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06 Mayo 2008 
Ernesto Rivas Gallot
Análista Político

Impresionante la denuncia que hace Rodrigo Baires Quezada de EL FARO en su edición de esta semana. Ayer le recordaba al Presidente Saca que los de abajo siguen el ejemplo de los de arriba. Hoy le repito lo mismo al otro presidente al profesor Orellana del legislativo y del candidato a alcalde de San Salvador, el también diputado Norman Quijano. ¡Qué ejemplo el que da esos señores!

¿De qué se trata con esos abusos. Son para beneficio personal o para la campaña política del candidato de ARENA para alcalde, o para qué? No importa, lo que importa es que EL FARO hace una valiente revelación que solamente tiene un nombre, CORRUPCIÓN, así con mayúsculas. Y si ellos no entienden el término corrupción, se trata señores de ROBO descarado.

Y eso que estamos en la semana de la austeridad. ¿Qué tal si no?

Permítanme felicitar otra vez a EL FARO por su objetividad y sus reportajes investigativos. Me tomo la libertad de citar algunos párrafos relevantes del artículo, cuya lectura entera es muy recomendable.

“En las 49 páginas del informe de compras programadas para las oficinas de los 10 directivos se incluyen desde jabón líquido especial y cera para pulir autos, hasta 48 cartuchos de tinta para impresor por un costo de casi 30,000 dólares, pasando por papel de regalo y “aparatos para carro”.

“Rubén Orellana, diputado por el Partido de Conciliación Nacional (PCN) y presidente de la Asamblea Legislativa, se rehúsa a explicar por qué su oficina tiene previsto comprar este año 12 memorias extraíbles de un gigabyte de capacidad, seis de ellas a 30 dólares cada una y las otras seis a 215.67 dólares. A esa misma oficina aparece atribuida la compra mensual de centenares -centenares- de unidades de agua embotellada y de galletas dulces”.
“Orellana no ve problema en que para su oficina se haya solicitado la adquisición de dos memorias extraíbles de 512 KB, con un costo de 84.51 dólares y que no pasan de 10 dólares en el mercado”.

“El presidente de la Asamblea hace referencia al artículo 145 del Reglamento Interior en el que se asegura que la gerencia de Administración y Finanzas es la encargada de ‘administrar los bienes materiales y financieros’ de conformidad con las normas establecidas y al manual de procedimientos administrativos. Pero eso solo es parte de la verdad”.

“Entre esos numeritos estaba la compra de 48 cartuchos de tinta para una impresora HP C 9634, con un costo unitario de 604.80 dólares, para la oficina del entonces secretario Norman Quijano, que hoy es candidato a alcalde por Arena. La Asamblea destinará más de 29 mil dólares -¡29 mil 30.40 dólares!- sólo para la tinta de una impresora. Y en la oficina de Machuca se gastará más de 5 mil dólares en tintas para otra impresora”.

El reportaje de EL FARO incluye el presupuesto de la junta directiva de la honorable asamblea, que merece la pena verlo de cerca. También incluye un cuadro de los gastos de los directivos que deja muy mal parado al diputado/candidato a alcalde Norman Quijano.

Le hierve la sangre a cualquier ciudadano.

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05 Mayo 2008 


El crecimiento económico de América latina conduce al reto de definir qué futuro queremos conformar.



América latina está pasando por un buen momento. En general, los países que la conforman y como resultado de la coyuntura internacional, han tenido cinco años de constante crecimiento económico, incluso mayor al alcanzado por la economía mundial. Hoy, buena parte de los países latinoamericanos ya no pueden postular a recibir préstamos de apoyo porque ahora son países de ingreso medio; poco a poco van dejando atrás el subdesarrollo y sus niveles de pobreza e indigencia.

Este mejoramiento en los ingresos implica un nuevo reto ante el cual varios de nuestros países necesitan respuestas innovadoras. ¿Qué tipo de sociedad vamos a tener a futuro? ¿Una sociedad basada en seguros individuales para resguardarnos ante los distintos desafíos que la vida nos presenta en el ámbito de la salud, la educación, la vivienda o la jubilación? ¿O impulsaremos una sociedad solidaria que pueda darnos mayores seguridades de una manera colectiva? ¿Podemos pasar de una sociedad que reconoce derechos a sus ciudadanos a una sociedad que le ofrece garantías a los mismos?

Debemos avanzar en esta dirección porque ello apunta a algo nuevo en América latina y ya algunos países registran un salto adelante en tal sentido.

Esto por cierto obliga a generar una nueva ecuación entre Estado, mercado y sociedad. Una ecuación donde esos tres factores esenciales de la gobernabilidad contemporánea tengan similar fuerza y energía de desarrollo. Un Estado eficiente, moderno y ágil. Un mercado dinámico e innovador. Una sociedad de inclusiones y certezas posibles. Ello convoca a construir un balance armonioso entre la gente, la economía y la representación pública. Hombres y mujeres demandan desde la sociedad determinadas protecciones y el mercado, por su parte, es motor del crecimiento. Pero es el Estado, sólido en tanto tenga representación pública, el cual genera las políticas desde las cuales un país puede asegurar que parte de su crecimiento llegue a todos y genere la mejor protección social posible.

El centro de esta ecuación es el concepto "garantías". Crear un tipo de sociedad donde la gente sienta que hay seguridad concreta a la cual tiene derecho. Este es un debate abierto en todos los países con un grado de desarrollo mayor al alcanzado en los países latinoamericanos. Pero ya llegó la hora de abordarlo con imaginación y energía entre nosotros. El tema esencial está en saber crecer, pero también en saber transformar ese crecimiento en modalidades de protección para la gente. Está bien cuando una economía crece y es capaz de generar empleos, pero hoy debemos pedirle ser capaz de contribuir a una protección social que favorezca la conjunción entre seguridad y eficiencia.

Las políticas deben ser nuevas para situaciones también distintas a las del pasado. Si miramos cómo se reconfiguran los mercados de trabajo, aparece el desafío de garantizar seguridad en las interrupciones que hoy se presentan en la vida laboral. Países que están por encima de nosotros, como son los más avanzados de Europa del Este, la joven Corea del Sur, Nueva Zelanda, Grecia o Portugal tienen una muy superior calidad de incorporación del capital humano en la actividad económica. En todas las ramas de la economía hay una mejor calificación de la mano de obra, un sistema educacional con mejores resultados y un vínculo superior entre desarrollo científico y esfuerzo productivo.

Norberto Bobbio, ese notable filósofo italiano, afirmó que en una democracia todos "tenemos que ser iguales en algo". Ese algo cabe definirlo por consensos, con acuerdos donde se asegure tanta igualdad como sea necesaria para garantizar las libertades. Buscar esos acuerdos también involucra asumir una verdad: las desigualdades si son o se perciben extremas generan tensiones capaces de carcomer los fundamentos de la gobernabilidad. La respuesta no está en la búsqueda de populismos, a veces autoritarios y contrarios a las libertades democráticas. La respuesta está en saber construir consensos y saber ponernos de acuerdo en cómo seremos "iguales en algo". Y por cierto, cómo "crece" ese algo cuando la economía crece, lo cual significa que ese algo es un concepto dinámico.

A su vez, el garantizar igualdades reclama otra sabiduría: estas garantías deben ir a la par con los deberes. Todos tenemos obligaciones a cumplir como miembros de la comunidad, pero muchas veces hay gente a quienes no les gusta escuchar esto. Sin embargo, si de verdad estamos por avanzar hacia el desarrollo, es indispensable hacer carne de estas sociedades la noción de saber dar junto con recibir. Un país no es una abstracción al cual únicamente se le exige y se le reclaman protecciones. Quien piensa sólo en sus propios derechos y se olvida del bien colectivo, en los hechos es un obstáculo al progreso.

Ante este nuevo desafío, Latinoamérica tiene un camino largo a recorrer, pero no hay mucho tiempo para ello. Lo planteamos recientemente en un discurso en la Universidad de Magallanes, en el sur de Chile. Lo hicimos desde allí pensando en Chile, pero también pensando en buena parte de nuestros países donde se constata un grado importante de avance material. Ha llegado la hora de asegurarnos que ese avance material alcance a todos los sectores, de garantizar accesos a ciertos mínimos indispensables en educación, en salud, en vivienda y en todo lo que signifique más justicia social.

A ratos, en nuestros países las tareas del día a día o el encandilamiento de debates improductivos nos hacen olvidar la urgencia profunda de mirar el largo plazo. Si tenemos una situación económica un tanto mejor, propongámonos dar un gran salto adelante, para entregar a nuestros hombres y mujeres una vida más digna y más segura. Cuando hay menos injusticias o cuando los pueblos sienten que ya no están al margen de los avances, los sueños individuales y colectivos se ven posibles. Ese es el gran propósito de una sociedad de garantías.



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05 Mayo 2008 
Eduardo Borja Letona

Arena y el FMLN son hijos de una etapa sumamente conflictiva del país, la cual nos condujo a una guerra civil. Sin profundizar, el uno nace como defensor de la independencia del país frente al comunismo internacional. El otro tiene sus orígenes en grupos de izquierda alzados en armas que deseaban tomarse el poder por la fuerza y luego de la firma de la paz se convierte en partido político. Ambos, en su origen, convergen en la violencia.

La violencia trae más violencia y ya tenemos demasiada con las pandillas y demás delitos como para que la política nos vaya a arrastrar hacia más violencia.

Las realidades de El Salvador en el 2008 son totalmente diferentes a las de los años setentas y ochentas. Arena y el FMLN deben elevar la percepción que tiene el electorado sobre ellos y convertirse en verdaderos estadistas. Así se vera beneficiado el país y respetada la clase política en general.

Los principales e inmediatos esfuerzos deben concentrarse en reducir la pobreza, en actuar contra la corrupción, en tomar medidas e implementar programas que nos brinden seguridad alimentaria, en mejorar los niveles de salud y educación. Estos esfuerzos también deberían marcar el inicio para lograr un desarrollo sostenible y ordenado que eleve nuestra categoría país a una de renta media alta sostenida y con tendencia al alza, incrementar la manufactura, exportaciones, innovar, investigar, tecnificarnos y generar valor agregado. No inventemos la rueda!!

Para esto se requiere impulsar programas sectorizados, por lo que hay que impulsar y subsidiar, si así se requiere, ciertos sectores, pero no por ideología, amistad o afinidad sino que porque amparados bajo un plan de gobierno coherente, bajo un esquema claro y transparente, se demuestre que con eso El Salvador lograra los objetivos planteados.

El Legislativo debe ser consecuente, apoyando y aprobando todo buen anteproyecto de ley.

Esta es la única forma, con resultados y no con palabras que los salvadoreños podremos creer y respetar a la clase política. Esta se debe ganar el respeto del votante. Las promesas de campaña son bonitas, pero si al final del día se quedan en palabra y obra muerta, o peor aun, si estas no reflejan las realidades y acciones del gobierno, como ha sucedido en mas de algún país recientemente, donde se prometió una cosa pero hizo otra, entonces las promesas de nada sirven mas que para engañar.

¿Mucho pedir? ¿Sueño demasiado? Talvez, pero con los pies en la tierra. Soñar es bonito, barato, no se pierde nada y se gana mucho. Además, estoy seguro que lo que planteo se puede lograr. Nadie espera un cambio inmediato, aunque no hay tiempo que perder. Los salvadoreños de todas las clases sociales somos inteligentes y ya estamos cansados de ver que el país no da el salto quántico que bien podría dar.

Las oportunidades existen, ahí están, esperando. No las dejemos escapar. Eduquemos, innovemos, generemos riqueza para todos. Seamos propositivos y consecuentes. O pueda que por algún lado “reviente la olla”.

¿Leyeron las serias advertencias lanzadas a inicios de abril, 2008 por el Director del Fondo Monetario Internacional (y otros) sobre disturbios en varios países debido al costo y a una posible carencia de alimentos? Ojala seamos sensatos y prevalezca la razón, la inteligencia y la concertación, dejando a un lado la violencia, los intereses partidarios, personales, sectoriales o de cualquier otra índole.

El estomago y el hambre no deben ser politizados, eso es un insulto, eso es ser populista, con eso no se juega. Hay que solucionar, soluciones existen!!

La Revolución Francesa fue en parte motivada por la independencia de los Estados Unidos en 1776, aunque el tema es mucho más complejo.

Esta fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados (nobleza y clero) no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. En los meses precedentes a la Revolución, hubo un aumento de los gastos del Estado, un descenso de los beneficios para los terratenientes y los campesinos, y una escasez de alimentos. Con el tiempo se agudizaron las tensiones, tanto sociales como políticas, que se desataron cuando se produjo una gran crisis económica a consecuencia de dos hechos puntuales: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y la disminución de los precios agrícolas.
El conjunto muestra un resentimiento generalizado (los conceptos de “izquierda y derecha” nacieron de la Revolución Francesa) dirigido hacia los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional.

La gran mayoría de salvadoreños aborrecemos la violencia. Quizás quienes no la han vivido la ven como una alternativa. Error!!. La mayoría de salvadoreños deseamos el bienestar para todos.

Existen enormes retos y oportunidades. Hay retos que deben ser abordados y solucionados inmediatamente (seguridad alimentaria, por ejemplo) y otros que pueden esperar un poco. Existen suficientes oportunidades para que todos los sectores participemos de los beneficios que estas traerán.

El gobierno debe ser un facilitador. Debe tocar y abrir puertas, poner a disposición de todos los sectores de la vida nacional las facilidades para que cada uno en su campo las aproveche.

Ya es hora que pongamos nuestras diferencias a un lado y aprendamos a trabajar juntos.

COMENTARIO. Debo disentir de la opinión de Eduardo Borja que el FMLN “tiene sus orígenes en grupos de izquierda alzados en armas que deseaban tomarse el poder por la fuerza”. Esta es la manera más simplista de ver la realidad salvadoreña y es como tradicionalmente sectories de derecha la han definido.
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23 Avr 2008 


En una columna anterior escribí sobre la “limpieza” en el centro político. Quiero profundizar este tema, ya que parece que en estos días se van discutiendo, negociando, pactando las alianzas electorales.

Si el PCN hace una alianza electoral con ARENA --o un pacto político con el FMLN-- no causa ningún daño. Excepto al mismo PCN, que cometería suicidio.

Pero en cuanto a sustancia política, el país no pierde nada. El PCN hace mucho que ha dejado de representar un proyecto político; su presencia o ausencia no es esencial para el pluralismo democrático, para la sana diversidad ideológica. Es un parásito, no un elemento esencial del sistema político.

Otra cosa sería que el PDC se case con ARENA. Significaría que voluntariamente desaparece la opción centro comoproyecto independiente. Y centro sin independencia de los polos no puede existir. Significaría que el candidato de ARENA pueda decir: Yo represento no sólo ARENA, sino también el centro derecha, la derecha social, la democracia cristiana…

Igual el caso que los partidos de tendencia socialcristiana y socialdemócrata hagan una alianza electoral con el FMLN. Significaría la firma del acta de defunción, para El Salvador, de estas tendencias políticas indispensables para el pluralismo político. Permitiría a Mauricio Funes aproyectarse como candidato de una izquierda unida y moderada. El CD y el FDR tal vez no le suman muchos votos al Frente, pero son sumamente útiles para disipar dudas que despierta el FMLN, su historia, sobre todo su historia en la posguerra: las depuraciones, el abandono del pluralismo interno, la dirigencia actual.

Ser candidato del FMLNy tenerse que enfrentar y perfilar contra un proyecto socialdemócrata vivo, esuna cosa. Ser candidato de una alianza que incluye la socialdemocracia, es mucho más fácil, sobre todo en las relaciones con los gobiernos y partidos europeos, casi todos de corte socialdemócrata o socialcristiana.

Si CD y FDR, como expresiones partidarias de la izquierda distanciada e independiente de los gobiernos de izquierda autoritaria --Cuba, China, Venezuela-- aceptan entrar en alianza con el FMLN sin una negociación seria, sin condicionar su apoyo para Funes a la elaboración de una plataforma conjunta que respete sus principios democráticos, pluralistas, concertadores, el único que gana es el Frente. Porque habrá logrado quitarse del zapato una piedra muy incómoda que es la voz crítica, independiente, antiautoritaria de la izquierda socialdemócrata y socialcristiana.

En cambio, si la izquierda democrática logra articularse como alternativa independiente, enfrentando al FMLN y a ARENA, no para aspirar al poder, sino para introducir al debate electoral el proyecto socialdemócrata, no van a tener grandes triunfos electorales. Sin embargo, habrán defendido con dignidad un proyecto político alternativo, preservándolo, dándole oxígeno.

Así como a veces las compañías grandes adquieren a sus competidores, no para hacerlos productivos, sino para reducir la competencia, así puede pasar en las alianzas con los partidos mayoritarios. A veces los monopolios se tragan a sus competidores por la simple razón que tienen productos más creativos. Pero no para aplicar las ideas visionarias de la competencia, sino para meter sus patentes y sus innovaciones en las gavetas del olvido. Para seguir con lo mismo.

En el caso de la izquierda, perfectamente aplica esta comparación. Indudablemente, la socialdemocracia (que todavía es mala palabra en el FMLN y declarado enemigo ideológico principal por los partidos gobernantes deCuba y Venezuela) tiene ideas mucho más creativas, realistas y democráticas que la izquierda ortodoxa para enfrentar los desafíos enormes que los gobiernos enfrentan en un mundo globalizado, con escasez y carestía de recursos. Entiendo que el Frente quiere comprar esta franquicia, para cerrarla.

En la historia de la izquierda, los frentes amplios nunca les han funcionado a los socialdemócratas si están en minoría y entran en alianzas con partidos comunistas. Sólo les han funcionado como resultado de un debate muy serio, muy crítico, incluso muy conflictivo enfrentando los partidos maximalistas y ortodoxos.Y donde la izquierda democrática ha ganado este enfrentamiento ideológico y político.

Sin pasar por este debate, simplemente en base de cálculos electorales, estas alianzas no son alianzas, sino rendiciones, adhesiones.

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21 Avr 2008 


Paris, Berlin, Berkeley, Varsovia, Praga, Milán, Tokio, México... un fantasma recorre las aulas universitarias y las calles de las ciudades del mundo: la rebelión estudiantil, la sublevación de los hijos contra los padres y contra las sociedades que los padres de la guerra fría habían construido de los dos lados de la cortina de hierro.

Nunca fue una revolución para tomar el poder, sino una revolución cultural, una transformación radical de la manera de relacionarse con el estado, de concebir ciudadanía, de definir los derechos humanos, los derechos de mujeres. Fue la utopía de un mundo de naciones independientes, de sociedades solidarias y de una radical igualdad de géneros, de razas, de culturas.

El Mayo 68 fue anti-comunista, no por defender el orden establecido, sino por anti-autoritario. Por ello, los protagonistas de este movimiento todos fuimos incluidos en las listas de enemigos a observar de los servicios de inteligencia y seguridad de Estado tanto del Oeste como del Este. En Berlin construimos redes clandestinas que se dedicaban a ayudar a soldados norteamericanos estacionados en Berlin a desertar a Suecia antes de ser enviados a Vietnam -- y al mismo tiempo a ayudar a disidentes de Polonia, Checoslovaquia y Alemania Democrática a huir a Berlin Occidental antes de que fueran a capturados, condenados y encarcelados por sus gobiernos estalinistas.

La generación de los 68 chocó con todos las formas de imperialismo: con el soviético en Praga, con el norteamericano en Vietnam, con el chino en Tíbet. Chocamos con todas las formas de autoritarismo: el reaccionario de Franco en España, de Pinochet en Chile y del Shah de Persia -- igual que con el autoritarismo comunista en Europa Oriental y con el autoritarismo “democrático” de Charles de Gaulle en Francia y Franz Josef Strauss en Alemania.

Y con el autoritarismo dentro de nuestras propias filas. Cuando la sublevación estudiantil topó, a principios de los años setenta, una minoría de sus protagonistas, incapaces de aceptar que esta revolución no era para tomar el poder, empezó a buscar refugio en ideologías diametralmente opuestas al anti-autoritarismo del mayo 68. Unos formaron partidos --mas bien sectas-- maoístas; otros se olvidaron del Praga y se unieron a los partidos comunistas pro-soviéticos; y unos pocos se refugiaron en la clandestinidad de una “guerrilla urbana” que rápidamente se deslizó al terreno del más cínico terrorismo.

La gran mayoría de los jóvenes rebeldes del 68 enfrentó críticamente estas tendencias autoritarias y se dedicó a crear movimientos ciudadanos –ecológicos, culturales, pacifistas, vecinales, feministas, etc. Otros empezaron “la larga marcha por las instituciones”, transformando, democratizando y revitalizando la socialdemocracia, las iglesias, los sindicatos, las universidades...

Es interesante que el político de derecha que de manera más enfática ha anunciado que quiere revertir todas las transformaciones que han surgido del movimiento de mayo 68, es el presidente playboy Nicolas Sarkozy. En su campaña electoral en una Francia dominada y arruinada por una derecha cínica, retrógrada, corrupta y ineficiente, Sarkozy tuvo la brillante idea de culpar toda la decadencia francesa a la oposición, no a la derecha gobernante: “Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo.”

Lo dice el hombre que un año después de su entronización como presidente se ha convertido en la vergüenza nacional de los franceses, por su cinismo, su estilo ostentoso de vida, su falta de escrúpulos para aceptar invitaciones de sus amigos millonarios, etc.

Lo que pasa en Francia es la restauración del sistema de privilegios, la restauración del estado autoritario -- los dos fuertemente cuestionados y debilitados por las ideas que nacieron en mayo 68.

El rescate de la ética encima de la política real ha sido precisamente el corazón de la filosofía de la generación de 1968. Esto es precisamente que nos ha enfrentado de esta manera tan irreconciliable con el cinismo de Estados Unidos en Vietnam y de la Unión Soviética en Praga.

Me imagino que esto es, para un ortodoxo derechista como Nicolas Sarkozy, tan imposible de entender como para ortodoxo de izquierda. En cambio, la izquierda democrática y la derecha liberal o sea, políticamente liberal) han asumido muchas de las ideas del mayo 68. Por suerte.

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18 Avr 2008 
Antonio Martínez-Uribe
Analista político

En cualquier plano de la vida social encontramos tres elementos que deben combinarse para producir una obra trascendente: el querer, el saber, el poder hacer y el contexto. Para aquel que aspira a ser gobernante estos deberían ser elementos que aparecerían en el primer plano de sus desafíos.

Las amenazas a la seguridad provienen de la insatisfacción de las necesidades económicas, sociales, políticas y culturales de amplísimos sectores. La pobreza es la peor más, es aún más peligrosa la abulia institucional para encararla. Los tiempos son cortos, los plazos son perentorios, los recursos nacionales se presentan limitados, la situación del país es cada vez más caótica.

Cuatro problemas siguen sin resolverse, condición ineludible para dar continuidad y correcta dirección política: Primero, dilucidar el problema de la concepción del proceso democrá- tico en su integralidad. Segundo, el liderazgo, cuestión vinculada al problema de la confianza y la credibilidad. Tercero, el perfil del modelo de sociedad, que tiene que ver con una coherente y sólida relación de la línea global entre democracia, seguridad y desarrollo. Cuarto, la oferta política para un período específico.

Hay que renunciar a la concepción y comportamiento de provocación frente al otro. Planteada una situación de enfrentamiento habrá que transformarla en cooperación. Una amenaza puede y debe convertirse, en la medida de la voluntad e inteligencia política de los liderazgos, en un espacio para un consenso.

Constatado que sigue faltando voluntad política y que aunque se de ella no es suficiente ya que ningún sector, por sí solo, va a echar al país a caminar por la conquista de intereses de nación. Los profesionales y los intelectuales tienen un importantísimo papel que jugar. Se debe hacer realidad aquella consigna de la revolución estudiantil de hace 40 años: Soyons réalistes, exigeons l´impossible!!

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16 Avr 2008 
Joaquín Samayoa, académico y analista político

Los principales aspirantes a la Presidencia de la República tienen rasgos de personalidad muy diferentes. Mauricio Funes es cerebral, poco emotivo y bastante huraño. Su discurso es franco, fluido y bien articulado. Rodrigo Ávila es afectuoso, cálido y muy sociable. Su discurso es entrecortado y un poco caótico. El valor comunicativo de Mauricio es la argumentación, el de Rodrigo, la identificación con las personas. Si pudiéramos amalgamar las buenas cualidades de ambos en una misma persona, tendríamos al candidato ideal.

La experiencia laboral de cada uno de ellos también es muy diferente. Mauricio lleva muchos años ejercitando sus habilidades analíticas y verbales; su trabajo le exigió informarse y pensar sobre una amplia gama de problemas políticos, económicos y sociales. Rodrigo ha sido predominantemente un ejecutor cuyo trabajo le exigió concentrarse en un solo problema. Si pudiéramos hacer una síntesis de ambos caudales de aptitud y conocimiento, tendríamos al candidato ideal.

La ideología es otro importante factor de contraste entre los dos candidatos, pero en este ámbito sí es posible hacer una síntesis de las mejores ideas que tradicionalmente han sido identificadas como de izquierda o de derecha. Aunque la derecha ha sido más audaz para apropiarse algunas de las banderas tradicionales del otro campo, la izquierda moderada no se ha quedado muy atrás y la izquierda ortodoxa empieza a dar señales, todavía tenues y confusas, de la flexibilidad que necesita para ser opción real de poder.

Le podríamos tomar prestado un concepto a las ciencias físicas y decir que ambos candidatos se están dejando atraer por fuerzas centrípetas, mientras que sus respectivos partidos tienen un largo historial de dejarse arrastrar por fuerzas centrífugas. Más allá de las ideas moderadas y de las buenas intenciones de los candidatos, la inercia ideológica de sus partidos marca también una importante diferencia entre las dos opciones electorales.

ARENA y el FMLN difieren además en el bagaje que llevan a los comicios de 2009. Se equiparan en el prestigio o desprestigio que han venido acumulando por su actuación en gobiernos municipales, en la Asamblea Legislativa y en los espacios de opinión. Pero ARENA lleva un controvertido saldo, negativo para unos y positivo para otros, resultante de 20 largos años al frente del poder ejecutivo; mientras que el FMLN ha permanecido todo ese tiempo en la comodidad de la oposición, escogiendo sus batallas y criticando, sin tener que asumir responsabilidad por los errores y omisiones del gobierno.

A Rodrigo Ávila lo anterior le plantea un problema de credibilidad. A pesar de las grandes sumas de dinero que el presidente Saca gasta en publicidad para inducir una percepción de cumplimiento de sus promesas, hay amplios sectores de la población que no dan por cumplidas esas promesas, especialmente en los temas económicos, de seguridad y de transparencia en el manejo de los fondos públicos.

El candidato arenero la tiene cuesta arriba cuando pretenda persuadir a los votantes de que esta vez sí va en serio la atención prioritaria a lo social, el combate a la corrupción y la eficacia en la lucha contra el crimen. Al FMLN y a su candidato, en cambio, muchos los aclaman como redentores o, al menos, les conceden el beneficio de la duda, por no haber tenido que poner a prueba su voluntad ni sus capacidades para hacer bien lo que, según ellos, sus adversarios han hecho tan mal.

Hay otras diferencias que los votantes estaremos analizando, para lo cual tenemos ya suficientes elementos de juicio antes del inicio oficial de la campaña electoral. Pero hay una importante pregunta que solo podremos responder una vez que hayamos observado el desempeño de los candidatos a lo largo de los próximos meses. Necesitamos saber si Funes y Ávila son realmente buenos líderes o simples candidatos en busca de votos.

El buen líder tiene una clara visión de cómo lograr lo que es posible y más conveniente para toda la sociedad en cada momento. Mientras los candidatos tradicionales enfatizan sus propias virtudes y lo que ellos intentarán hacer desde el gobierno, los líderes genuinos destacan lo que los pueblos pueden alcanzar cuando están dispuestos a asumir sacrificios y responsabilidades.

Los candidatos tradicionales se promueven a sí mismos y fomentan la pasividad ciudadana. Los líderes genuinos promueven la cohesión de su pueblo y lo inspiran a proponerse metas que siempre han parecido inalcanzables. Tenemos magníficos ejemplos de una y otra visión en los precandidatos del partido Demócrata estadounidense. En estos tiempos tan difíciles, nuestro país necesita más liderazgo y menos manipulación electoral.

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16 Avr 2008 
Paolo Lüers, Analista

La mayor parte de la población, interrogada sobre su ubicación ideológica, se declara ni de izquierda (20.34%) ni de derecha (17.4%), sino de centro (33%). Sumando los que se declaran centroizquierda y centroderecha, sale un centro de más de 38%.Ala pregunta si hay espacio para una alternativa de centro, 31.54% de los salvadoreños contesta que sí.

Son números para construir estrategias vencedoras. Da para ganar elecciones. Sin embargo, el centro político salvadoreño sigue en agonía. Al centro del espectro político salvadoreño: un inmenso hueco. A pesar de estos datos muy reveladores, el país sigue debatiéndose entre continuar sufriendo con la derecha constituida en ARENA o lanzarse a otro sufrimiento con una izquierda con olor a antisistema.

En el centro lo que sobra es caos, incapacidad, insinceridad, oportunismo, ausencia de visión y falta de liderazgo. La tan soñada coalición por el cambio de Arturo Zablah, muerta. CD y el FDR se prometieron matrimonio, pero nunca dejaron de coquetear con el FMLN. René Canjura, alcalde de Nejapa y dirigente del FDR, dice que quiere pactar con PDC y PCN para el gobierno municipal, pero si este pacto no se da a nivel presidencial, “yo seré un activista para la campaña de Mauricio Funes”. Esto sólo puede decirlo Canjura porque ya tiene claro que la tal “tercera fuerza” no es otra cosa que una movida estratégica para llevar al poder al FMLN. Que la tal “coalición para el cambio” con Arturo Zablah no es otra cosa que una sucursal de la misma franquicia de cambio que promete Mauricio Funes. Es más: Canjura no puede decir esto si no está enterado de que el PCN, como buena prostituta, ya está negociando un pacto de “gobernabilidad” con el Frente, y si él no forma parte de este pacto.

Es hora de que los partidos del centro --en el sentido que están en medio de los polos de la confrontación y por lo tanto incluyen al FDR, CD, PDCy PCN-- tienen que bajarse los pantalones y decir lo que quieren. No tiene sentido querer hacer coaliciones para la primera ronda, si para la segunda cada uno va por otro lado. Los que en última instancia van a apoyar al Frente, que desde ya busquen cabida en una alianza electoral, aunque no logren más que la “sobrevivencia” de los liderazgos. Pongo esta palabra entre comillas porque la pongo en duda: La estrategia para asegurar la sobrevivencia en el sentido de cargos públicos, bien puede ser el suicidio como proyecto político.

Hay que hacer un escrutinio crítico para limpiar el terreno en el centro. Se necesita una limpieza radical que sólo deje vivos a los que realmente tienen vocación de independencia; los que quieren construir una tercera fuerza que rompa el esquema de la posguerra; los que no van a empeñar en la segunda vuelta lo acumulado en la primera ronda y en las elecciones municipales y legislativas, por muy modesto que sea.

Si el PDC realmente quiere constituirse como tercera fuerza, ahora es su oportunidad. Pero que lo haga solo, o sólo con los que se comprometan a no apoyar a nadie en la segunda vuelta. El PCN se va a enredar en sus intentos en pactar con ambos lados. El CD va a lanzar a un candidato decidido a apoyar después a Funes. Y el FDR tiene que decidirse si quiere acompañar al CD en esta pantomima o al PDC en el intento de establecer una fuerza independiente.

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15 Avr 2008 
Inspirado en las notas enviadas por nuestro corresponsal en
Washington y en un brillante artículo publicado por el periodista
italiano Christian Rocca, a las que agrego mi análisis, redacto un
artículo sobre el interesante y extraño caso del candidato demócrata
Barak Obama, en Estados Unidos.


Obama es un fenómeno que empieza a inquietar en Estados Unidos.
Cuando habla, la gente se abraza, llora y se desmaya. Su verbo es poder
y vida y los que lo escuchan esperan que de un momento a otro levite y
se revele como alguien cercano a la divinidad. No exagero en modo
alguno y sostengo que el fenómeno Obama es mucho más importante de lo
que todos creemos. Si no lo creen, pregunten a Hillary Clinton. Ella no
puede entender cómo su candidatura, bien engrasada y armada con toda la
artillería del partido, está siendo arrasada por el extraño senador
negro.


Obama es un político diferente a todo lo conocido que, en lugar de
convencer a los electores para que le voten, los recluta para su causa,
que es el gran cambio de la nación más poderosa del planeta. La gente
está sorprendida por lo que ocurre en su entorno: muchos de sus
simpatizantes se transforman en "discípulos". Parece liderar más una
revolución que una campaña electoral. Der Spiegel le llama "El Mesías",
el Weekly Standard lo define como "San Obama", refiriéndose a la
veneración que despierta entre sus seguidores, mientras que otros
medios lo retratan con aureola o se preguntan de dónde procede su
insólita capacidad para conmover a la audiencia. Para los observadores
más fríos e incrédulos, la campaña de Obama, por su sorprendente
capacidad de derrotar a la impresionante máquina bélica clintoniana, es
la mejor de la historia moderna americana.


El poder de Obama ante las masas y su portentosa y convincente
oratoria empiezan a despertar recelo en los grandes santuarios del
poder, en el corazón del "stablismen" norteamericano, donde se teme a
los que son difíciles de manipular y poseen el recurso supremo en
democracia, el de poner al pueblo de su parte.


Los comentaristas políticos americanos dicen de Obama cosas
insólitas. Casi todos los que le han conocido admiten que es un
fenómeno de comunicación y de sintonía con el pueblo superior al de
Kennedy. El New York Observer lo llama "el Nuevo Testamento". Unos
relatan que cuando escuchan sus discursos "me tiemblan las piernas",
pero otros llegan más lejos y dicen que "no es un mesías; es el Mesias"
(l'Economist). Otros hablan de "culto a la personalidad" y un medio
como Vaniti Fear menciona el "miedo ante el mesianismo de masas" del
senador de Illinois.


El verbo de Obama sobrecoge no sólo por lo que expresa sino también
por cómo lo expresa. Parece imposible que un hombre pueda manejar los
tiempos, la escena, las sensaciones y las expectativas de la audiencia
como lo hace él. La mejor anécdota quizás sea la que le ocurrió al
actor Morgan Freeman en una cena de recaudación de fondos, en
Hollywood: Obama le miró a los ojos y dijo: "Este hombre ha sido
presidente antes que yo", seguramente refiriéndose a su papel en "Deep
Impact". Seguidamente Obama, sin dejar de mirarle, agregó: "Este hombre
ha sido Dios antes que yo", refiriéndose al papel que desempeñó en la
película "Bruce Almighty" (Cómo Dios). La gente estaba fascinada y
Freeman no menos.


El director de The New York Times, Bill Keller, lo compara con
Nelson Mandela, con los dos Kennedy asesinados y con Martín Luther
King. Otros confiesan que se sienten "elevados" con sus discursos y
otros sesudos y curtidos periodistas no se avergüenzan de reconocer que
nunca han visto nada igual o que el senador afroamericano parece un
extraterrestre superdotado. La escritora progresista Ezra Klein afirma
en The American Progress algo tan sorprendente como lo siguiente: "no
es el verbo hecho carne, pero sí el triunfo del verbo sobre el cuerpo".


Pero lo que más sorprende y causa estupor en los santuarios del
poder y los think tanks americanos es la facilidad para convencer a los
periodistas más recalcitrantes y metérselos en el bolsillo. Algunos,
recién convertidos al "Obanismo", no hablan lenguas extrañas, pero
empiezan a decir cosas sorprendentes, como que si Obama gana los
americanos "seremos mejores" o que con Obama de presidente desaparecerá
la violencia y no ocurrirán más masacres como la famosa de Virginia
Tech.


Lo que está fuera de toda duda es que Obama está demostrando ser un
comunicador magistral, no se si, como dicen algunos, el más convincente
y persuasivo desde el nacimiento de la nación americana, pero sí el
mejor de las últimas décadas y un tipo con suficiente carisma y
arrastre para lograr el milagro de cambiar la sociedad americana y
meterla de lleno en el siglo XXI, donde, según dice, la primera
potencia mundial tendrá que liderar el mundo no sólo con el miedo y la
fuerza de sus misiles, sino más bien con la fuerza transformadora de la
ética y con la libertad individual y la dignidad humana como grandes
banderas.


Yo sí creo que, con Obama como presidente, Estados Unidos podría
salvar de nuevo a Europa, por tercera vez, como hizo en las dos grandes
guerras mundiales. Pero ahora lo hará no invadiéndola con sus
ejércitos, sino transformándola en un territorio de principios y
valores, desatando una fuerte marea ética que, como un Tsunami,
erradique la plaga de políticastros mediocres, corruptos y cobardes que
hoy manejan los hilos del poder y envilecen al decadente viejo
continente.



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07 Avr 2008 
Ernesto Rivas Gallont

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

Probablemente la característica del Presidente Saca que más le ha ayudado a ganar popularidad, además del enorme gasto publicitario alrededor de su gobierno, es su facilidad de palabra.

Pero se hace evidente que esa necesaria cualidad está ausente en el candidato Rodrigo Ávila y su ausencia puede serle perjudicial, si no logra dominar el problema a la brevedad.

Me tomo la libertad de pedirle al candidato me permita hacer unas observaciones al margen, sin ánimo de crítica, más bien como observaciones sobre una disciplina que no es difícil de dominar.

Hablar ante un público que espera nuestro mensaje requiere un gran dominio de lo que vamos a decir y utilizar una forma de expresión clara, amena y convincente. Algunas de las cualidades primordiales del estilo oral -válidas también para el escrito- son las siguientes:

Claridad. Un estilo es claro cuando las ideas se exponen de manera diáfana, la exposición es limpia, la sintaxis es correcta y el vocabulario empleado está al alcance de la mayoría.

Concisión. Es el resultado de utilizar las palabras necesarias y justas para expresar lo que se quiere decir. La repetición innecesaria es la perdición de muchos oradores.

Coherencia. Las relaciones entre las ideas expuestas deben ser lógicas y hay que evitar las contradicciones. También es necesario ajustar el vocabulario al nivel que se presume en los oyentes. No es lo mismo el discurso en la plaza pública de Rosario de Mora, que una presentación a la Conferencia Episcopal.

Sencillez. Es otra condición o cualidad necesaria del buen estilo en la comunicación oral, que se refiere tanto a la composición de lo que hablamos, como a las palabras que empleamos.

Naturalidad. El orador es natural cuando se sirve de su propio vocabulario, de su habitual modo de expresarse. Hablar naturalmente es procurar que las palabras y las frases sean las propias, esto es, las que el tema exige, huyendo siempre de la afectación y del rebuscamiento.

El lenguaje oral varía, en su uso, en función del grado de planificación y en función del número de personas que gestionan el texto. Según la planificación, es decir, atendiendo a que el tema esté fijado previamente y los turnos de intervención estén organizados, podemos distinguir entre textos orales espontáneos, como la conversación, y textos orales planificados, como el debate, la presentación, la entrevista, el coloquio, la mesa redonda, la conferencia o la exposición oral. Veremos las características principales del debate y la presentación, dos de las formas de expresión oral más empleadas:

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

El contenido. Debemos conocer el tema, tener las ideas claras y seleccionarlas en función de su importancia. Los argumentos hay que apoyarlos con pruebas, previendo los argumentos contrarios para poder refutarlos.

El uso de la lengua. El buen orador debe usar un registro estándar, cuidado y fluido; un léxico preciso, y los recursos propios de la argumentación que le ayudarán a convencer a los receptores (comparaciones, metáforas,...) A toda costa hay que evitar los vulgarismos.

La presentación es la exposición que se realiza a partir de las ideas principales, cuadros sinópticos y resúmenes de un tema, apoyada normalmente en documentos escritos o representados visualmente a través de una proyección.

Para conseguir realizar una correcta presentación de un tema, con la finalidad de dar a conocer su contenido el buen orador debe tener cuidado y reconocer que es imprescindible ceñirse al tema y al tiempo previstos.

Es útil distribuir el plan de la presentación en tres bloques: Introducción: presentación, resumen inicial, rasgos fundamentales; Desarrollo: afirmaciones, fundamentos, demostraciones, argumentaciones y Conclusión: síntesis de contenidos, objetivo final y cierre convincente.

El uso de apoyos audiovisuales, como Power Point, resultan muy efectivos. Sonría, sonría mucho y sonría siempre.

Rodrigo Ávila tiene una ventaja de entrada y es que su presencia es agradable. Proyecta sinceridad y simpatía. Lo que tiene que hacer es sacudirse de los discursos políticos chocarreros, no amenazar ni, mucho menos mentir. La mentira o la exageración pueden destruir su credibilidad en menos de lo que canta un gallo.

San Salvador, domingo 6 de abril de 2008

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06 Avr 2008 

A lo largo del proceso de formación de la Escuela Centroamericana de Liderazgo Público (ECLIP), se nos ha mencionado como algunas izquierdas centroamericanas finalizaron su lucha armada a través de diálogos, e incluso acuerdos de paz en el caso salvadoreño.

Estas acciones fueron a mi parecer, manifestaciones de la democracia en Centroamérica, principalmente cuando el autor Nils Castro, en su libro “Perspectivas de las Izquierdas Latinoamericanas”, cita que los ejes principales que conlleva el pensamiento de las izquierdas son la solidaridad social, económica y la participación ciudadana. Mientras que los ejes principales del modelo neoliberal son solo lo económico a través de los TLC y privatizaciones de los servicios públicos, etc. dejando de lado el bien común de los habitantes.


Es de mi agrado, el enterarme que instituciones como la ECLIP o la Fundación Friedrich Ebert tengan un compromiso para para el desarrollo de principios fundamentales de corrientes de izquierda y así conformar sociedades más democraticas.


Menciona el autor que históricamente, muchas corrientes de pensamientos como la ilustración, la república liberal o del socialismo; fueron aplicadas en américa latina pero que no tuvieron, ni han tenido el éxito. Considero desde mi punto de vista que esto es debido a que son sociedades culturalmente muy distintas a américa latina, "sociedad es distinta y se viven realidades diferentes" (Castro, Nils).


Además, la historia, las leyes y las culturas son cambiantes. Es por ello que las normativas jurídicas de cada país son diferentes; considero que es por eso que el autor dice: “se necesita una nueva transformación social, política, cultural y ambiental de carácter progresista y concluye diciendo de carácter progresista y de tendencia democrática.

Creo que esto es lo que hacen procesos de formación como la ECLIP o la Fundación Ebert, por medio de los proceso de reflexion, de debate. Es menester señalar que las políticas de las izquierdas van dirigidas a las exigencias sociales y éticas, como es américa latina un continente donde se vulneran los derechos como la desigualdad y la pobreza históricamente, desde mucho antes que la conquista europea hasta los actuales gobiernos.



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31 Mar 2008 

Carlos Alberto Arias.
ECLIP 2008

Con el título de 'El fin de las ideologías', el sociólogo estadounidense Daniel Bell publicó en 1960 una obra que tuvo un impacto notable en la sociedad de aquel tiempo. Bell denunciaba en su obra el agotamiento de las grandes ideas políticas que habían marcado hasta entonces la historia del mundo occidental. Según su visión, se estaba revelando que la política empezaba a plantearse en términos mucho más pragmáticos, de igual manera por parte de los ciudadanos como por parte de la clase política. El mejor reflejo de esta evolución según el autor, era el hecho de que ahora importaban los resultados más que las ideas y principalmente los resultados económicos en materia de crecimiento y bienestar material.

En la misma dirección apuntaba que se estaba dando una creciente pérdida de capacidad de movilización de doctrinas como el socialismo, el comunismo o el fascismo. Pero lo cierto es que en poco más de un lustro, en esa misma década del 60, esta visión crepuscular de las ideas presentada por Bell fue puesta en tela de juicio por acontecimientos como la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, las manifestaciones contrarias a la guerra de Vietnam o la revuelta estudiantil de mayo de 1968 en varios países europeos, por poner algunos ejemplos. Esto signifacaría claramente una reaparición de las polémicas y los conflictos ideológicos entre los partidarios del cambio radical o revolución social y los defensores del 'statu quo'.

Podría decirse por tanto que en este contexto social surgido a los pocos años de la publicación de su libro, el estudio de Daniel Bell quedó en entredicho porque no sólo se recuperaron y actualizaron viejas doctrinas como neomarxismos de diferentes escuelas, neoanarquismos en varias versiones, neoliberalismos radicales o neofascismos, sino que además se pusieron en circulación nuevas interpretaciones de las relaciones sociales. Estas nuevas interpretaciones de la relación social serían principalmente las centradas en conceptos como la igualdad de géneros o la conservación de los recursos naturales (feminismo y ecologismo como propuestas ideológicas novedosas).

Un ejemplo parecido al que le ocurrió a esta obra de Bell lo tendríamos después con Francis Fukuyama y su 'El fin de la historia'. Fukuyama nos ofreció una visión según la cual la derrota política de la URSS y del marxismo-leninismo que inspiraba a esta, significaba que el liberalismo democrático se había convertido en el único sistema político capaz de legitimar las estructuras políticas y económicas. Es decir, según él no había lugar para las soñadas alternativas de otros tiempos y nos disponíamos a entrar en una etapa de apacible estabilidad ideológica y social.

Pues bien, en poco tiempo no sólo se han afianzado alternativas ideológicas y sociales al liberalismo, como los que representa el fundamentalismo islámico en algunos países asiáticos o africanos, sino que también en Europa han despertado de nuevo diferentes tipos de nacionalismos como ideologías capaces de alimentar los proyectos políticos de muchos ciudadanos (la "devolution" a Escocia y Gales en Gran Bretaña, la desintegración de Checoslovaquia o Yugoslavia…). Por lo tanto, este "final de la historia" vaticinado por Fukuyama fue de nuevo desmentido por la propia realidad social y política de nuestro tiempo, de la misma manera que el vaticinio de Daniel Bell en 'El fin de las ideologías'.

Así pues, hay que decir que esto nos demuestra el hecho de que algunas ideologías modifiquen su apariencia o desaparezcan del escenario no puede autorizarnos nunca a decretar el fin de todas ellas. Anunciar la muerte de una ideología o de las idologías en general como hizo Daniel Bell, es de alguna manera ignorar que los conflictos que son objeto de estudio de la política no dejarán nunca de estar acompañados por creencias y opiniones valorativas de los ciudadanos, ya que las ideologías son la principal fuente de donde obtienen los ciudadanos las razones necesarias para motivar y justificar cualquiera de sus intervenciones en la gestión de los asuntos colectivos.

Por todo ello, los análisis como el del sociólogo Bell en su obra, pueden parecernos en muchas ocasiones empeños políticos para justificar una resistencia al cambio. Desde este punto de vista podemos pensar que esta especia de "ideología del fin de la ideología" sería lo más conveniente para los intereses de quienes ya cuentan en sus manos con el poder económico, político y mediático y por ello no desean grandes transformaciones en el 'statu quo'.

A pesar de todo ello, 'El fin de las ideologías' es una obra muy interesante, principalmente por el impacto que supuso en el momento de su publicación a principios de los años sesenta. Más tarde el propio Bell ha admitico que aunque en la década de 1950 se produjo una extinción de la voluntad política radical, esta voluntad radical se mantuvo en la cultura mediante la crítica cultural. Y cuando surgieron nuevos impulsos políticos a partir de la segunda mitad de la década de 1960, el radicalismo halló en los valores de la cultura antagónica (el ataque a la sociedad a través de temas como la sociedad de masas o la alienación) el medio que le permitió emerger en un nuevo período radical.

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28 Mar 2008 
De: Paolo Lüers / jueves, noviembre 22, 2007

Hay dos señores de la alta política salvadoreña empeñados en una extraña competencia: A ver a quien le sale mejor el lenguaje socialdemócrata. Lo irónico: Ninguno de los dos es socialdemócrata. Uno es de derecha, es el presidente de ARENA y de la República. El otro es el candidato presidencial del FMLN, partido que ha expulsado de sus filas a toda desviación socialdemócrata. En esta competencia de cómo hacerse pasar de socialdemócratas, gana la derecha. Ha hecho más compatible --mucho más que el FMLN-- su discurso con ideas socialdemócratas sobre mercado y Estado. También tiene más tiempo de ensayar y practicar…
Bueno, para ser más preciso: Gana Tony Saca. Pero él, lamentablemente para la derecha, no será el candidato. A ver si encuentran a un candidato –o una candidata, en este caso sí es indispensable hacer la distinción de genero-- con reales tendencias socialdemócratas. Alguien que no tenga que fingir. Alguien que ha entendido que la derecha no puede seguir igual, sino tiene que abrirse hacía la izquierda socialdemócrata.

Porque una cosa ya se proyecta: El discurso obligado, el discurso que quiere escuchar la población, es esencialmente socialdemócrata. Se mueve en el campo donde están construyendo coincidencias FUSADES, FUNDE, el PNUD, los honorables de la CND y su grupo de apoyo, algunos dirigentes de ANEP, los intelectuales independientes de la izquierda, los rectores universitarios más influyentes del país, los columnistas más leídos de los medios.

Tanto ARENA como el FMLN van asumiendo como propio este discurso que habla de subsidios; de equidad; de equilibrio entre libertad y justicia social; de reformas institucionales; de concertación; de pactos sociales; de políticas públicas de nación. Lo asumen porque ya no se pueden dar el lujo de dejar este discurso a los pocos políticos locos (o sea, visionarios) como Héctor Dada, Arturo Zablah, Facundo Guardado, Joaquín Villalobos, Salvador Samayoa, quienes durante años han tejido este nuevo lenguaje político, cuando por nada estaba de moda, cuando más bien estaba de moda --en la derecha como en la izquierda-- el lenguaje de la confrontación, de los maximalismos, de la exclusión.

Milagrosamente, la moda está cambiando. Las expectativas de la gente, el ánimo de la gente, están cambiando. La misma gente que durante años premió con sus votos a los halcones, a los más agresivos, a los más confrontativos, a los más ortodoxos en los dos polos del espectro político, castigando a las “palomas”, a los concertadores, ahora ya no permite la polarización, exige políticas consensuadas de Estado. Lo moderado tenía estigma de blandengue, de falta de hombría. Hoy lo que cae mal es la falta de tolerancia, el insulto, la intransigencia…

Por esto Mauricio Funes está hablando diferente al Shafick de la campaña anterior. No porque uno sea moderado y el otro radical, uno socialdemócrata y el otro comunista. No, es porque la cultura política, al fin, está cambiando. Por esto Mauricio Funes trata de desaparecer (o por lo menos suavizar) los ataques frontales al empresariado. Por esto ya nadie habla del regreso al colón, de la oposición al TLC. Por esto ya no dejan hablar en público a Salvador Arias.

Y porl a misma razón, Tony Saca sigue hablando de lo social, de la intervención regulador del Estado en el mercado, de justicia social. Por esto ARENA está buscando desesperadamente a un candidato que puede asumir, hacer creíble y desarrollar este discurso exitoso de Tony Saca, pero esta vez sin contrarrestar y neutralizarlo con el lenguaje tradicional de ARENA, con el lenguaje de la mano dura, el lenguaje anticomunista, el lenguaje neoliberal.

Ni uno ni el otro está muy convencido del nuevo discurso moderado, conciliador, reformista y socialdemócrata. Ni ARENA, ni el FMLN, ni Tony Saca, ni Mauricio Funes. Sin embargo, su instinto político les dice que se está produciendo un viraje en el ánimo de la gente, y se adaptan.
A veces dan la impresión --sobre todo Mauricio Funes y los dirigentes del FMLN-- que en el mismo discurso quieren mandar señales a sus bases, como diciendo: “No tomen demasiado en serio lo que estamos diciendo. No somos socialdemócratas, nunca caeremos tan bajo, pero entienden, es tiempo electoral…¨ En estos momentos, rapidito expresan su solidaridad con Cuba y Venezuela unos o su rechazo a Fidel y Hugo los otros. O gritan una consigna para mostrar que siguen siendo combativos…

Pero no importa no creen en sus propias palabras. El nuevo lenguaje conciliador y socialdemócrata cobra su propia vida, refuerza y confirma el nuevo animo de la gente. Varios --de los dos bandos-- habrán estado sentados en Toledo poniendo buenas caras al discurso socialdemócrata proporcionado por los españoles, y diciéndose a si mismos: “Cuidadito, suena bonito, pero esto es precisamente el peligro, a mi no me van a lavar el cerebro…”

No importa. Es discurso de Toledo cobra vida propia. Nadie se atreve a contradecirlo, por lo menos no en público. A otros los hace reflexionar, flexibilizar posiciones. El mismo discurso, el mismo juego, se repite tres semanas después cuando la clase política salvadoreña ovaciona al ex-presidente chileno Patricio Aylwin hablando sobre la concertación como base de la transición democrática chilena. “La política partidaria no puede seguirse concibiendo como guerra interna”, dice don Patricio, y todos aplauden. Y Armando Calderón Sol complementa la idea: “Hay que romper con la idea de que el que gana, gana todo. Los gobiernos tienen q1ue ser incluyentes.”
En el Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE 2007), los empresarios escuchan con tolerancia respetuosa, pero sin mucho entusiasmo, el discurso el dinosaurio neoliberal Carlos Alberto Mantener; pero aplauden enfáticamente cuando el presidente Saca les exige “un crecimiento con equidad, con mayor sensibilidad sectorial y con un sentido más incluyente.”

Mauricio Funes dijo el 11 de noviembre en el estadio, ante 60 mil gentes vestidos de rojo dice: “Vamos a promover y respetar la inversión privada, nacional y extranjera, con base al respeto de las leyes del país. Vamos a exigirle al capital privado nacional y extranjero que respete las leyes del país, sobre todo las leyes laborales, la normativa relacionada con la regulación del mercado y las leyes fiscales.”

Y tres días más tarde, en el ENADE, Tony Saca le contesta: “No podemos renunciar, ni vamos a renunciar, al necesario papel del regulador de las instancias gubernamentales para evitar que la sed especulativa y la avaricia desmedida lastimen el bolsillo de los salvadoreños.”
Parece que todos estamos de acuerdo. Sólo que uno lo dice con el puño en alto, y los 60 mil militantes del Frente lo entienden como amenaza a los empresarios, no como gesto conciliador. Y el otro lo dice con toda la tranquilidad relajada de un hombre que ya sabe que los mil empresarios no lo van a malentender como amenaza…
Sin embargo, están diciendo lo mismo, en otras palabras, pero sobre todo en diferentes contextos. Sólo falta que todos lo que realmente creen en estos discursos, los tomen de la palabra, obligándoles a convertir el discurso en práctica política.



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28 Mar 2008 
De: Joaquín Villalobos / jueves, marzo 27, 2008

Durante la guerra no me preocupaba tanto morir en combate como envejecer de guerrillero. Viendo la juventud de mis compañeros y la mía propia en fotografías de los primeros años del conflicto salvadoreño, concluí que las insurgencias no eran una solución, sino el síntoma de un problema. Más que un proyecto político, fuimos una generación que se alzó ante la prepotencia del poder antes de cumplir 20 años, pero que al llegar a los 40 entendimos que habíamos transformado al país y firmamos la paz.

En Nicaragua y en El Salvador la gente llamaba a los guerrilleros los muchachos y en Cuba los barbudos entraron a La Habana cuando estaban en la treintena. Los rebeldes uruguayos y argentinos mostraron con habilidad extraordinaria que era posible una guerra urbana a gran escala y el M19 de Colombia convirtió una derrota militar en una victoria política siendo la primera guerrilla que se atrevió a negociar.

Éstas son las seis insurgencias más importantes, desarrolladas, imaginativas y audaces del continente; rebeliones de jóvenes que lo dieron todo y en ese camino murieron y perdieron, o vencieron y transformaron, pero todas evitaron envejecer como guerrilleros.

Las insurgencias no surgieron por romanticismo ideológico, sino por la existencia de dictaduras militares y prácticas autoritarias en todo el continente, con excepción de Costa Rica. Podemos separarlas en dos grupos: las que consideraban la lucha armada como un instrumento para lograr fines y las que hicieron de la lucha armada un fin en sí mismo.

Las guerrillas del primer grupo fueron agentes de cambio y las del segundo no se dieron cuenta cuando el mundo cambió. En este segundo grupo estuvieron las insurgencias que envejecieron luchando en Perú, Guatemala y Colombia, tanto que la colombiana sobrevivió al fin de siglo.

La violencia delictiva en las calles de Madrid o México está conectada con todo esto. La violencia criminal es ahora hegemónica y, en esas condiciones, la violencia política organizada, cualquiera que sean sus intenciones, termina cooptada por la primera. El resultado final es el mismo, plata o plomo para políticos de izquierdas y de derechas. Sin autoritarismo las izquierdas latinoamericanas tienen ahora un reto más intelectual que emocional, deben resolver problemas en vez de multiplicarlos.

(Publicado en El Pais, 24 de marzo 2008)


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25 Mar 2008 


Como juventud socialdemócrata hemos tratado de reflexionar, hemos tenido el deseo de saber qué nos diría Monseñor Romero si hoy estuviera aquí, y creemos que...


Si Monseñor Romero estuviera hoy aquí

Seguramente nos diría al pueblo salvadoreño:


Han hecho bien, han logrado la paz política

y pusieron fin a la guerra entre hermanos

Han hecho bien nos diría

Reformaron y desaparecieron a los cuerpos policiales más brutalmente represivos (PH, GN y PN), y la era del militarismo autoritario en el poder político ha sido superada.

Ha hecho bien nos diría

Hoy las mujeres tienen un rol más activo en la sociedad y han ganado mayor autonomía

Han hecho bien pensaría

Hoy ya no matan ni torturan a las voces disidentes y la oposición puede competir en elecciones libres y tiene la opción de gobernar.

Han hecho bien, nos diría, pero aún falta mucho...

Aún son asesinados muchos jóvenes de este pueblo diariamente, tanto o más como durante la guerra.

Aún falta mucho por hacer, nos diría

Aún el país sigue siendo muy desigual. Los que tienen más siguen pagando relativamente menos tributos que aquellos que tienen poco o casi nada.

Aún falta mucho para dejar la guerra totalmente atrás, nos diría...

Porque todavía hoy los partidos continúan en una enconada lucha sin armas que no les permite ponerse de acuerdo en cosas fundamentales para la población, y mientras tanto:

  • Miles de jóvenes emigran diariamente, miles de familias se rompen y descomponen. Cada una es un drama: un amor roto, un niño sin una madre, un padre que ve partir a sus crías. PERO LOS PARTIDOS SIGUEN SIN PONERSE DE ACUERDO
  • Cientos de jóvenes son asesinados y sus homicidios quedan impunes. PERO LOS PARTIDOS CONTINÚAN UNA GUERRA SIN ARMAS
  • Cientos de menores de edad quedan embarazadas y continúan un triste círculo de pobreza, que pudieran romperse con educación. PERO LOS PARTIDOS SIGUEN SIN LOGRAR UN ACUERDO
  • Los recursos naturales fundamentales: agua, aire y tierra se contaminan cada día más. PERO LA PELEA DE LOS PARTIDOS ES SORDA ANTE ESTA AGONÍA.
  • Decenas de niños, adolescentes y ancianos ruegan por una moneda en cada uno de los semáforos de nuestra gran ciudad. PERO ÉSTO NO ES FUNDAMENTAL EN LA PELEA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.

A pesar de todo ello, los partidos mayoritarios no se ponen de acuerdo y en su parálisis, se llevan de encuentro a todo un pueblo.

Pero seguramente Monseñor Romero también nos diría, nos preguntaría

¿Y qué has hecho tú?

Sí, tú, joven ¿Qué has hecho por cambiar esa realidad?

Tal vez echarle toda la culpa a los dirigentes políticos

Tal vez ignorar la realidad con la Televisión o el Internet.

Tal vez intentar ignorar que el niño que te extiende la mano en el semáforo no existe.

¿Qué has hecho tú nos preguntaría Monseñor Romero?

Y francamente no sé qué podríamos responder nosotros

Aún hace falta mucho por hacer, nos diría...

Es momento de que dejes de sentirte ajeno a esta realidad, porque ella te toca, te golpea a cada momento...

Tal vez cuando tu madre tuvo que irse y dejarte para poder trabajar

Tal vez cuando a tu hermano, tu amigo, a tu prójimo lo encontraron muerto por no tener una moneda para dar

Tal vez cuando buscas empleo y te das cuenta que aquí, para ti, no hay

Es hora que dejes de sentirte ajeno de una realidad que te golpea, no diría Monseñor Romero

Es hora de que dejes de desperdiciar mi sangre, la sangre de miles de personas que ofrendaron su vida que tuvieras la oportunidad de participar y cambiar la realidad.

Es hora que te des cuenta que todo eso que está mal, sólo tú lo puedes cambiar. Es hora de buenas nuevas, y esas buenas nuevas están dentro de ti y tu trabajo.

Nos diría: Juventud Salvadoreña, es hora de que tomes el liderazgo y cambies la forma de hacer las cosas

Nos diría, nos pediría, PERDONEN, PERDONEN, PERDONEN.... PERO NO OLVIDEN

Dejen el conflicto armada de una vez por todas, atrás. Construyan su presente y su futro, ustedes mismos, NO SE LO ENCARGUEN A OTROS. ESTE ES SU TIEMPO.

Nos diría, asuman su responsabilidad: esa es la mayor y más sagrada libertad de un ser humano.

Nos diría, yo amo este pueblo y di mi vida por él... Ya no quiero que mis hijos sigan derramando más sangre, para eso di mi vida, y por eso a ustedes jóvenes les pido: ¡PAREN LA ORGÍA DE MUERTE DE ESTE PUEBLO, POR EL QUE ENTREGUE MI VIDA!

Nos diría pues, seguramente Monseñor Romero,

Jóvenes, en ustedes está mi resurrección

Dejen, entonces pues de celebrar mi muerte y proclamen a este pueblo y a todos los pueblos que lo necesiten, MI RESURRECCIÓN.


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