Calendario

Julio 2008
LunMarMierJueVierSabDom
 << < > >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Anuncio

¿Quién está en línea?

Miembro: 0
Visitante: 1

rss Sindicación

Archivos

19 Jun 2008 
Admin · 7 vistas · 0 comentarios
19 Jun 2008 
José Francisco Marroquín
Incansable Socialdemócrata

A Héctor Francisco Oquelí Colindres (Derecho) y Enrique Barrera Escobar (Humanidades), In Memóriam.


1. HECHOS HISTÓRICOS RELEVANTES DE AQUEL PERÍODO.

Para quienes terminamos la educación secundaria, específicamente el Bachillerato, durante la primera mitad de la década de los años 60 (1961 y 1962), e hicimos nuestros estudios universitarios en la Universidad de El Salvador (UES) durante la segunda mitad de los 60, resultó muy formativo en diversos aspectos, particularmente en lo político, lo cultural, y lo académico, haber vivido aquella etapa de nuestra historia y conocido de cerca algunos de los principales antecedentes de la guerra civil, que maduró durante los años 70 y se desarrolló durante la década de los 80.

Desde la perspectiva del movimiento estudiantil es preciso comenzar mencionando el Proceso de Reforma Universitaria. Efectivamente, como consecuencia del Movimiento de Reforma Universitaria iniciado alrededor de 1920, en Córdoba, Argentina, las Universidades de América Latina y entre ellas la UES, comenzaron a plantearse la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación entre autoridades, profesores y estudiantes, con el propósito de darle una connotación diferente al proceso de enseñanza-aprendizaje, a la investigación y a la extensión universitaria. De este movimiento surgió el concepto de Autonomía Universitaria mediante el cual se pretendía definir una nueva relación Estado- Universidad.

En el caso salvadoreño, una vez superada la dictadura del Gral. Maximiliano Hernández Martínez y los frágiles gobiernos posteriores, cobró fuerza en la UES el movimiento reformista que se modeló en el respectivo cuerpo normativo; sin embargo, el concepto de autonomía siguió discutiéndose para extenderlo desde lo académico, hacia lo económico y lo administrativo. El Salvador contaba en ese entonces con la Constitución Política de 1950 que reconocía la propiedad privada en función social, y le correspondió al Dr. Romeo Fortín Magaña dirigir la UES en aquel momento.

Al ejercer hacia 1964 la Rectoría de la UES el Dr. (Medicina) Fabio Castillo Figueroa, su equipo de Dirección y el nuevo Consejo Superior Universitario, el proceso de reforma tomó un gran impulso. Durante esta Rectoría y las subsiguientes: 1968 a cargo del Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) Ángel Góchez Marín, concluida por el Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) José María Méndez, y 1972 a cargo del Dr. (Economía) Rafael Menjívar, se realizaron importantes innovaciones académicas, administrativas y físicas.

Ciertamente, para contribuir con la sociedad mediante ciudadanas y ciudadanos más y mejor educados, como solía decir el Señor Rector Dr. Castillo, había que desarrollar la planta física de la Ciudad Universitaria, integrar el campus de San Salvador y abrir los Centros Universitarios de Oriente y Occidente; crear las Áreas Comunes y los Departamentos de Química, Biología, Física y Matemáticas, con instalaciones adecuadas; estructurar la Planificación Universitaria, renovar los métodos docentes, preparar más y mejores profesoras y profesores e instructores; contratar profesores e investigadores extranjeros, incrementar el número de estudiantes admitidos a la UES y sus Facultades año con año; fortalecer el Departamento de Bienestar Estudiantil y establecer el Programa de Becas y Residencias Estudiantiles de la Universidad, entre otros.

También se intentaron convenios e intercambios docentes y científicos con universidades del campo socialista, concretamente con la Universidad de Lomonosov, Moscú. Por este motivo hacia 1965 hubo intentos de revertir el proceso de reforma universitaria, principalmente en la Facultad e Ingeniería y Arquitectura, los cuales fracasaron.

En tal contexto la representatividad del movimiento estudiantil en las estructuras de la UES era un factor decisivo. Por ello, con base en la Ley Orgánica y en el Reglamento de la Universidad de El Salvador, los estudiantes estuvieron significativamente representados, tanto en la Asamblea General Universitaria y el Consejo Superior Universitario, como en las Juntas Directivas de Facultad o Centro Universitario. En otras palabras, la institucionalidad del movimiento estudiantil era necesaria para asegurar la legitimidad de tales representaciones. De esa manera, estudiantes, profesores y autoridades compartían el gobierno universitario en un marco de legalidad incuestionable.

La legalidad e institucionalidad de la UES hicieron posible que asumiera la responsabilidad de supervisar las normas y procedimientos académicos de la única Universidad privada existente entonces: la Universidad Centroamericana de El Salvador José Simeón Cañas (UCA).

También en este período surge el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) con el apoyo de la Universidad de Harvard, que después de un intento por establecerlo en la UES en condiciones inconvenientes para ésta, se radicó en Nicaragua. Estaba en pleno auge el Mercado Común Centroamericano (MCCA) como una parte del proyecto de integración centroamericana.

Para poner en contexto lo anterior es necesario comentar brevemente que en el transcurso de 1960, una Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por prominentes figuras universitarias (Castillo, Fortín Magaña, Falla Cáceres) y militares de alta graduación (Castillo, Yánez Urías), encabezó el gobierno de facto que sustituyó al Cnel. José María Lemus, en un intento por rescatar las reformas políticas, económicas y sociales que habían sido promovidas por la denominada Revolución de 1948, encabezada por el entonces Mayor Oscar Osorio, implementadas poco después por el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD). A los pocos meses de instalada esa Junta, nuevamente se impuso el anticomunismo como recurso ideológico y político y la Junta fue derrocada, siendo sustituida por el Directorio Cívico Militar. Esta vuelta atrás fue un elemento más en el proceso de acumulación de causas que estuvo a la base del conflicto armado interno que se profundizó veinte años después. Recuérdese que en enero de 1960 había triunfado la Revolución Cubana. Posteriormente, a pesar de la existencia de varios partidos de pensamiento demócrata cristiano, reformista, socialdemócrata, etc. sobrevino la elección de un solo partido y comenzó en 1962 el largo período de cuatro gobiernos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que, en complicidad con altos mandos de la Fuerza Armada, ambos instrumentos de la oligarquía dominante, tuvo como principales estrategias políticas el fraude electoral, la imposición de gobernantes nacionales y locales, la corrupción y la represión de cualquier ente opositor.

No obstante lo anterior, es preciso decir que al interior del mismo PCN y sus gobiernos militares hubo varios intentos reformistas, los cuales fueron eliminados cuanta vez surgieron. De esa manera cayeron gabinetes económicos enteros, directivos de la Asamblea Legislativa y otros altos funcionarios, quienes fueron a buscar espacio reforzando la organización de nuevos o renovados partidos políticos de carácter democrático. Muchos de ellos provenían de las aulas de la Universidad de El Salvador.

En las elecciones presidenciales de 1967, el Partido Acción Renovadora (PAR) presentó un programa de gobierno bajo el lema: “A 5 grandes problemas, 5 grandes soluciones”. De su diagnóstico surgía la idea de llevar a cabo la reforma agraria, la reforma urbana, la reforma educativa, la reforma tributaria y la reforma del comercio exterior, principalmente del café. No debe olvidarse que el dominio real lo tenía la denominada oligarquía cafetalera. El candidato presidencial del PAR fue el Dr. Castillo Figueroa y el del PCN, el Cnel. Fidel Sánchez Hernández, quien se hizo fraudulenta e impositivamente de la Presidencia de la República.

Este fue el año de la denominada Primavera de Praga, así llamada porque el gobierno de Checoslovaquia presidido por Alexander Dubcek se liberalizaba y rebelaba ante el omnímodo poder de la Unión Soviética y su influencia en todo el denominado campo socialista. Este ejercicio de renovación en el poder establecido dentro del comunismo fue aplastado en 1968 con la invasión del ejército soviético, ante lo que algunas expresiones del movimiento estudiantil universitario salvadoreño, así como las autoridades universitarias antes mencionadas, se pronunciaron en contra de tal intervención a pesar de los señalamientos en contra del Partido Comunista Salvadoreño.

Como consecuencia de los esfuerzos por democratizar el país, aglutinando cuadros surgidos de la universidad, los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y Unión Democrática Nacionalista (UDN), lograron algunas posiciones en la Asamblea Legislativa y en importantes Alcaldías del país, sobre todo el PDC en San Salvador, convirtiéndose en voceros de intereses mayoritarios de la sociedad.

En aquél contexto de cierre de espacios democráticos se incrementó la actividad de las organizaciones de importantes sectores sociales. Teniendo como marco de referencia el Régimen Económico Social de la Constitución Política vigente para entonces, los obreros de la industria manufacturera y fabril, y los trabajadores de los servicios promovieron la correcta aplicación de la legislación laboral, el respeto a la jornada de 8 horas diarias, el derecho al salario mínimo y a la contratación colectiva entre otras demandas. Algo muy importante fue lo relacionado con los derechos al trabajo, la seguridad social y la vivienda digna, que habían sido reconocidos por el gobierno reformista previo, que incluso, había creado instituciones dedicadas a ello.

De igual forma, los jornaleros del campo y los pequeños campesinos demandaron tierra para trabajar y mejores condiciones laborales y de vida en las grandes propiedades agrarias donde no las había. Por su parte los maestros de educación parvularia, primaria y secundaria, formados en las Escuelas Normales de Maestros Alberto Masferrer y de Maestras España, así como la Escuela Normal Superior, tradicionalmente sometidos e instrumentalizados por los gobiernos militares, también demandaron adecuadas condiciones salariales y de trabajo, así como una mejor educación para el pueblo. Alzaron la bandera de la Dignificación del Magisterio Nacional, lo que les significó represión de las autoridades de turno, por una parte, pero un abrumador apoyo de otra parte. Los métodos de lucha por excelencia de estos sectores fueron la huelga y la movilización popular.

La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio (ANDES), lideró dos exitosas y multitudinarias huelgas en 1968 y 1971. En ambas recibió el decidido respaldo de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), de las demás Sociedades de Estudiantes de Facultad, y de otras asociaciones estudiantiles sectoriales.

La imposibilidad de avanzar hacia el desarrollo político, económico y social por métodos pacíficos y cívicos, así como las disputas ideológicas al interior de los países socialistas, sus partidos gobernantes y los movimientos periféricos, condujo a determinados grupos a pensar en la vía de las armas para conquistar el poder político. En el plano teórico se plantearon diversos modos de entender la aplicación del marxismo leninismo a la situación de los países de América Latina, especialmente en el período de consolidación de la Revolución Cubana. Los partidos comunistas tradicionales fueron perdiendo el monopolio de las ideas revolucionarias, ante lo que reaccionaron con la descalificación y los señalamientos personales, que no teóricos, en contra de sus nuevos adversarios ideológicos. También en 1968 moría en las profundidades bolivianas Ernesto Guevara, tratando de aplicar la denominada Teoría del Foco Guerrillero, sin captar el apoyo debido. Eran tiempos de mucha lectura, estudios, debates y práctica política. La academia asistió a esta discusión en prácticamente todo el mundo.

Dentro del gran escenario de la Guerra Fría, en el que se daba la disputa chino soviética, el emplazamiento de los cubanos ante el resto del campo socialista frente al bloqueo norteamericano y el auge del Movimiento de Países No Alineados, también se dio la producción intelectual de sociólogos, politólogos, filósofos, economistas, psicólogos, antropólogos, etc. (Marcuse, Poulantzas, Frömm, Baran, Sweezy, Mandel, Cardozo, Debray, Marini, Dos Santos, Gramsci, Chomsky, Lukacs, etc.), que enriquecía en términos de ideas la búsqueda por superar las miserias del capital monopólico y sus respectivas ataduras dictatoriales. De esta confrontación no se escapó nadie, puesto que en los planos religioso, educativo, militar, administrativo público, y productivo en general, se gestaron corrientes que diferían del pensamiento oficial. Efectivamente, dentro del cristianismo surgieron grupos de base de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesias Bautista, Luterana, Episcopal y otras, planteando teologías liberadoras del ser humano en la tierra. Asimismo en el seno de las Fuerzas Armadas latinoamericanas se manifestaron corrientes doctrinarias nacionalistas, en el sentido antiimperialista del término. En el ámbito empresarial se oyeron algunas voces de apoyo a reformas como la agraria, al salario mínimo y a la libertad de expresión.

En El Salvador la disputa ideológica entre marxistas condujo a que prominentes miembros del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) se separaran de éste, incluido su Secretario General y miembros del Comité Político, quienes confluyeron con movimientos de jóvenes estudiantes universitarios, cooperativistas, predicadores cristianos, sacerdotes, pastores, obreros y pobladores marginales, que fundaron nuevas organizaciones y se organizaron para empuñar las armas y combatir al régimen establecido.

Entre 1970 y 1972 se produjo un quiebre importante en el papel político asumido por la Universidad y el estudiantado. La crisis del Mercado Común Centroamericano, provocada por las asimetrías mantenidas por las oligarquías locales, desembocó en la guerra entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Este fue un recurso de distracción que beneficiaba a los sectores dominantes de ambos países, incluidos sus ejércitos y cúpulas militares, mientras alejaba las presiones de cambio, alentando el espíritu pseudo nacionalista, chauvinista y bélico en los dos pueblos. Cuando el Gobierno salvadoreño del Cnel. Fidel Sánchez Hernández llamó a reforzar las filas del ejército nacional a todos los ciudadanos sin distingo de ideas o partido político, la dirección formal del estudiantado universitario salvadoreño de la AGEUS de ese tiempo, presionada por la dirección del PCS, incurrió en el error de responder públicamente de manera afirmativa a ese llamado. Este hecho provocó la salida de varios cuadros de la juventud comunista hacia otras organizaciones en ciernes y una gran confrontación en el seno de la comunidad universitaria, comunidad de autoridades, profesores y estudiantes. Un importante contingente de universitarias y universitarios se opuso vehementemente a la guerra fraticida y a hacerle el juego al gobierno y las clases dominantes.

Las disputas ideológicas que surgieron a continuación no fueron superadas sino hasta más o menos diez años después, cuando se unificaron las organizaciones armadas. Las posiciones más radicales hicieron de la Universidad su campo de batalla. En tales circunstancias la institucionalidad universitaria se puso en grave peligro ya que diversos grupos estudiantiles comenzaron a aplicar hacia el interior de la institución, los métodos que se suponía tendrían que estar empleando en su lucha contra el régimen. Las tomas de Departamentos, Facultades, Oficinas universitarias, el enjuiciamiento y posterior expulsión de profesores y autoridades universitarias, consideradas de manera apresurada e irreflexiva como anti estudiantiles, pro norteamericanas, o reaccionarias y contra revolucionarias, casi acaba con nuestra Alma Máter. Lo cierto es que ese desgaste, incrementado por la salida voluntaria de muchos profesores experimentados, hizo que el Rector Dr. Rafael Menjívar asumiera la eterna lucha por el Presupuesto Universitario en un escenario de debilidad interna, de mucho conflicto interno, lo que fue aprovechado por el gobierno del Cnel. Arturo Armando Molina, surgido del fraude electoral, para invadir los tres campus de la Universidad de El Salvador el 19 de julio de 1972.

No obstante lo anterior, en el plano político se había conquistado la representación proporcional en la Asamblea Legislativa y el PCN no volvió a ganar una elección en San Salvador y otras ciudades importantes. El PAR fue cancelado por el Consejo Central de Elecciones y tampoco se permitió la inscripción de su sucesor, el Partido Revolucionario. Ante la amenaza común del anti democrático gobierno del PCN, los partidos PDC, MNR y UDN, todos ellos dirigidos por cuadros formados en la Universidad de El Salvador, conformaron la Unión Nacional Opositora (UNO) y promovieron un coherente programa de reformas políticas, económicas y sociales. La UNO ganó las elecciones del año 72 pero no se le permitió gobernar, imponiendo al Cnel. Molina. De aquí en adelante se aceleró el proceso de acumulación de fuerzas para cambiar la situación por otras vías.

2. ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO.

La Universidad de El Salvador fue fundada en 1841, poco tiempo después de proclamada la Independencia de Centroamérica. En su evolución fue estructurando cátedras, escuelas y facultades de diversas especialidades. A fines del siglo antepasado ya contaba con una Facultad de Ciencias, entre otras. Lo más probable es que los estudiantes de las escuelas y posteriores facultades se aglutinaran en sociedades para desarrollar sus actividades académicas y culturales. Dado que del seno de la UES salieron mujeres y hombres dedicados a la investigación y la docencia de las ciencias naturales, matemáticas, ciencias sociales y humanidades, de reconocido prestigio nacional e internacional, éstos sirvieron de paradigmas para que las nuevas generaciones estudiantiles les reconocieran en la nominación de sus agrupaciones. De esa manera conocimos la Sociedad de Estudiantes de Medicina Emilio Álvarez (SEMEA), la Sociedad de Estudiantes de Química Benjamín Orozco (SEQBO), y otras como la Juventud Odontológica Salvadoreña (JOS), Sociedad de Estudiantes de Ingeniería y Arquitectura Salvadoreños (SEIAS), y la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED). Debe recordarse que la Universidad ocupó, hasta su incendio, un edificio en la Avenida Cuzcatlán, en el centro de San Salvador, al costado Norte del Palacio Nacional y al Poniente de Catedral y que su crecimiento le había obligado a dispersarse en varias edificaciones ubicadas en la Calle Arce, entre la 7a y 9ª Avenida Sur, y zona del Hospital Rosales. Además tuvo otras instalaciones en la Avenida España y en la Calle Rubén Darío.

En la primera mitad del siglo pasado se formó la AGEUS, y se registraron sus Estatutos en el Ministerio del Interior. La Asociación General comprendía a todas y todos los estudiantes de la UES, sin distinción de facultad o nivel de estudios. Sus órganos de gobierno fueron: el Consejo Ejecutivo formado por un representante elegido por los estudiantes de cada Facultad; el Congreso Estudiantil, formado por varios representantes propietarios y suplentes elegidos por los estudiantes de cada Facultad y un Tribunal de Honor, elegido en el Congreso, para impartir justicia entre los estudiantes. El Consejo Ejecutivo comprendía una Presidencia, una Vicepresidencia, y varias Secretarías, entre ellas las del Tesoro, de Actas, y de Relaciones Internacionales. La AGEUS se financiaba mediante un solo pago, igual y obligatorio, que todos los estudiantes hacían al inicio del año académico. Era la expresión del gremio de estudiantes universitarios de El Salvador. Las decisiones tomadas por el Consejo Ejecutivo eran respetadas, en lo concerniente, por todas las directivas estudiantiles de todas las facultades.

Ya en la Ciudad Universitaria y con las Facultades de Humanidades, Ciencias Económicas y Ciencias Agronómicas, es decir ocho facultades funcionando, se completó el cuadro de organizaciones estudiantiles con la Asociación de Estudiantes de Humanidades (AEH), la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Económicas (SECE) y la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Agronómicas (SECAS). Una variante importante la constituyó el estudiantado de Áreas Comunes que llegó a ser el más numeroso de la UES. Sin ser Facultad, se estructuró la Sociedad de Estudiantes de Áreas Comunes (SEAC), así como la Asociación de Estudiantes Universitarios Residentes Salvadoreños (AEURS), agrupación de estudiantes beneficiarios del programa de Residencias Estudiantiles que vivían en el campus de San Salvador.

Como se ha dicho antes, casi todos los residentes universitarios eran al mismo tiempo becarios de tiempo completo y formaban parte de un sistema de bienestar estudiantil que comprendía el derecho a recibir un estipendio mensual en efectivo basado en su rendimiento académico, el acceso a vivienda dentro de la UES, al servicio de comedor universitario, clínica médica, asistencia de trabajadores sociales, psicólogos y sociólogos, acceso a instalaciones deportivas, la práctica de deportes individuales y de grupo y actividades recreativas como Cine Club, Conferencias, Conciertos y Excursiones. Este contingente estudiantil organizado en AEURS, mantenía una especie de autogobierno ejercida por su Junta Directiva, integrada por estudiantes de distintos niveles académicos y carreras universitarias, y jugó un rol de primer orden en diversas luchas sociales en razón de su alto nivel de conciencia social. El origen social de estos cientos de estudiantes les identificaba – en general – con las demandas de las organizaciones representativas de maestros, obreros y campesinos. En las huelgas de ANDES 21 de Junio participaron organizando manifestaciones de apoyo, recolectando ayuda de todo tipo, llevando esparcimiento a los centros de concentración y distribuyendo material propagandístico a favor de tales organizaciones.

En el período comentado podría decirse que, en la UES y en diferentes organizaciones estudiantiles, se expresaban por lo menos cuatro corrientes ideológicas, tales fueron: la Liberal, la Demócrata Cristiana, la Socialdemócrata y la Marxista Leninista, algunas de ellas con sus variantes extremistas. Más allá de la democracia liberal se manifestaron agrupaciones de corte fascista, en la modalidad propia del franquismo español. Este fue el caso del movimiento denominado La Pirámide que existió en la Facultad de Derecho. También tuvo agrupaciones de corte Liberal Demócrata, como el Frente Estudiantil Democrático de Economía (FEDE). Podría haber sido el caso también de Acción Progresista de Estudiantes de Química y Farmacia (APEQ). El pensamiento demócrata cristiano, sustentado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica Romana se manifestó en los Movimientos y Frentes Estudiantiles Social Cristianos (FESC) de casi todas las facultades que tuvo como antecedente a Acción Católica Universitaria Salvadoreña (ACUS). También existió el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), de origen protestante. Más allá del pensamiento marxista leninista oficial existió la Organización Revolucionaria Estudiantil de la 4ª Internacional, mientras que la vertiente comunista se realizó a través de los Movimientos y Frentes Universitarios de Estudiantes Revolucionarios de todas las facultades (FREM, AEU, FURE, OEH, FURIA, etc.). El pensamiento socialdemócrata cristalizó a través de vertientes de izquierda democrática y socialista democrática, aglutinados en el Movimiento de Izquierda Democrática (MID), los Movimientos Demócrata Revolucionarios (MDR) y los Frentes Socialistas (FESAC), en casi todas las facultades.

Los frentes y movimientos estudiantiles más numerosos o representativos se agruparon en tres Federaciones a escala universitaria, cuyas denominaciones fueron: Federación Revolucionaria de Universitarios Socialcristianos (FRUSC), Federación de Estudiantes Universitarios Revolucionarios (FEUR) y Federación Socialista Democrática (FSD), éstas dos últimas aliadas en la elecciones de autoridades universitarias de nivel central y de facultad, teniendo como adversarios a los socialcristianos y a los liberales. En las líneas anteriores queda brevemente demostrado el alto grado de organización estudiantil, su pluralidad, su identidad ideológica y su representatividad universitaria.

Vale la pena mencionar que la AGEUS, conciente de su pluralidad, en el contexto de la Guerra Fría trató de mantener un espíritu de autodeterminación, no ingerencia, solidaridad indiscriminada y respeto por las ideas de los demás. Internacionalmente se mantuvo en contacto y afiliada tanto a la Conferencia Internacional de Estudiantes (CIE), con sede en Bruselas, Bélgica; como a la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), con sede en Praga, Checoslovaquia, en cuyas conferencias o congresos participó activamente. Puede advertirse que se trataba de entidades estudiantiles internacionales influenciadas por occidente o por oriente, respectivamente.

También se vinculó fuertemente al Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), en el ámbito regional, en el que se trató de denunciar y rechazar el intervencionismo de la política norteamericana de la época en nuestros países, mientras se apoyaba la autodeterminación de países como Cuba, Panamá, República Dominicana o Grenada, dando lugar a intensos debates en el seno de la comunidad estudiantil.

En mayo de 1968, el mundo entero fue testigo de la protesta estudiantil en contra del status quo en Europa, en Estados Unidos y en América Latina. Este movimiento estremeció las estructuras y el pensamiento predominante en sociedades e instituciones. Atenta a lo que ocurría en Mayo del 68 la AGEUS se solidarizó y aprendió de la creatividad y las acciones de los estudiantes franceses (Paris, Nanterre), alemanes (Berlín), estadounidenses (Berkeley, Duke), y de los mexicanos (México D. F.), todos ellos denigrados y hasta reprimidos a diferentes escalas.

3. LA PRESENCIA POLÍTICA EN LAS LUCHAS SOCIALES.

Entre 1960 y 1972 se llevaron a cabo varios intentos por impulsar reformas de carácter político, económico y social que se estrellaron, una y otra vez, contra la barrera que interpuso el círculo de poder dominante y los intelectuales a su servicio. Las iniciativas encaminadas a garantizar el desarrollo humano de las y los salvadoreños fueron desnaturalizadas, las instituciones estatales desviadas de sus fines sociales, y las propuestas que tocaban lo educativo, lo agrario, lo urbano, lo fiscal, lo sanitario, etc. fueron retorcidas por los gobernantes de turno y sus servidores. El PCN prostituyó las instituciones nacionales, usurpó los colores y los símbolos patrios con fines partidarios y corrompió a diversos mandos de la Fuerza Armada, todo ello por encargo de la oligarquía dominante.

En aquel entorno la AGEUS apoyó activa y decididamente las huelgas de los trabajadores de las industrias del acero, de bebidas y de panificación, así como de los conductores de autobuses del servicio urbano. Pero también promovió la discusión sobre la Ley de Bancos, mediante la que se pretendió, sin éxito, ampliar la oferta de servicios bancarios permitiendo el ingreso de bancos extranjeros. Un intento de abrir espacios para la discusión del tema agrario promovido por la Presidencia de la Asamblea Legislativa, terminó con la defenestración de ese Presidente y el encarcelamiento y tortura de por lo menos un sacerdote católico que apoyaba la organización de los campesinos pobres. Incluso algunas entidades surgidas bajo la égida de la Alianza para el Progreso, como la Unión Comunal Salvadoreña (UCS), impulsada por el gobierno de los Estados Unidos de América, bajo la presidencia del Sr. John F. Kennedy, fueron objeto de represión y de control político. Para ello, el gobierno salvadoreño patrocinó el aparecimiento de la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), en contraposición a las organizaciones cooperativistas de campesinos.

La fundación de ANDES 21 de Junio durante la primera mitad de la década de los 60, fue determinante para el crecimiento del denominado movimiento popular. Efectivamente, se trataba de una asociación de carácter gremial para aglutinar a maestras y maestros de todo el país, que laboraban principalmente en centros educativos oficiales o públicos, pero también en centros particulares o privados. Se trataba de organizar a un numeroso grupo de personas, comparable al personal de sanidad (o salud), o al personal de la burocracia gubernamental; con un buen nivel de educación y con estrecha relación con padres y madres de familia y población en general. Muchos funcionarios públicos o empleados particulares, oficiales y tropa de la Fuerza Armada o de los denominados Cuerpos de Seguridad (Policía Nacional, Guardia Nacional, Policía de Hacienda) eran nietos, hijos, hermanos, sobrinos o parientes por afinidad de alguna maestra o algún maestro. Algunos oficiales habían sido maestros antes de ser militares y sabían que las peticiones de ANDES no estaban fuera de lugar. Para colmo El Gobierno del Cnel. Sánchez Hernández impuso, mediante su Ministro de Educación, Lic. Walter Béneke Medina, una Reforma Educativa que, so pretexto de modernizar y diversificar la educación para responder a las exigencias del desarrollo, suprimió varias instituciones como las escuelas normales, escuelas técnicas o artísticas, el conservatorio de música, la escuela de comercio, entre otras, convirtiéndolas en Bachilleratos especializados, alguno de los cuales no lograron desarrollarse o recomponerse.

Las luchas magisteriales lideradas por ANDES, atrajeron el respaldo de universitarios, obreros, empleados, campesinos y demás sectores, a lo que el gobierno respondió con la persecución y el asesinato de varios dirigentes sindicales, cuyos cadáveres aparecieron mutilados de sus manos izquierdas. Las asociaciones estudiantiles respaldaron las demandas de los profesores y participaron en sus movilizaciones diurnas y nocturnas, así como en las concentraciones realizadas en la plaza del Ministerio de Educación y Biblioteca Nacional, bautizada como Plaza de la Dignidad Magisterial Saúl Santiago Contreras, en honor a uno de aquellos dirigentes obreros asesinados.

Numerosos miembros de este gremio, en su carácter de ciudadanas y ciudadanos apoyaron al PDC, al MNR o a la UDN en las elecciones de 1968, 1970 y principalmente a la UNO en 1972, actuando como delegados en Juntas Receptoras de Votos y en Mesas de Votación, para controlar y denunciar los intentos de fraude. Otras y otros fueron más allá y aceptaron candidaturas en las planillas propuestas por los partidos de la UNO.

A lo largo de esos años, las condiciones fueron madurando para que las organizaciones obrero sindicales federadas, las asociaciones y sociedades de estudiantes, médicos, abogados, humanistas, arquitectos, ingenieros, empleados, agricultores y campesinos en general, sumaran sus esfuerzos en un solo movimiento popular que se volcó masivamente, tanto a las calles como a las urnas, sin que sus legítimas aspiraciones fueran respetadas. El movimiento estudiantil universitario integrado por diferentes tipos de ideas políticas, mantuvo siempre su unidad en relación con la defensa de la autonomía universitaria y con las reivindicaciones democráticas populares, cumpliendo el papel de articulador del conjunto de agrupaciones sociales. La sede de la AGEUS dentro de la Ciudad Universitaria era el punto de encuentro, discusión y coordinación, entre los representantes de las entidades antes mencionadas.

Como lo hemos sostenido en otras oportunidades, en El Salvador la democracia es considerada subversiva y las reformas adquieren un cariz revolucionario, en virtud de la conducta excluyente, concentradora en extremo de las clases dominantes. Su estrechez de miras en lo político les ha llevado a considerar como enemigo y comunista a todo elemento opositor o disidente de la versión o historia oficial.

A pesar de los avances y conquistas logradas por los actores sociales antes descritos, la represión gubernamental y la violación reiterada a la Constitución Política y a las Leyes de la República, desvirtuaron las formas de participación apegadas a la legalidad, por más legítimas que fueran sus intenciones. El asalto militar y de los cuerpos represivos a la Universidad de El Salvador en julio de 1972, la captura, encarcelamiento y posterior extrañamiento del país de sus autoridades y de algunos profesores, funcionarios y estudiantes, significó un golpe estratégico al futuro desarrollo democrático de El Salvador y precipitó las condiciones para el enfrentamiento armado.

Con el cierre de la UES se suspendió su normatividad e institucionalidad, se interrumpió la formación de profesores en el exterior con altos niveles de calificación, se propició la emigración de personal docente altamente calificado, se usurpó o destruyó buena parte de su patrimonio intelectual y científico, se saquearon sus instalaciones, oficinas y laboratorios, se afectó el normal proceso de educación y graduación de miles de futuros profesionales, se dejó en el desempleo a centenares de miembros del personal universitario, se coartó el importante rol de la UES en los asuntos de política pública (Hacia la Libertad por la Cultura) y se entregó en bandeja de plata la posibilidad de mercantilizar la educación superior universitaria, que es responsabilidad primordial del Estado y derecho de sus ciudadanos.

Solamente un pequeño número de Universidades privadas supieron contribuir llenando el vacío que dejaba nuestra Alma Máter, con un papel decoroso ante la sociedad salvadoreña; este fue el caso de la UCA y de otras dos o tres universidades que trataron de rescatar aquel importante papel de la Universidad en su Sociedad.

Queda pendiente aun el resurgimiento del movimiento estudiantil en la UES, un nuevo movimiento legítimo y legal, que haga realidad una vez más las palabras de su lema: “Estudio y Lucha”; que aporte a la construcción de la democracia como forma de gobierno apropiada en contra de cualquier clase de dictadura, que defienda su Universidad y promueva la Ciencia y la Cultura, que sea ejemplo para las y los jóvenes de otras instituciones universitarias, que refresque y anime a la población salvadoreña en la consecución de sus metas de desarrollo humano y progreso social, largamente diferidas.

Admin · 13 vistas · 0 comentarios
19 Jun 2008 
Ernesto Rivas Gallont
Analista Político

LA PRENSA GRÁFICA reporta ampliamente ayer sobre el hecho que “el 9 de abril pasado un tribunal arbitral condenó a la Asamblea Legislativa a pagar más de $350,000 en concepto de indemnización, más el 6% de interés anual, al Consorcio Castellanos Campos & Corpeño Asociados, firma que fue contratada en diciembre de 2004 por la junta directiva con el fin de auditar a la Corte de Cuentas de la República para los ejercicios de 1999, 2001 y 2003”. La auditoría, a pesar del contrato, nunca tuvo lugar y los auditores demandaron a la asamblea. El resultado es bien merecido.

Pero no me quiero referir tanto a la noticia, sino que al hecho de que el PCN, dueño y señor de la Corte de Cuentas, por supuesto acompañado de ARENA, no quieren que se audite al auditor. Eso es grotesco.

¿Por qué no se puede auditar a la Corte de Cuentas? ¿Qué poder oculto le da ese derecho? ¿Qué esconde la Corte con su negativa? Obviamente, si no quieren que se audite, algo esconden y ese algo huele muy mal.

Legulelladas, protestas y más protestas no equivalen a nada. ¿Qué hay detrás de todo esto? Sabemos quién está detrás, por no conocemos sus motivos.

La Corte de Cuentas no es un ente sagrado, digan lo que digan. Es la controlaría de la República que tiene el poder de hacer rodar cabezas a su gusto y por motivos políticos. Y lo hace impunemente.

Si hace eso, ¿qué no hará con sus propios recursos? La Corte nunca ha sido auditada y el poder que el PCN tiene sobre ella es absoluto. Parte del poder del partido más repudiado en la historia del país.

Solo imaginémonos lo que ocurriría si el FMLN llega al poder.

Admin · 9 vistas · 0 comentarios
16 Jun 2008 
Cecilia Rodas Zúniga
Politóloga y consultora salvadoreña

Reconozco que siento admiración por la prensa extranjera y siento envidia sana por los y las ciudadanas de otros países que tienen medios de comunicación que son un verdadero lujo sobre todo en lo que respecta a la prensa escrita, principalmente porque la misión que muchos medios persiguen es no solamente informar, sino que además hacen un esfuerzo por fortalecer el conocimiento de sus lectores/as por lo que, si comparamos cualquier medio de prensa, -para no irme tan lejos-, en el ámbito centroamericano, nos encontraremos con que nos llevan una ventaja considerable centrándonos en la base de los objetivos y principios éticos y la manera de informar con relación a la prensa salvadoreña, especialmente la escrita (sin dejar de mencionar que algunos medios televisivos y radiales representan también una auténtica vergüenza para el país).

En ese contexto, me gustaría si ustedes me lo permiten, centrar mis comentarios de esta semana, en un fabuloso artículo que encontré el pasado mes de abril en el periódico español El Mundo que se titulaba “El Delirio de los Políticos”[1], porque en los tiempos de campaña anticipada que estamos viviendo y a propósito de los cambios que todos y todas deseamos, creo que el artículo en mención viene como anillo al dedo al hablar de esos cambios en sentido integral y al hablar por supuesto de las inquietudes que nos rondan cuando soñamos cada día más despiertos (porque el cambio es cada vez más palpable, lo dicen las encuestas) sobre el país que deseamos para el futuro.

Pues bien. El artículo que les menciono es una síntesis periodística de una investigación que realizara en su momento el neurólogo inglés Lord David Owen, fundador del Partido Social Demócrata Británico (SPD) y Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido cuando James Callaghan era el Primer Ministro (antecesor de Margaret Thatcher), es decir, el escritor conoce de primera mano sobre lo que está hablando.

Para Lord Owen, el peor enemigo de los político/as (y sin duda de los y las ciudadanas comunes y corrientes puesto que somos los que padecemos las consecuencias directas de esa enfermedad) es el Síndrome Hubris, un trastorno común entre los gobernantes que llevan mucho tiempo en el poder. El Hubris de acuerdo al escritor, tiene síntomas fácilmente reconocibles como la exagerada confianza en sí mismos, el desprecio por los consejos de quienes les rodean y por sus gobernado/as y el alejamiento progresivo de la realidad. La conclusión después de 6 años de estudio es que el poder intoxica tanto que termina por afectar el juicio de los dirigentes.

En el estudio se identifica tres etapas en este proceso: la primera es el principio de duda que se da cuando el o la política es recién elegido ya que internamente dudan de si son las personas capaces y aptas para ocupar el puesto. Pero inmediatamente de acuerdo al estudio, surge la legión de incondicionales y sobalevas que les felicitan y reconocen su valía. Poco a poco esa duda se va transformando y empiezan a pensar que están donde están por méritos propios, todo el mundo quiere saludarles y les halagan. Posteriormente, en la segunda fase, se da un paso más en el que ya no se les dice que lo que hacen está bien sino que “menos mal que están allí para solucionar tal o cual situación”, en entonces cuando los analizado/as entran en la etapa de la ideación megalomaníaca cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituibles. La tercera fase y la más crítica es cuando tras un tiempo en el poder los afectados por el Hubris padecen lo que psicopatológicamente se llama el desarrollo paranoide que es cuando todo el que se opone a él o ella y a sus ideas son enemigos personales, pero en esta etapa se puede subir un escalón más y es cuando el o la afectada llegan a la paranoia o trastorno delirante, que consiste en sospechar de todo el mundo y gradualmente llegan a aislarse de la sociedad y así hasta el cese o pérdida de las elecciones, cuando viene la derrota y se desarrolla un cuadro depresivo ante una situación que no se comprende.

El hecho de que este síndrome sea tan común en política se debe a que, según el experto, en otros ámbitos es más frecuente que el que ocupa altos cargos sea el más capaz, pero en política no es así, porque los ascensos van más ligados a fidelidades. EL PODER NO ESTÁ EN MANOS DEL MÁS CAPAZ, pero quienes lo ostentan creen que sí y empiezan a comportarse de forma narcisista.

Una vez explicado en la medida de lo posible el contenido de este interesantísimo artículo, creí que era importante para nuestros estimados/as lectoras conocer el mismo y además hacer una reflexión sobre lo que tenemos y lo que podemos llegar a tener, y lo que está claro es que, según las encuestas los y las ciudadanas ya no queremos seguir teniendo lo mismo: diputados y diputadas oportunistas y además emborrachados de poder, presidentes que más que ciudadanos realizando una labor con alto grado de responsabilidad más parecen dioses del olimpo en su pequeño pedestal, altos y medios cargos que nunca han sido removidos y que gestionan nuestros intereses como su negocio personal, magistrados/as de la Corte Suprema de Justicia a un paso de tocar el cielo (en la misma Corte se dice que luego de la Sala de lo Constitucional sigue Dios, habiendo en esa Sala una señora absolutamente honorable, honesta y fiel a sus principios que seguramente es la que de vez en cuando se encargará de bajar al resto de sus compañeros a la realidad).

Por otra parte y siempre en el mismo contexto y dado que los y las ciudadanas queremos un cambio, creo que es oportuno mencionar que no solo se necesita un cambio de chaleco sino que un cambio integral en todas las facetas de la vida nacional, de esa forma deseamos (al menos yo así lo deseo) que el respeto, la ética, la decencia y el conocimiento sean los valores en los que se centre la futura gestión gubernamental, pero también queremos un presidente de verdad, de carne y hueso identificado con los reales problemas del país, una persona accesible y humilde, un nuevo grupo de diputados y diputadas conocedores de nuestros verdaderos problemas que decidan y hagan leyes conforme a lo que el país necesita, leyes que nos favorezcan y ya no más leyes que nos sigan haciendo daño; altos y medios cargos que lleguen con el deseo de servir, ya no de servirse de lo que es de todos y que tengan los conocimientos en concordancia con el puesto que van a desempeñar.

Será muy importante que las personas que se perfilan como nuestros futuros servidores, empiecen a ser conscientes de los riesgos psicólogos y psiquiátricos que representa el poder, y que empiecen a ver desde ya su andadura en el nuevo gobierno como una oportunidad de sacar al país del abismo en que lo tiene sumido tanta locura junta, al mes de junio del próximo año serán 20 años de dominio total de la cosa pública en manos del mismo grupo, por lo tanto, si los y las ciudadanas apostaremos por un cambio, es necesario que este cambio llegue a todos los rincones y a todas las personas por igual, el candidato que se perfila hasta este momento como el ganador, según las encuestas, tiene toda la inteligencia y todo el carisma para no dejarse vencer por la soberbia y por los riesgos que el poder representa, tiene la inteligencia para escoger a loa funcionarios idóneos (ya no queremos más sobalevas inútiles administrando nuestros intereses), tiene la determinación para ver más allá del día a día en el camino que tendrá que recorrer, o sea, sentido de la previsión (ya no queremos más improvisación por favor!), tiene la buena voluntad de estar cerca de los electores puesto que conoce de primera mano los problemas del país, y lo más importante, tiene la madurez emocional y la humildad necesarias para reconocer que los ciudadanos/as le elegirán por su gran capacidad humana para ser el ciudadano presidente y no a otro pequeño dios en su triste olimpo… ya no queremos más de lo mismo.

El artículo en torno a este interesante estudio termina definiendo que son los varones los más propensos al Hubris porque son más sensibles al halago y al reconocimiento y toleran muy mal la frustración, aunque también contribuye el tener una “baja capacidad intelectiva”, o sea, más claro, imposible!

Aprovecho antes de terminar, para lanzar un voto de confianza por el ciudadano presidente Antonio Saca, porque conociendo su gran capacidad intelectual y gracias a ello su alto sentido del deber para con las familias exiliadas por voluntad propia gracias a las crecientes necesidades que todos y todas enfrentamos, y conociendo sus grandes esfuerzos desde su responsabilidad como gobernante por paliar la grave crisis que están enfrentando las familias salvadoreñas, no me cabe la más mínima duda de que vetará la nueva ley que los y las diputadas irresponsables de ARENA, PCN y PDC aprobaron el jueves 12 recién pasado y que atenta contra el derecho a la comunicación que tienen los y las salvadoreñas en el exterior con sus seres queridos en nuestro país, y como en el presidente predomina más su alto compromiso con el pueblo que el oportunismo y el ganguerismo que practican algunos en su mismo partido, seguro que no permitirá que se sigan cometiendo más abusos contra los que un día le dieron su confianza y le eligieron como el gobernante ideal.

Admin · 19 vistas · 0 comentarios
16 Jun 2008 
Gioconda Belli
Escritora


Creo que sabíamos que ya estaba escrito y mandado desde arriba que el CSE le retiraría a los partidos PC y MRS el equivalente a lo que nosotros conocemos como “la cédula de identidad”. Sin cédula de identidad estos partidos pierden todas sus atribuciones legales: no pueden funcionar, no pueden participar en las elecciones municipales, ni nacionales. Éste es, en otras palabras, un decreto de muerte civil para el partido por el que murió Herty Lewites, nada menos.

Es un escupitajo, una bofetada a la memoria de Herty. ¡Vergüenza debía de darles!

El CSE actúa el guión que le bajaron desde la cúpula: Se trata de borrar del mapa de la “legalidad” política a personas como Dora María Téllez. Se trata de demostrar que no les tiembla el pulso para decretarle la muerte. Se trata de la desaparición del Partido Conservador que, igual que el Partido Liberal, tiene una larga trayectoria en la historia de nuestro país.

Quienes dicen que no se meten en política, que piensen en el significado de esto, porque esto es muy serio. Es la culminación de un proceso amañado que ha dejado todo el espacio político copado única y exclusivamente por los agentes del pacto. De ahora en adelante, sólo tienen legalidad los partidos aliados del FSLN o el PLC. Todos los demás quedan fuera del juego. Si quieren seguir existiendo, sólo pueden hacerlo o en la clandestinidad, o bueno, a pura voluntad, pero sin derechos legales.

Los argumentos esgrimidos por el CSE, son tan absurdos que dan pena. En el caso del MRS, le quitan el derecho a existir porque dicen que no informó de cambios recientes en la estructura de su Junta Directiva, por no cumplir supuestamente con sus reglas internas. ¿Será posible que semejante minucia burocrática –cuando al PLC y FSLN han tenido fallas más flagrantes- sea argumento para hacer desaparecer un partido cuando ya hasta las listas de sus candidatos para las elecciones municipales habían sido publicadas por el mismo CSE en una separata que salió en los periódicos?

Como afirma el IPADE en un comunicado evaluando la actuación del CSE:
“El CSE al oficializar el calendario electoral diseño las reglas del juego para la competencia partidaria estableciendo etapas y plazos que en esta ocasión se habían venido cumpliendo de acuerdo a lo establecido, cerrando las posibilidades de cancelación de personalidad jurídica a los partidos o alianzas de partidos que el mismo CSE había oficializado…. Con posterioridad al período establecido en el Calendario Electoral, el CSE dio a conocer argumentos para cancelar la personalidad jurídica al Partido Conservador y del Movimiento Renovador Sandinista, decisión que de por si es sumamente grave, extemporánea, usando argumentos que son débiles y muy debatibles.”

Es evidente que preocupaba a estos magistrados el creciente apoyo de la población a Dora María Téllez y a su valiente posición. Por eso han adelantado su absurdo “fallo”. Nos han fallado a todos, con la idea de detener la ola de repudio, con la idea de desanimar a la gente que se ha ido sumando lenta, pero seguramente. Es evidente que la política clientelista tiene un efecto desmovilizador. La gente no quiere perder el favor del CPC que le da los frijoles baratos o que le promete esto o lo otro. El miedo es patente también. Algo que habíamos dejado de ver por algún tiempo. Pero hay mucho apoyo detrás de los ojos quietos de la gente. Y eso lo sabemos quienes ya hemos vivido situaciones semejantes. Como sabemos que estas absurdas patrañas legales serán apeladas por el MRS y el PC y después llegarán a la Corte Suprema, donde imperará sobre la ley, la misma voluntad que ha imperado esta vez: una voluntad obsesionada por el poder y ciega a las consecuencias que sus desmanes traerán consigo.

Igual que Margaret Thatcher, la Dama de Hierro, desestimó la huelga de hambre de los miembros del IRA irlandés mandándolos a la muerte, así Daniel Ortega se ha hecho de oídos sordos al valiente llamado de atención de Dora María y ha echado en saco roto la memoria de su antiguo compañero Herty Lewites.

Como dijo alguna vez Jean Paul Sartre: “No creo en el revolucionario que es capaz de amar al pueblo y no es capaz de amar a los seres que tiene más cerca”

Este régimen ya se reveló. Y ahora es Dora María la que tiene que rebelarse contra una muerte temprana. Tiene que estar lista para el desafío que significa este guante en la cara que nos han tirado a todos y con el que nos están desafiando, al mejor estilo de los villanos feudales, imperiales y capitalistas, a un duelo.


Admin · 15 vistas · 0 comentarios
09 Jun 2008 

ElFaro.net

El Salvador ha superado ampliamente la represión y la exclusión política de hace cuarenta años. Los movimientos de 1968, espejo de los del resto del mundo pero en condiciones muy inferiores (protestar podía costar la vida) tenían otros anhelos y otros objetivos, en un mundo marcadamente distinto también al de hoy.

Pero si muchas cosas han mejorado, otras permanecen ahí como deudas históricas que no hemos podido resolver.

Somos un país tremendamente violento, con grandes desigualdades e inequidades y con jóvenes universitarios que hoy tienen menos referentes intelectuales que los de hace cuarenta años. Jóvenes mucho menos vinculados al quehacer nacional y mucho más desencantados con las posibilidades que ofrece el futuro.

Jóvenes que viven en una ciudad en la que la gente ya no camina por diversión, en la que las plazas públicas ya no sirven para los paseos y en la que no hay músicos ni mimos ni orquestas ni protestas que tengan algún sentido. Los jóvenes han perdido la ilusión.

En el 68 se alimentaban aún los sueños de una mejor sociedad y los artistas e intelectuales tenían una influencia mucho mayor. Hoy ya no.

Esa frustración que fue minimizando a las figuras de aquellos años hasta convertirlas en miembros indiferentes o marginales de nuestra sociedad, ha contaminado las aulas de las universidades durante varias décadas. Aunado a ello, los estudiantes parecen hoy mucho menos inquietos intelectualmente que entonces.

Pero poco a poco va moviéndose el desencanto. Poco a poco, los jóvenes comienzan apenas a tomar conciencia del papel que pueden jugar en El Salvador actual, más allá de la política, más allá de la protesta sin sentido.

En El Salvador aún está pendiente el siguiente rompimiento generacional, aletargado desde los setentas por la guerra, la represión y la falta de esperanzas en que el país tiene algo que ofrecer a sus profesionales.

Pero muchas de aquellas consignas siguen siendo válidas. Pedir lo imposible significaba asumir el rol de agentes de cambio hacia un mundo mejor, más solidario y más incluyente, que impusiera sus condiciones a una clase dominante que estaba llevando al planeta hacia la decadencia.

Pedir lo imposible, ahora, sigue teniendo un gran sentido. Significa el involucramiento de una clase media en el quehacer nacional, habida cuenta de que asumirá su papel de masa crítica y de motor de ideas y soluciones, de no dejarlas exclusivamente en manos de las autoridades y los partidos políticos.

Ese es acaso el mayor reto de la sociedad salvadoreña contemporánea, del que el sistema político aún no se ha dado cuenta. Ése, el de retomar la carta de ciudadanía para ejercer sus derechos y tomarse los espacios públicos. El de participar en la vida nacional más allá de los ciclos electorales. El de tratar de mejorar el país y exigir a quien haya que exigir que haga lo que le corresponde. El de volver este un país menos aburrido. El de pedir lo imposible.

www.elfaro.net


Admin · 12 vistas · 0 comentarios
27 Mayo 2008 
Roberto Valencia
Editor de Enfoques


¿Por qué miles prefieren jugarse la vida por llegar a Estados Unidos a quedarse en un país que resulta que ahora es casi de renta media alta?

¿Por qué cuesta lo mismo una pizza allí y acá cuando los sueldos de quienes la preparan son siete u ocho veces más altos allí que acá?

¿Por qué por un vuelo de 1,500 kilómetros entre Londres y Roma se pagan $50 —impuestos incluidos— y por uno de 1,300 kilómetros desde San Salvador a México nos están cobrando no menos de $400?

¿Por qué este Gobierno, si sabe que se acerca la tormenta perfecta, está gastando $?,???,??? para recordarnos que han pasado cuatro años desde el 1.º de junio de 2004?

¿Por qué nos hemos creído que lo social no es complemento de nada si El Salvador sigue siendo uno de los países del continente que menos invierte en salud y educación?

¿Por qué utilizan el argumento de que el subsidio al gas propano ayuda a los más pobres cuando el censo acaba de decirnos que uno de cada tres salvadoreños usa leña para poder calentar sus tortillas?

¿Por qué para algunos lumbreras la crisis alimentaria en El Salvador es por culpa del gobierno de Antonio Saca, pero la crisis alimentaria en Nicaragua no es por culpa del gobierno de Daniel Ortega?

¿Por qué estamos como estamos si en 2004 nos dijeron una y otra vez y otra vez que lo mejor estaba por venir?

¿Por qué un partido que se define en sus estatutos como revolucionario y socialista tiene ahora miedo a presentarse ante la sociedad como revolucionario y socialista?

¿Por qué el candidato periodista veta medios de comunicación?

¿Por qué el candidato que se ha pronunciado a favor de la pena de muerte y está divorciado se convierte de la noche a la mañana en el adalid de los valores?

¿Por qué en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social tardaron casi dos meses en que me viera la fisiatra? ¿Esperaban que me fuera hastiado a una clínica privada?

¿Por qué sigue siendo ministro una persona que ha sido sancionada por violar la Ley de Ética Gubernamental y que el Departamento de Estado estadounidense lo cita en el apartado Corrupción gubernamental de su reporte anual?

¿Por qué aún mueren asesinadas nueve personas cada día? Es más, ¿por qué el presidente Saca González repite una y otra vez y otra vez y otra vez la mentira —mentira— de que cuando él asumió el poder había 13 homicidios diarios?

¿Por qué ya casi nadie se quiere acordar de que nos prometieron un país seguro?

¿Por qué una sociedad en la que los pastores y los obispos están hasta en la sopa es la más violenta de América Latina?

¿Por qué las nueve personas que mueren asesinadas cada día ya casi no están en los titulares de noticieros ni en las primeras páginas de los periódicos?

¿Por qué tantos colegas están convencidos de que la única función de los buenos periodistas es suplir las carencias de la Fiscalía General de la República y/o la Corte Suprema de Justicia?

¿Por qué universidades de Guatemala, México y Argentina ya han distinguido con un doctorado honoris causa a María Isabel Rodríguez y la Universidad de El Salvador por la que ella se desvivió no lo ha hecho todavía?

¿Por qué gastaron en pintar una doble línea amarilla en medio del Paseo General Escalón si nadie la respeta?

¿Por qué tiras basura a la calle?

¿Por qué pintan los postes y hasta las piedras de las carreteras y por qué calla el Ministerio de Turismo?

¿Por qué se extinguieron los tapires, las guaras y los jaguares?

¿Por qué hay quien sigue creyendo que es mejor una mala respuesta que una buena pregunta?

¿Por qué incomodan tantos porqués incómodos?


Admin · 20 vistas · 0 comentarios
27 Mayo 2008 
Salvador Samayoa
Analista político

En días recientes se ha comentado la decisión delTribunal Supremo Electoral (TSE) de enmendar la plana de la auditoría encomendada a la OEA. La información publicada en los medios de prensa ha sido insuficiente omuy deficiente, o complaciente con el poder, como si se tratara de un incidente que no amerita tanta atención o tanto rigor.

Las modificaciones que se han hecho al proyecto de la OEA responden, probablemente, al propósito de limitar la injerencia y la exigencia internacional al menos en dos aspectos fundamentales del proceso electoral: la depuración del registro y la supervisión de los partidos políticos.

El Magistrado Presidente ha dicho que se trata sólo de corregir un “problemita de soberanía”. Esta explicación parece absurda y resulta increíble, porque en ningún caso la OEA estaría imponiendo sus propios términos de actuación, invadiendo ámbitos o usurpando funciones administrativas o jurisdiccionales propias de autoridades nacionales. En el caso más argumentable de los reglamentos para la supervisión del proceso, la OEA estaba limitada, aún en su propuesta original, a hacer propuestas técnicas que, de todas maneras, habrían requerido la aprobación del Tribunal o, en su caso, de la Asamblea Legislativa.

Más allá del contenido de las enmiendas al proyecto de la OEA, el problema más grave ha estado en la forma de aprobarlas, con los votos de solo tres de los cinco magistrados. Esta es la consecuencia de una flagrante violación de la Constitución. Y es la crónica de una distorsión anunciada. Distorsión grave del espíritu de los acuerdos de paz.

Primero se recetó ARENA una cómoda correlación de fuerzas en la composición del TSE. A través de un vil subterfugio sustituyó por un representante del PCN al magistrado que le correspondía, comotercerafuerzaelectoral, aunacoalicióndecentro-izquierda.

Al tiempo consolidó la maniobra impulsando en la Asamblea Legislativa la reforma política más irresponsable de la posguerra: la que dejaría al partido de gobierno con la posibilidad de tomar decisiones en elTSE contando solo con el apoyo del PCNy con el voto de uno de los magistrados propuestos por la Corte.

Ambas maniobras, consideradas en conjunto, desnaturalizaron el más profundo y práctico sentido político que motivó la transformación del anterior Consejo Central de Elecciones, proyectando, por primera vez desde la firma del Acuerdo de Paz, una alargada sombra sobre la credibilidad y la legitimidad de las actuaciones del Tribunal Supremo Electoral.

Esto,además de socavar el proceso democrático,es jugar co nfuego. Ahora mismo parece que la diferencia entre las dos fuerzas mayoritarias será bastante holgada, tanto enenero como en marzo. Pero eso puede cambiar. ARENA puede mejorar, aunque, francamente, todavía no se ve cómo. Y el Frente puede recular. Se había mantenido sin cometer grandes errores, y en la primera situación difícil semandó un manejo desastroso, prueba de que aún puede equivocarse demala manera y comprometer su ventaja.

Si las elecciones se vuelven apretadas, necesitaremos un Tribunal de pureza casi virginal para validar los resultados. En tal escenario, podríamos pagar muy cara la viveza de excluir al Frente de las decisiones del TSE, porque se abrirá el espacio a protestas, disturbios, incendios, violencia e ingobernabilidad.

Admin · 22 vistas · 0 comentarios
27 Mayo 2008 
Ernesto Rivas Gallot
Analista político

EL FARO denuncia esta semana otro despilfarro de fondos públicos, esta vez en la Secretaría de la Juventud a cargo del señor, Carlos Alemán (Ver foto), que trabaja en una oficina rodeada de lujos. Este señor se lleva el primer premio del cinismo e ignorancia, porque dice que cuando Saca anunció la política de austeridad, él ya había hecho las compras, que, además, considera “normales”. (Foto EL FARO)

Normales son, para este despilfarrador caballero, compras por $403,200 en artículos alusivos a la XVIII Cumbre Iberoamericana. Entre los que hay pulseras, pañoletas, 'flyers' -hojas volantes- y camisas.

El señor Alemán no tiene el menor apego al dinero – cuando no es suyo – y lo gasta como que mañana se termina el mundo, sin importarle las cotizaciones mucho más bajas recibidas de otros oferentes Eso, al decir lo menos, huele muy mal.

EL FARO nos ha dado, apenas, dos ejemplos del despilfarro burocrático. Antes fue la asamblea legislativa y hoy la secretaria de los jóvenes. ¿Qué no se dará en el resto del gobierno?

Admin · 19 vistas · 0 comentarios
19 Mayo 2008 
Luis Armando González
Director del CIDAI de la UCA

El Salvador se encuentra en una difícil situación económica y social. En un comentario anterior se ha reflexionado sobre lo sombrío que es el panorama para la sociedad salvadoreña en el futuro inmediato, debido no sólo al impacto de la recesión económica mundial, sino a los males que se han venido acumulando en los últimos 20 años –y sobre los que aquélla se superpone, agudizándolos—. 

 

En este sentido, urge tomar las medidas pertinentes no sólo para paliar el impacto de la mencionada recesión, sino para corregir las fallas más notables del modelo económico-social vigente. Es decir, la crisis actual es una oportunidad para revisar el modelo de país que se tiene, en orden a realizar los ajustes y correcciones correspondientes en aquello que más lo necesita.

Ahora bien, estos ajustes y correcciones requieren de un consenso mínimo acerca de su alcance y dirección. Ese consenso debería contar con la aquiescencia de los principales actores sociales, económicos y políticos, los cuales, a su vez, deberían participar activamente en la definición de sus contenidos esenciales, así como en consecución práctica.

Se trataría, en otras palabras, de volver a un pacto social semejante a los Acuerdos de Paz, sólo que esta vez haciéndose cargo de las lecciones dejadas por los mismos. Y la primera gran lección que habría que retomar es que en la discusión de los grandes problemas nacionales no debe dejarse de lado a la sociedad civil organizada.

No puede repetirse esta historia de exclusión de un actor que es clave para enfrentar la actual crisis. Empero, esto plantea al movimiento social el reto de diseñar un mecanismo que le permita generar una discusión y unos planteamientos realistas sobre la situación del país y sus vías de solución.

Entonces, diseñar un pacto semejante al de los Acuerdos de Paz exige la presencia activa y decidida de la sociedad civil organizada, pero también la presencia de los principales actores políticos y de los actores empresariales.

En igualdad de condiciones y con el mejor espíritu de servir al país, estos actores deberían dialogar acerca de los principales problemas de El Salvador, así como sobre las mejores rutas para enfrentarlos. El resultado debería ser un nuevo proyecto de nación, mismo que tendría que estar articulada entorno a dos ejes fundamentales: el respeto a los derechos humanos y la democracia plena.

 

Un reto insoslayable, en estos momentos, es no dejar que asuntos coyunturales –por muy llamativos que sean— saquen de escena el tema de mayor importancia en estos momentos para la sociedad salvadoreña: la discusión del modelo económico-social vigente y sus necesarias reformas. No hay que permitir que lo que es relevante para la sociedad sea desplazado por cosas que, hoy por hoy, deben pasar a segundo plano.


Admin · 27 vistas · 0 comentarios
15 Mayo 2008 
Ernesto Rivas Gallot
Analista Político


Después de una encerrona de cuatro horas de la Comisión Política del FMLN con la participación del candidato Mauricio Funes, sale al cuadrilátero José Luis Merino, alias Ramiro, para decir, “A mí, que me registren. Yo no tengo vela en este entierro”.

Francamente, aunque la negativa era de esperarse, no tiene ninguna credibilidad. Hubiera sido cualquier otro que no fuera un comandante, viniendo esto de quien en realidad maneja el FMLN y que es un reconocido revolucionario, la cosa toma otra dimensión.

Paolo Luers, entre otros, de La Siguiente Página, decía ayer por la mañana en A Primera Hora de la 102NUEVE que él está convencido que la información es verdad. Paolo tiene por qué saberlo. Él fue parte del FMLN durante el conflicto y conoce muy bien a todos los principales actores. Además de conocerlos, Paolo maneja un argumento muy simple, pero también muy real. No se imagina cómo es posible que en archivos de millares de páginas que tratan sobre el ir y venir de las FARC y que enfocan principalmente sus relaciones con Chávez, vayan a insertar a medio camino una frase que compromete a un guerrillero salvadoreño.

Interesante también que Paolo cita a Hato Hasbún, hombre de confianza de Funes, como franco admirador de EL PAÍS, el diario español que dio la noticia.

Por otra parte, nuestro blog colega Contrapunto en un análisis publicado ayer, refiriéndose al informe de Interpol que se conocerá más tarde el día de hoy, dice, en parte, (Foto Contrapunto)

Dicha certificación será pronto. Hay quienes además de desacreditar a los medios de prensa que divulgaron las filtraciones, quieren hacerlo con INTERPOL. Ello es absurdo y grave. A la INTERPOL pertenecen casi todas las agencias policiales del mundo; no puede un gobierno, en este caso, el colombiano, montar toda una conjura y los jefes de la INTERPOL aceptarla, para luego quedar en evidencia que hubo un tremendo engaño, como quedó la CIA a la hora de dar falsas pruebas para justificar la guerra contra Irak.

Nadie podrá acusar a Paolo o a J.J. Dalton de ser areneros o de estar “vendidos” a la derecha, como se escucha hoy con frecuencia de parte de los defensores del FMLN.

Este pugilato que apenas está en el segundo asalto, tiene para largo. Más tarde hoy, cuando conozcamos el informe de Interpol, lloverán opiniones de uno y otro lado. Muchos, con seguridad, basarán sus dudas en lo que declaró el señor Insulza a esa comisión de la Cámara de Representantes en Washington, pero el señor Insulza, cuando lo dijo, no conocía en informe de Interpol. A lo mejor, viéndolo, cambia de opinión.

Tampoco los de ARENA son acólitos en el altar, pero, por esta vez sus carabinas fueron cargadas de pólvora gratuitamente.

Lástima que la víctima de todo esto sea la campaña de altura por la que tanto hemos propugnado. Ayer por la mañana, me preguntaba Romeo Lemus en una entrevista telefónica desde su programa mañanero en el Canal 33, si creía yo que todavía era posible que los partidos firmaran un pacto de no agresión. Mi respuesta, lamentablemente, tuvo que ser negativa. No veo cómo ARENA va a desperdiciar esta oportunidad, ni el Frente la suya de sacarle los trapos al sol a su acérrimo rival.

Ayer hablaba de que la ley de partidos políticos también había caído víctima de este pugilato. Más adelante hablaremos de eso, que creo es importante. Pero por ahora quiero referirme a otra víctima muy importante, Mauricio Funes.

Funes desperdició (por negligencia, ignorancia o por realista) la oportunidad de terminar de una vez por todas, de las dudas que si él controla o a él lo controlan. Fue muy notorio, desde sus primeras declaraciones, que Funes depende de los comandantes y eso es malo. Malo para él y malo para su partido.

Mauricio Funes era la esperanza que muchos teníamos que un Frente moderado podía ser una opción de poder para el próximo período. Pero un Frente controlado por la vieja guardia, por aquellos comandantes que, como Ramiro, le restan credibilidad, a mí, por lo menos, me da miedo. Mi problema es que me he quedado sin opciones.

Admin · 28 vistas · 0 comentarios
15 Mayo 2008 
Miguel Huezo Mixco
Consultor PNUD

El Ministerio de Obras Públicas ha borrado con pintura blanca los grafitis realizados por diversos colectivos de jóvenes en los túneles del bulevar Constitución. El ornato, el buen gusto y la tan arraigada como equivocada idea de que esos inquietantes y coloridos murales exaltan la violencia de las “maras”, fueron las excusas de las autoridades para ejecutar esa operación de intolerancia.

Siempre fue peligroso ser joven en El Salvador. Ahora también debe serlo, en una sociedad donde ocho de cada diez homicidios tienen como víctimas a jóvenes, y los promedios de desempleo y subempleo entre los jóvenes son más altos que la tasa nacional. Los jóvenes son, asimismo, los principales protagonistas del indetenible flujo migratorio hacia Estados Unidos, y el principal grupo objetivo para el consumo de ropa, condones, música, películas, cigarrillos, equipamiento electrónico, etc., para no hablar de drogas y alcohol. Son la principal víctima de la gran explosión de desigualdad.

Por todo ello, los jóvenes, especialmente los de hogares urbanos pobres, están expresando mejor que nadie las claves de las mutaciones culturales que experimenta la sociedad salvadoreña. Como el vestuario, los tatuajes y las preferencias musicales, los grafitis se han convertido en marcas de identidad y de expresión de su descontento.

Desde hace algunos años, los artistas salvadoreños del aerosol vienen colocando sus marcas en todas partes. Sus firmas (“tags”) se han convertido en un sarampión extendido por toda la ciudad; se miran en las carreteras, monumentos, aceras y rótulos publicitarios. Las “placas”, los dibujos más elaborados, se producen casi en secreto y a deshoras para eludir la represión policial. Entre los integrantes de esos colectivos de artistas se encuentran estudiantes, trabajadores informales y migrantes retornados quienes suelen ser aficionados al hip-hop y profesan el cristianismo, como lo prueba la lectura de los lemas que escriben en sus diseños. Es un grave error, aparte de una prueba de ignorancia, asegurar que sus diseños son los símbolos malignos de las “maras”.

Las “placas” del bulevar Constitución eran excepcionales porque fueron realizadas en pleno día, como parte de un programa de la municipalidad capitalina. Desde las primeras horas del domingo 11 de noviembre de 2007, diversos grupos se dieron a la tarea de colorear casi medio centenar de diseños que tenían como temas la cultura, el deporte y el medio ambiente. Tras la acción del MOP, todavía pueden verse otros murales en la Escuela de Ciegos, en el barrio San Miguelito, y en la avenida Jerusalén, entre otros lugares. Son parte de la cultura juvenil salvadoreña y de una corriente social y estética global. Son más que pintura, y no se les podrá reprimir echándoles pintura.

Los guardianes del ornato, esos mismos que no dudan en tolerar la repulsiva pinta y pega de los partidos políticos; los mismos que nos obligan a mirar en grandes vallas sus sonrisas fingidas --verdaderas cumbres del mal gusto pagadas con nuestros impuestos--, se han anotado una triste victoria. Pero es muy probable que estos “urbanistas” solo hayan preparado los nuevos canvas donde nuestros artistas del aerosol volverán a disputar su derecho a hacer escuchar su propia interpretación del folklore, los símbolos patrios y de todo aquello que los agobia.

(Cuando en los próximos días se realice la XVIII Conferencia Iberoamericana de ministros de Educación, aparte de los usuales ensalmos sobre los derechos de la juventud, talvez pueda abrirse una pequeña grieta por donde se escuche la voz no oficial de los jóvenes de nuestros días, incluidos los artistas del grafiti.)

(Publicado en La Prensa Gráfica, 15 de mayo, 2008)

Admin · 39 vistas · 1 comentario
13 Mayo 2008 
Roberto Turcios
Analista político e historiador


Siguen apareciendo indicaciones de un país transformado que recibe tratamientos tradicionales. Los resultados del reciente Censo de Población y Vivienda nos ponen, otra vez, ante realidades fundamentales que tienen fisonomías distintas a las que presentaban apenas hace quince años. Sin embargo, los enfoques predominantes en la política tienden a aferrarse a las querencias partidistas.

No solo es menor la población salvadoreña en el país, respecto a las estimaciones oficiales, sino que se encuentra distribuida en el territorio conforme a nuevos patrones. Esos datos y otros, como la agrupación por edades y la ocupación por sectores, tienen importancia decisiva para la formulación de políticas; por lo mismo, pueden verse como indicaciones de que los actuales programas públicos responden a criterios irreales.

Tenemos, pues, un país nuevo y, al mismo tiempo, políticas desfasadas. Varias causas han influido para ese contraste; entre ellas, hay dos que demandan una atención especial: una es la tendencia al partidismo; otra, el menosprecio al conocimiento. Ambas contribuyen a la persistencia de una impresionante falta de curiosidad sobre las realidades nacionales al momento de presentar propuestas de programas o iniciativas de ley. Terminan importando más el voluntarismo, la suma de votos legislativos con base en el reparto y la difusión publicitaria que el deseo de conocer las tendencias dominantes en la sociedad.

El partidismo —que pone en primer lugar la jugada del partido, y deja abajo los intereses generales— puede causar estragos. En efecto, alcanzar otra etapa de desarrollo requiere, sobre todo, salir de la estrechez, forjando compromisos con los partidarios y, en especial, con los adversarios. Si el partidismo puede ser útil a los aparatos y a la conquista de momentáneos triunfos electorales, es inútil en materia de desarrollo, porque tiende al desprecio de los otros; y sin esos “otros” resulta imposible crear el “nosotros” indispensable para desempeñarse como sujeto de los procesos hacia el desarrollo que son viables en estos tiempos y en países como el nuestro.

La creencia en la efectividad de los improperios y las descalificaciones de los “otros” está desfasada, pues no sirve para formar las visiones compartidas en función del desarrollo. Las fórmulas del insulto y la prepotencia son anacrónicas, ya que fomentan el círculo vicioso de la exclusión intolerante. Para los países que no poseen recursos naturales de gran valor, y cuentan con un apreciable caudal de emprendedores, una clave del éxito es la buena política basada en las diferencias, no en su ocultamiento, sino en la aceptación de ellas con el fin de buscar coincidencias.

Otra causa tradicional de nuestro atraso es el menosprecio a los conocimientos. Cuando el ejercicio intelectual se ve como algo superfluo no debe sorprendernos el desconocimiento, o la ignorancia, sobre aspectos fundamentales de la sociedad, como los reportados en el censo; tampoco hay razones para asustarnos si descubrimos que existen programas públicos basados en malos datos o en simples cálculos. Son las consecuencias de ver la producción de conocimientos como una actividad irrelevante. Mientras subsista tal visión, nuestro país seguirá atravesando rutas tortuosas, con avances cortos y retrocesos largos, pues en la actualidad ningún proceso de desarrollo se sostiene sin un caudal de conocimientos en constante renovación. Tal es, precisamente, una de las necesidades más urgentes para que el país nuevo que tenemos despliegue todo su potencial.


Admin · 23 vistas · 0 comentarios
13 Mayo 2008 
José M. Tojeira
Rector de la UCA

Cuando se acercan las elecciones los análisis buscan concentrarse en lo que piensa y hace la derecha, o en lo que máquina y proyecta la izquierda. Se divide artificialmente a la sociedad pensando más en ideologías que en realidades. Y se trata de aplicar a cualquier opción y decisión práctica de los partidos la calificación de derechista o izquierdista. Incluso los analistas caen en ocasiones en esa tendencia tan simplificadora, casi nunca la mejor para hacer un verdadero juicio político.

Un ejemplo claro puede ser el de los Tratados de Libre Comercio. Un Tratado de Libre Comercio no es de derechas ni de izquierdas. Es simplemente una decisión política. Si el país que lo lleva a cabo está preparado para hacerlo, es competitivo y obtiene ganancias de dicho tratado, ha tomado una buena decisión. Si no está preparado y no tiene la capacidad de prepararse en un corto o al menos mediano plazo, la decisión es pésima. Personalmente puedo pensar que el estado salvadoreño, a través de sus respectivos gobiernos, negoció muy deficientemente algunos de los tratados de libre comercio que tenemos.

Pero pensar que el tratado en sí mismo es de derechas no deja de ser una tontería. No podemos pensar que una libertad comercial centroamericana, en el futuro, por ejemplo, sea una opción de derechas. Al contrario, la unión centroamericana, incluida la comercial, es necesaria para el propio desarrollo de nuestros países. Por supuesto si se planifica y organiza bien.

Un partido de derechas, aunque suele confiar mucho en el poder económico por su propia ideología, puede tomar decisiones favorables a los pobres. Y un partido de izquierda, aunque tenga sus bases sociales mayoritarias entre los pobres, puede tomar medidas contrarias al futuro y desarrollo de los más desfavorecidos. Y al contrario. Un partido de izquierda puede contribuir al desarrollo de las libertades individuales, y un partido de derechas, que siempre tienden a hablar de libertad, puede restringirlas o incluso golpearlas severamente.

En ese sentido lo mejor es analizar críticamente las medidas, decisiones, promesas y compromisos de los candidatos. Dejarse llevar por las catalogaciones de derecha o izquierda puede llevar no sólo a contradicciones, sino a esas mismas pasiones del pasado que llevaban a las personas a identificarse más con los colores partidarios que con los programas. Al final las ideologías, cuando se asumen acríticamente, acaban pareciéndose a los colores.

Por si todo esto fuera poco, en algunos temas los candidatos parecen haberse aproximado mucho. ¿No sería este el momento para que en algunos problemas de futuro se tomaran decisiones pactadas? Gane quien gane es mejor que ARENA y el FMLN se pongan previamente de acuerdo sobre qué tipo de préstamos, y hasta qué porcentaje del Producto Interno Bruto, se podrían aceptar para impulsar el desarrollo. Es mejor eso que tener ambos partidos la posibilidad de vetar en la Asamblea cualquier decisión del otro en ese campo. Y lo préstamos, al final, no son ni de izquierda ni de derechas. Son simplemente decisiones. Decisiones que pueden ser malas, cuando por ejemplo se adquieren préstamos para funcionamiento ordinario del Estado. O que pueden ser buenas cuando el préstamo llega a un sector de población que multiplica la riqueza y la participación en la misma.

Hoy en día los préstamos que adquieren las personas individuales ni son de izquierda ni de derecha. Son simples decisiones buenas o malas. Casi todos compran su casa a crédito, con préstamo. La decisión es buena si lo puede pagar sin angustia, y es mala cuando excede las propias posibilidades.

En general la derecha ha sido catalogada como tal en la medida en que defiende libertades individuales. Y la izquierda en la medida en que promueve la solidaridad social. Dada la naturaleza humana es bueno que haya izquierdas y derechas en el sentido mencionado. Porque defender con el mismo ahínco la libertad y la solidaridad muy pocos seres humanos lo pueden hacer. De la diversidad de opciones y su debate suele salir un mejor resultado que de cualquier partido único.

Y en ese sentido la alternancia entre gobiernos más partidarios de la libertad individual y gobiernos más partidarios de la solidaridad social, suele ser un bien para cualquier país. En Centroamérica, y no sólo en nuestros países, la alternancia ha tendido a ser falsa, porque se suceden partidos con diversas denominaciones pero con pensamientos de fondo sumamente parecidos. Pero en principio la alternancia, si se da sobre diferencias reales y complementarias, no es mala nunca.

Vivimos tiempos interesantes y el ideal es aprovecharlos bien. La reflexión debe superar a la pasión, la claridad de pensamiento a las propagandas. Todos podemos tener nuestra propia ideología, pero ello no debe ofuscar nuestra capacidad de juzgar decisiones. Comprometer decisiones, buenas decisiones para el futuro, debería ser la tarea ciudadana más importante en estos tiempos preelectorales.

Decisiones de bien común, de justicia social, de opción real por los más desprotegidos y pobres, de fortalecimiento de nuestras propias y débiles (cuando no enfermas) instituciones. La palabrería, las catalogaciones, los insultos, pueden hacernos pasar de un proceso electoral a una tragicomedia electorera. Y ahí, ni izquierda ni derecha tendrían razón.

Admin · 20 vistas · 0 comentarios
07 Mayo 2008 
Paolo Lüers

Para Medardo González, coordinador general del FMLN, la marcha del 1 de mayo 2008 “fue una muestra de fuerza del partido”.



Me imagino que lo dijo por tres razones: por la cantidad considerable de manifestantes en la calle; por la predominancia de los colores, banderas, camisetas, cachuchas, consignas del FMLN en las marchas; y por el relativo éxito que ha tenido la dirección del partido en disciplinar las marchas. Hubo menos violencia, menos pintas, menos daños a propiedades privadas y públicas, y casi no hubo consignas que salieran del guacal, repitiendo las reivindicaciones y ataques que recientemente han sido eliminados del lenguaje del FMLN en campaña electoral. Masa disciplinada, el sueño de los dirigentes de partidos como el Frente...

Sin embargo, lo que el FMLN ve cómo muestra de fuerza, en realidad es una muestra de su más sensible debilidad. Si un partido de izquierda se toma los movimientos sociales --sindicatos, asociaciones campesinas, organizaciones estudiantiles, etc.--, cunado los viste con sus colores, cuando los maneja bajo su lógica partidista y electoral, cuando les impone su discurso, su moderación táctica, su lenguaje, está matando cualquier expresión auténtica de la sociedad civil. Es a la vez una muestra que no existen sindicatos ni otros movimientos reivindicativos independientes, representativos, democráticos.

El partido convoca a sus bases a llenar el vacío de un auténtico movimiento obrero. Y a las pocas y raquíticas organizaciones sindicales los obliga a formar parte de este desfile de disfraces, les quita su poca autenticidad, los convierte en “masas” del partido. Perdón, hoy son “bases”.

La represión y la permanente persecución de los años 60 y 70 obligaron a los movimientos sindicales y populares a ir a la clandestinidad. En los años de la guerra civil, ya no hubo espacio para sindicatos y movimientos reivindicativos. Fueron tratados como guerrilleros y tuvieron que asumir la lógica de la guerra. Se convirtieron --por necesidad, por sobrevivencia, y por la lógica de la guerra-- en entidades dirigidas por las organizaciones político-militares. Sólo podían sobrevivir junto al FMLN, porque el régimen les negaba los espacios necesarios para desarrollarse como movimientos reivindicativos independientes y representativos.

Los Acuerdos de Paz volvieron a abrir el espacio democrático, no sólo para que las organizaciones guerrilleras se convirtieran en partido político, sino sobre todo para que los sindicatos, las organizaciones estudiantiles, el movimiento cooperativista, y todos las formas de organización de la sociedad civil recuperaran la libertad de organización, de expresión, de ejercer oposición, de luchar por sus intereses.

Es irónico que el FMLN, que luchó y negoció con tanta consecuencia para que las organizaciones reivindicativas vuelvan a recuperar sus derechos y sus garantías, hizo nada para que también recuperaran su independencia, su pluralidad, su autonomía.

El debate interno, dentro de las organizaciones miembros del FMLN, sobre cómo transformarse en un movimiento democrático, civil, horizontal, participativo, se dio con intensidad en los años 1992-93, pero fue abortado a favor de construir un partido político que, aunque dejó de ser militar, mantenía la estructura vertical, autoritaria, paternalista, centralizada.

De la misma manera, nunca se dio un debate serio sobre cómo refundar los movimientos reivindicativos. Había algunos que dijeron que ahora, al terminar la guerra, había que revertir el proceso que había llevado a miles de dirigentes, activistas, organizadores sindicales, gremiales, estudiantiles, cooperativistas, campesinos a convertirse en guerrilleros, en militantes partidarios, en gente que dependían, incluso económicamente, de su partido. Algunos dijeron que no era sano mantener la fusión partido-movimiento social; que la democracia, para desarrollarse, necesitaba que vuelvieran a retomar su plena autonomía las organizaciones gremiales.

Igualmente, este debate se abortó muy rápido. Para la dirigencia del FMLN era más cómodo seguir instrumentalizando para sus fines partidarios a los sindicatos, el movimiento estudiantil, las ONGs, las iniciativas ecológicas y de mujeres...

Los que no compartieron esta concepción de un partido que conduce todo el tejido de organización social y cívica, salieron del FMLN, pero en muy pocos casos tenían la capacidad de construir organizaciones o movimientos autónomos.

Así se explica que en El Salvador no existe un movimiento sindical representativo que sea capaz y legitimado para sentarse a negociar con la empresa privada y el gobierno sus intereses y el rumbo del país. Así se explica que no existe organización representativa de los estudiantes. Dejó de existir AGEUS. Existen organizaciones políticas-partidarias de trabajadores, estudiantes, campesinos; existen además gremios corruptos que aprovechan el vacío en cuanto a organizaciones representativas y auténticas.

Todo esto se manifiesta en las marchas del 1 de mayo. Son marchas del FMLN, organizadas por organizaciones que han perdido su carácter gremial y funcionan, en la peor tradición comunista, como “correa de transmisión” del partido.

PD: Me recuerdo de las marchas del 1 de mayo en Berlin Oriental: la gran marcha organizada por el partido del Estado (Partido de la Unidad Socialista, como se llamaba el Partido Comunista de la República Democrática Alemana). Una marcha obligatoria para trabajadores, estudiantes, empleados públicos. Un mar de banderas rojas. Desfile militar del Ejército Popular junto con sus hermanos soviéticos con todo y sus cohetes nucleares...

Marchaba la clase obrera conducida por su vanguardia. Esta marcha todavía funcionó a perfección el 1 de mayo del año 1989. Sin embargo, pocos meses después el régimen comunista colapsó – y ni un sólo sindicalista lo defendió. Porque resultó que no existían sindicatos, sólo correas de transmisión de partido.

En Berlin Occidental, en la época de la guerra fría, los socialdemócratas tenían un control casi idéntico sobre los sindicatos. No por la vía de la represión, como en Alemania Oriental, más bien por la dominación política-ideológica. Marchas grandes, banderas del partido, demostraciones de la unidad partido-sindicato. Otros contenidos, otra ideología, pero el mismo error, la misma dominación partidaria sobre los sindicatos.

Que cosa más absurda: Cada 1 de mayo hubo en Berlin Oriental una enorme marcha comunista, y en Berlin Occidental una enorme marcha anticomunista. Una dirigida por el Partido Comunista, la otra dirigida por el Partido Socialdemócrata. Pero de repente, a partir del 1968, surgió --sólo en Berlin Occidental, porque al otro lado del muro hubieran echado preso a cualquier disidente-- un movimiento dentro de los sindicatos de recuperar su autonomía. En los primeros años fuimos unos pocos que marchamos en esta tercera marcha del 1 de mayo en Berlin. A los años, sólo quedaron dos marchas: siempre la oficial de los comunistas en Berlin Oriental, pero en Berlin Occidental los partidos --tanto los socialdemócratas como los comunistas—perdieron el control de los sindicatos. Guardaron sus banderas y observaron, con resentimiento, que el 1 de mayo volvía a ser la manifestación auténtica e independiente de todos los trabajadores, sin color de partido.

En este proceso, el obstáculo más grande fueron los diferentes partidos comunistas (pro-soviéticos y pro-chinos) que existían en Berlin Occidental, minoritarios y sectarios todos. Cuando los sindicatos se comenzaron a desprender de la dominación orgánica y política del Partido Socialdemócrata, los comunistas de todos los colores y sabores querían llenar el “vacío”. Pero resulta que lo que ellos sólo podían ver como “vacío”, era autonomía, independencia. No era debilidad, era fuerza.

Cuento esto para ilustrar que nunca es tarde para deshacerse de los intentos de los partidos de anexar a los movimientos sociales.

Admin · 30 vistas · 0 comentarios

1, 2, 3  Página siguiente