuscamiento.

El lenguaje oral varía, en su uso, en función del grado de planificación y en función del número de personas que gestionan el texto. Según la planificación, es decir, atendiendo a que el tema esté fijado previamente y los turnos de intervención estén organizados, podemos distinguir entre textos orales espontáneos, como la conversación, y textos orales planificados, como el debate, la presentación, la entrevista, el coloquio, la mesa redonda, la conferencia o la exposición oral. Veremos las características principales del debate y la presentación, dos de las formas de expresión oral más empleadas:

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

El contenido. Debemos conocer el tema, tener las ideas claras y seleccionarlas en función de su importancia. Los argumentos hay que apoyarlos con pruebas, previendo los argumentos contrarios para poder refutarlos.

El uso de la lengua. El buen orador debe usar un registro estándar, cuidado y fluido; un léxico preciso, y los recursos propios de la argumentación que le ayudarán a convencer a los receptores (comparaciones, metáforas,...) A toda costa hay que evitar los vulgarismos.

La presentación es la exposición que se realiza a partir de las ideas principales, cuadros sinópticos y resúmenes de un tema, apoyada normalmente en documentos escritos o representados visualmente a través de una proyección.

Para conseguir realizar una correcta presentación de un tema, con la finalidad de dar a conocer su contenido el buen orador debe tener cuidado y reconocer que es imprescindible ceñirse al tema y al tiempo previstos.

Es útil distribuir el plan de la presentación en tres bloques: Introducción: presentación, resumen inicial, rasgos fundamentales; Desarrollo: afirmaciones, fundamentos, demostraciones, argumentaciones y Conclusión: síntesis de contenidos, objetivo final y cierre convincente.

El uso de apoyos audiovisuales, como Power Point, resultan muy efectivos. Sonría, sonría mucho y sonría siempre.

Rodrigo Ávila tiene una ventaja de entrada y es que su presencia es agradable. Proyecta sinceridad y simpatía. Lo que tiene que hacer es sacudirse de los discursos políticos chocarreros, no amenazar ni, mucho menos mentir. La mentira o la exageración pueden destruir su credibilidad en menos de lo que canta un gallo.

San Salvador, domingo 6 de abril de 2008

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06 Avr 2008 

A lo largo del proceso de formación de la Escuela Centroamericana de Liderazgo Público (ECLIP), se nos ha mencionado como algunas izquierdas centroamericanas finalizaron su lucha armada a través de diálogos, e incluso acuerdos de paz en el caso salvadoreño.

Estas acciones fueron a mi parecer, manifestaciones de la democracia en Centroamérica, principalmente cuando el autor Nils Castro, en su libro “Perspectivas de las Izquierdas Latinoamericanas”, cita que los ejes principales que conlleva el pensamiento de las izquierdas son la solidaridad social, económica y la participación ciudadana. Mientras que los ejes principales del modelo neoliberal son solo lo económico a través de los TLC y privatizaciones de los servicios públicos, etc. dejando de lado el bien común de los habitantes.


Es de mi agrado, el enterarme que instituciones como la ECLIP o la Fundación Friedrich Ebert tengan un compromiso para para el desarrollo de principios fundamentales de corrientes de izquierda y así conformar sociedades más democraticas.


Menciona el autor que históricamente, muchas corrientes de pensamientos como la ilustración, la república liberal o del socialismo; fueron aplicadas en américa latina pero que no tuvieron, ni han tenido el éxito. Considero desde mi punto de vista que esto es debido a que son sociedades culturalmente muy distintas a américa latina, "sociedad es distinta y se viven realidades diferentes" (Castro, Nils).


Además, la historia, las leyes y las culturas son cambiantes. Es por ello que las normativas jurídicas de cada país son diferentes; considero que es por eso que el autor dice: “se necesita una nueva transformación social, política, cultural y ambiental de carácter progresista y concluye diciendo de carácter progresista y de tendencia democrática.

Creo que esto es lo que hacen procesos de formación como la ECLIP o la Fundación Ebert, por medio de los proceso de reflexion, de debate. Es menester señalar que las políticas de las izquierdas van dirigidas a las exigencias sociales y éticas, como es américa latina un continente donde se vulneran los derechos como la desigualdad y la pobreza históricamente, desde mucho antes que la conquista europea hasta los actuales gobiernos.



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