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19 Jun 2008 
Admin · 178 vistas · 2 comentarios
19 Jun 2008 
José Francisco Marroquín
Incansable Socialdemócrata

A Héctor Francisco Oquelí Colindres (Derecho) y Enrique Barrera Escobar (Humanidades), In Memóriam.


1. HECHOS HISTÓRICOS RELEVANTES DE AQUEL PERÍODO.

Para quienes terminamos la educación secundaria, específicamente el Bachillerato, durante la primera mitad de la década de los años 60 (1961 y 1962), e hicimos nuestros estudios universitarios en la Universidad de El Salvador (UES) durante la segunda mitad de los 60, resultó muy formativo en diversos aspectos, particularmente en lo político, lo cultural, y lo académico, haber vivido aquella etapa de nuestra historia y conocido de cerca algunos de los principales antecedentes de la guerra civil, que maduró durante los años 70 y se desarrolló durante la década de los 80.

Desde la perspectiva del movimiento estudiantil es preciso comenzar mencionando el Proceso de Reforma Universitaria. Efectivamente, como consecuencia del Movimiento de Reforma Universitaria iniciado alrededor de 1920, en Córdoba, Argentina, las Universidades de América Latina y entre ellas la UES, comenzaron a plantearse la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación entre autoridades, profesores y estudiantes, con el propósito de darle una connotación diferente al proceso de enseñanza-aprendizaje, a la investigación y a la extensión universitaria. De este movimiento surgió el concepto de Autonomía Universitaria mediante el cual se pretendía definir una nueva relación Estado- Universidad.

En el caso salvadoreño, una vez superada la dictadura del Gral. Maximiliano Hernández Martínez y los frágiles gobiernos posteriores, cobró fuerza en la UES el movimiento reformista que se modeló en el respectivo cuerpo normativo; sin embargo, el concepto de autonomía siguió discutiéndose para extenderlo desde lo académico, hacia lo económico y lo administrativo. El Salvador contaba en ese entonces con la Constitución Política de 1950 que reconocía la propiedad privada en función social, y le correspondió al Dr. Romeo Fortín Magaña dirigir la UES en aquel momento.

Al ejercer hacia 1964 la Rectoría de la UES el Dr. (Medicina) Fabio Castillo Figueroa, su equipo de Dirección y el nuevo Consejo Superior Universitario, el proceso de reforma tomó un gran impulso. Durante esta Rectoría y las subsiguientes: 1968 a cargo del Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) Ángel Góchez Marín, concluida por el Dr. (Jurisprudencia y Ciencias Sociales) José María Méndez, y 1972 a cargo del Dr. (Economía) Rafael Menjívar, se realizaron importantes innovaciones académicas, administrativas y físicas.

Ciertamente, para contribuir con la sociedad mediante ciudadanas y ciudadanos más y mejor educados, como solía decir el Señor Rector Dr. Castillo, había que desarrollar la planta física de la Ciudad Universitaria, integrar el campus de San Salvador y abrir los Centros Universitarios de Oriente y Occidente; crear las Áreas Comunes y los Departamentos de Química, Biología, Física y Matemáticas, con instalaciones adecuadas; estructurar la Planificación Universitaria, renovar los métodos docentes, preparar más y mejores profesoras y profesores e instructores; contratar profesores e investigadores extranjeros, incrementar el número de estudiantes admitidos a la UES y sus Facultades año con año; fortalecer el Departamento de Bienestar Estudiantil y establecer el Programa de Becas y Residencias Estudiantiles de la Universidad, entre otros.

También se intentaron convenios e intercambios docentes y científicos con universidades del campo socialista, concretamente con la Universidad de Lomonosov, Moscú. Por este motivo hacia 1965 hubo intentos de revertir el proceso de reforma universitaria, principalmente en la Facultad e Ingeniería y Arquitectura, los cuales fracasaron.

En tal contexto la representatividad del movimiento estudiantil en las estructuras de la UES era un factor decisivo. Por ello, con base en la Ley Orgánica y en el Reglamento de la Universidad de El Salvador, los estudiantes estuvieron significativamente representados, tanto en la Asamblea General Universitaria y el Consejo Superior Universitario, como en las Juntas Directivas de Facultad o Centro Universitario. En otras palabras, la institucionalidad del movimiento estudiantil era necesaria para asegurar la legitimidad de tales representaciones. De esa manera, estudiantes, profesores y autoridades compartían el gobierno universitario en un marco de legalidad incuestionable.

La legalidad e institucionalidad de la UES hicieron posible que asumiera la responsabilidad de supervisar las normas y procedimientos académicos de la única Universidad privada existente entonces: la Universidad Centroamericana de El Salvador José Simeón Cañas (UCA).

También en este período surge el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) con el apoyo de la Universidad de Harvard, que después de un intento por establecerlo en la UES en condiciones inconvenientes para ésta, se radicó en Nicaragua. Estaba en pleno auge el Mercado Común Centroamericano (MCCA) como una parte del proyecto de integración centroamericana.

Para poner en contexto lo anterior es necesario comentar brevemente que en el transcurso de 1960, una Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por prominentes figuras universitarias (Castillo, Fortín Magaña, Falla Cáceres) y militares de alta graduación (Castillo, Yánez Urías), encabezó el gobierno de facto que sustituyó al Cnel. José María Lemus, en un intento por rescatar las reformas políticas, económicas y sociales que habían sido promovidas por la denominada Revolución de 1948, encabezada por el entonces Mayor Oscar Osorio, implementadas poco después por el Partido Revolucionario de Unificación Democrática (PRUD). A los pocos meses de instalada esa Junta, nuevamente se impuso el anticomunismo como recurso ideológico y político y la Junta fue derrocada, siendo sustituida por el Directorio Cívico Militar. Esta vuelta atrás fue un elemento más en el proceso de acumulación de causas que estuvo a la base del conflicto armado interno que se profundizó veinte años después. Recuérdese que en enero de 1960 había triunfado la Revolución Cubana. Posteriormente, a pesar de la existencia de varios partidos de pensamiento demócrata cristiano, reformista, socialdemócrata, etc. sobrevino la elección de un solo partido y comenzó en 1962 el largo período de cuatro gobiernos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que, en complicidad con altos mandos de la Fuerza Armada, ambos instrumentos de la oligarquía dominante, tuvo como principales estrategias políticas el fraude electoral, la imposición de gobernantes nacionales y locales, la corrupción y la represión de cualquier ente opositor.

No obstante lo anterior, es preciso decir que al interior del mismo PCN y sus gobiernos militares hubo varios intentos reformistas, los cuales fueron eliminados cuanta vez surgieron. De esa manera cayeron gabinetes económicos enteros, directivos de la Asamblea Legislativa y otros altos funcionarios, quienes fueron a buscar espacio reforzando la organización de nuevos o renovados partidos políticos de carácter democrático. Muchos de ellos provenían de las aulas de la Universidad de El Salvador.

En las elecciones presidenciales de 1967, el Partido Acción Renovadora (PAR) presentó un programa de gobierno bajo el lema: “A 5 grandes problemas, 5 grandes soluciones”. De su diagnóstico surgía la idea de llevar a cabo la reforma agraria, la reforma urbana, la reforma educativa, la reforma tributaria y la reforma del comercio exterior, principalmente del café. No debe olvidarse que el dominio real lo tenía la denominada oligarquía cafetalera. El candidato presidencial del PAR fue el Dr. Castillo Figueroa y el del PCN, el Cnel. Fidel Sánchez Hernández, quien se hizo fraudulenta e impositivamente de la Presidencia de la República.

Este fue el año de la denominada Primavera de Praga, así llamada porque el gobierno de Checoslovaquia presidido por Alexander Dubcek se liberalizaba y rebelaba ante el omnímodo poder de la Unión Soviética y su influencia en todo el denominado campo socialista. Este ejercicio de renovación en el poder establecido dentro del comunismo fue aplastado en 1968 con la invasión del ejército soviético, ante lo que algunas expresiones del movimiento estudiantil universitario salvadoreño, así como las autoridades universitarias antes mencionadas, se pronunciaron en contra de tal intervención a pesar de los señalamientos en contra del Partido Comunista Salvadoreño.

Como consecuencia de los esfuerzos por democratizar el país, aglutinando cuadros surgidos de la universidad, los partidos Demócrata Cristiano (PDC), Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y Unión Democrática Nacionalista (UDN), lograron algunas posiciones en la Asamblea Legislativa y en importantes Alcaldías del país, sobre todo el PDC en San Salvador, convirtiéndose en voceros de intereses mayoritarios de la sociedad.

En aquél contexto de cierre de espacios democráticos se incrementó la actividad de las organizaciones de importantes sectores sociales. Teniendo como marco de referencia el Régimen Económico Social de la Constitución Política vigente para entonces, los obreros de la industria manufacturera y fabril, y los trabajadores de los servicios promovieron la correcta aplicación de la legislación laboral, el respeto a la jornada de 8 horas diarias, el derecho al salario mínimo y a la contratación colectiva entre otras demandas. Algo muy importante fue lo relacionado con los derechos al trabajo, la seguridad social y la vivienda digna, que habían sido reconocidos por el gobierno reformista previo, que incluso, había creado instituciones dedicadas a ello.

De igual forma, los jornaleros del campo y los pequeños campesinos demandaron tierra para trabajar y mejores condiciones laborales y de vida en las grandes propiedades agrarias donde no las había. Por su parte los maestros de educación parvularia, primaria y secundaria, formados en las Escuelas Normales de Maestros Alberto Masferrer y de Maestras España, así como la Escuela Normal Superior, tradicionalmente sometidos e instrumentalizados por los gobiernos militares, también demandaron adecuadas condiciones salariales y de trabajo, así como una mejor educación para el pueblo. Alzaron la bandera de la Dignificación del Magisterio Nacional, lo que les significó represión de las autoridades de turno, por una parte, pero un abrumador apoyo de otra parte. Los métodos de lucha por excelencia de estos sectores fueron la huelga y la movilización popular.

La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio (ANDES), lideró dos exitosas y multitudinarias huelgas en 1968 y 1971. En ambas recibió el decidido respaldo de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), de las demás Sociedades de Estudiantes de Facultad, y de otras asociaciones estudiantiles sectoriales.

La imposibilidad de avanzar hacia el desarrollo político, económico y social por métodos pacíficos y cívicos, así como las disputas ideológicas al interior de los países socialistas, sus partidos gobernantes y los movimientos periféricos, condujo a determinados grupos a pensar en la vía de las armas para conquistar el poder político. En el plano teórico se plantearon diversos modos de entender la aplicación del marxismo leninismo a la situación de los países de América Latina, especialmente en el período de consolidación de la Revolución Cubana. Los partidos comunistas tradicionales fueron perdiendo el monopolio de las ideas revolucionarias, ante lo que reaccionaron con la descalificación y los señalamientos personales, que no teóricos, en contra de sus nuevos adversarios ideológicos. También en 1968 moría en las profundidades bolivianas Ernesto Guevara, tratando de aplicar la denominada Teoría del Foco Guerrillero, sin captar el apoyo debido. Eran tiempos de mucha lectura, estudios, debates y práctica política. La academia asistió a esta discusión en prácticamente todo el mundo.

Dentro del gran escenario de la Guerra Fría, en el que se daba la disputa chino soviética, el emplazamiento de los cubanos ante el resto del campo socialista frente al bloqueo norteamericano y el auge del Movimiento de Países No Alineados, también se dio la producción intelectual de sociólogos, politólogos, filósofos, economistas, psicólogos, antropólogos, etc. (Marcuse, Poulantzas, Frömm, Baran, Sweezy, Mandel, Cardozo, Debray, Marini, Dos Santos, Gramsci, Chomsky, Lukacs, etc.), que enriquecía en términos de ideas la búsqueda por superar las miserias del capital monopólico y sus respectivas ataduras dictatoriales. De esta confrontación no se escapó nadie, puesto que en los planos religioso, educativo, militar, administrativo público, y productivo en general, se gestaron corrientes que diferían del pensamiento oficial. Efectivamente, dentro del cristianismo surgieron grupos de base de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesias Bautista, Luterana, Episcopal y otras, planteando teologías liberadoras del ser humano en la tierra. Asimismo en el seno de las Fuerzas Armadas latinoamericanas se manifestaron corrientes doctrinarias nacionalistas, en el sentido antiimperialista del término. En el ámbito empresarial se oyeron algunas voces de apoyo a reformas como la agraria, al salario mínimo y a la libertad de expresión.

En El Salvador la disputa ideológica entre marxistas condujo a que prominentes miembros del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) se separaran de éste, incluido su Secretario General y miembros del Comité Político, quienes confluyeron con movimientos de jóvenes estudiantes universitarios, cooperativistas, predicadores cristianos, sacerdotes, pastores, obreros y pobladores marginales, que fundaron nuevas organizaciones y se organizaron para empuñar las armas y combatir al régimen establecido.

Entre 1970 y 1972 se produjo un quiebre importante en el papel político asumido por la Universidad y el estudiantado. La crisis del Mercado Común Centroamericano, provocada por las asimetrías mantenidas por las oligarquías locales, desembocó en la guerra entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Este fue un recurso de distracción que beneficiaba a los sectores dominantes de ambos países, incluidos sus ejércitos y cúpulas militares, mientras alejaba las presiones de cambio, alentando el espíritu pseudo nacionalista, chauvinista y bélico en los dos pueblos. Cuando el Gobierno salvadoreño del Cnel. Fidel Sánchez Hernández llamó a reforzar las filas del ejército nacional a todos los ciudadanos sin distingo de ideas o partido político, la dirección formal del estudiantado universitario salvadoreño de la AGEUS de ese tiempo, presionada por la dirección del PCS, incurrió en el error de responder públicamente de manera afirmativa a ese llamado. Este hecho provocó la salida de varios cuadros de la juventud comunista hacia otras organizaciones en ciernes y una gran confrontación en el seno de la comunidad universitaria, comunidad de autoridades, profesores y estudiantes. Un importante contingente de universitarias y universitarios se opuso vehementemente a la guerra fraticida y a hacerle el juego al gobierno y las clases dominantes.

Las disputas ideológicas que surgieron a continuación no fueron superadas sino hasta más o menos diez años después, cuando se unificaron las organizaciones armadas. Las posiciones más radicales hicieron de la Universidad su campo de batalla. En tales circunstancias la institucionalidad universitaria se puso en grave peligro ya que diversos grupos estudiantiles comenzaron a aplicar hacia el interior de la institución, los métodos que se suponía tendrían que estar empleando en su lucha contra el régimen. Las tomas de Departamentos, Facultades, Oficinas universitarias, el enjuiciamiento y posterior expulsión de profesores y autoridades universitarias, consideradas de manera apresurada e irreflexiva como anti estudiantiles, pro norteamericanas, o reaccionarias y contra revolucionarias, casi acaba con nuestra Alma Máter. Lo cierto es que ese desgaste, incrementado por la salida voluntaria de muchos profesores experimentados, hizo que el Rector Dr. Rafael Menjívar asumiera la eterna lucha por el Presupuesto Universitario en un escenario de debilidad interna, de mucho conflicto interno, lo que fue aprovechado por el gobierno del Cnel. Arturo Armando Molina, surgido del fraude electoral, para invadir los tres campus de la Universidad de El Salvador el 19 de julio de 1972.

No obstante lo anterior, en el plano político se había conquistado la representación proporcional en la Asamblea Legislativa y el PCN no volvió a ganar una elección en San Salvador y otras ciudades importantes. El PAR fue cancelado por el Consejo Central de Elecciones y tampoco se permitió la inscripción de su sucesor, el Partido Revolucionario. Ante la amenaza común del anti democrático gobierno del PCN, los partidos PDC, MNR y UDN, todos ellos dirigidos por cuadros formados en la Universidad de El Salvador, conformaron la Unión Nacional Opositora (UNO) y promovieron un coherente programa de reformas políticas, económicas y sociales. La UNO ganó las elecciones del año 72 pero no se le permitió gobernar, imponiendo al Cnel. Molina. De aquí en adelante se aceleró el proceso de acumulación de fuerzas para cambiar la situación por otras vías.

2. ORGANIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL UNIVERSITARIO.

La Universidad de El Salvador fue fundada en 1841, poco tiempo después de proclamada la Independencia de Centroamérica. En su evolución fue estructurando cátedras, escuelas y facultades de diversas especialidades. A fines del siglo antepasado ya contaba con una Facultad de Ciencias, entre otras. Lo más probable es que los estudiantes de las escuelas y posteriores facultades se aglutinaran en sociedades para desarrollar sus actividades académicas y culturales. Dado que del seno de la UES salieron mujeres y hombres dedicados a la investigación y la docencia de las ciencias naturales, matemáticas, ciencias sociales y humanidades, de reconocido prestigio nacional e internacional, éstos sirvieron de paradigmas para que las nuevas generaciones estudiantiles les reconocieran en la nominación de sus agrupaciones. De esa manera conocimos la Sociedad de Estudiantes de Medicina Emilio Álvarez (SEMEA), la Sociedad de Estudiantes de Química Benjamín Orozco (SEQBO), y otras como la Juventud Odontológica Salvadoreña (JOS), Sociedad de Estudiantes de Ingeniería y Arquitectura Salvadoreños (SEIAS), y la Asociación de Estudiantes de Derecho (AED). Debe recordarse que la Universidad ocupó, hasta su incendio, un edificio en la Avenida Cuzcatlán, en el centro de San Salvador, al costado Norte del Palacio Nacional y al Poniente de Catedral y que su crecimiento le había obligado a dispersarse en varias edificaciones ubicadas en la Calle Arce, entre la 7a y 9ª Avenida Sur, y zona del Hospital Rosales. Además tuvo otras instalaciones en la Avenida España y en la Calle Rubén Darío.

En la primera mitad del siglo pasado se formó la AGEUS, y se registraron sus Estatutos en el Ministerio del Interior. La Asociación General comprendía a todas y todos los estudiantes de la UES, sin distinción de facultad o nivel de estudios. Sus órganos de gobierno fueron: el Consejo Ejecutivo formado por un representante elegido por los estudiantes de cada Facultad; el Congreso Estudiantil, formado por varios representantes propietarios y suplentes elegidos por los estudiantes de cada Facultad y un Tribunal de Honor, elegido en el Congreso, para impartir justicia entre los estudiantes. El Consejo Ejecutivo comprendía una Presidencia, una Vicepresidencia, y varias Secretarías, entre ellas las del Tesoro, de Actas, y de Relaciones Internacionales. La AGEUS se financiaba mediante un solo pago, igual y obligatorio, que todos los estudiantes hacían al inicio del año académico. Era la expresión del gremio de estudiantes universitarios de El Salvador. Las decisiones tomadas por el Consejo Ejecutivo eran respetadas, en lo concerniente, por todas las directivas estudiantiles de todas las facultades.

Ya en la Ciudad Universitaria y con las Facultades de Humanidades, Ciencias Económicas y Ciencias Agronómicas, es decir ocho facultades funcionando, se completó el cuadro de organizaciones estudiantiles con la Asociación de Estudiantes de Humanidades (AEH), la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Económicas (SECE) y la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Agronómicas (SECAS). Una variante importante la constituyó el estudiantado de Áreas Comunes que llegó a ser el más numeroso de la UES. Sin ser Facultad, se estructuró la Sociedad de Estudiantes de Áreas Comunes (SEAC), así como la Asociación de Estudiantes Universitarios Residentes Salvadoreños (AEURS), agrupación de estudiantes beneficiarios del programa de Residencias Estudiantiles que vivían en el campus de San Salvador.

Como se ha dicho antes, casi todos los residentes universitarios eran al mismo tiempo becarios de tiempo completo y formaban parte de un sistema de bienestar estudiantil que comprendía el derecho a recibir un estipendio mensual en efectivo basado en su rendimiento académico, el acceso a vivienda dentro de la UES, al servicio de comedor universitario, clínica médica, asistencia de trabajadores sociales, psicólogos y sociólogos, acceso a instalaciones deportivas, la práctica de deportes individuales y de grupo y actividades recreativas como Cine Club, Conferencias, Conciertos y Excursiones. Este contingente estudiantil organizado en AEURS, mantenía una especie de autogobierno ejercida por su Junta Directiva, integrada por estudiantes de distintos niveles académicos y carreras universitarias, y jugó un rol de primer orden en diversas luchas sociales en razón de su alto nivel de conciencia social. El origen social de estos cientos de estudiantes les identificaba – en general – con las demandas de las organizaciones representativas de maestros, obreros y campesinos. En las huelgas de ANDES 21 de Junio participaron organizando manifestaciones de apoyo, recolectando ayuda de todo tipo, llevando esparcimiento a los centros de concentración y distribuyendo material propagandístico a favor de tales organizaciones.

En el período comentado podría decirse que, en la UES y en diferentes organizaciones estudiantiles, se expresaban por lo menos cuatro corrientes ideológicas, tales fueron: la Liberal, la Demócrata Cristiana, la Socialdemócrata y la Marxista Leninista, algunas de ellas con sus variantes extremistas. Más allá de la democracia liberal se manifestaron agrupaciones de corte fascista, en la modalidad propia del franquismo español. Este fue el caso del movimiento denominado La Pirámide que existió en la Facultad de Derecho. También tuvo agrupaciones de corte Liberal Demócrata, como el Frente Estudiantil Democrático de Economía (FEDE). Podría haber sido el caso también de Acción Progresista de Estudiantes de Química y Farmacia (APEQ). El pensamiento demócrata cristiano, sustentado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica Romana se manifestó en los Movimientos y Frentes Estudiantiles Social Cristianos (FESC) de casi todas las facultades que tuvo como antecedente a Acción Católica Universitaria Salvadoreña (ACUS). También existió el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC), de origen protestante. Más allá del pensamiento marxista leninista oficial existió la Organización Revolucionaria Estudiantil de la 4ª Internacional, mientras que la vertiente comunista se realizó a través de los Movimientos y Frentes Universitarios de Estudiantes Revolucionarios de todas las facultades (FREM, AEU, FURE, OEH, FURIA, etc.). El pensamiento socialdemócrata cristalizó a través de vertientes de izquierda democrática y socialista democrática, aglutinados en el Movimiento de Izquierda Democrática (MID), los Movimientos Demócrata Revolucionarios (MDR) y los Frentes Socialistas (FESAC), en casi todas las facultades.

Los frentes y movimientos estudiantiles más numerosos o representativos se agruparon en tres Federaciones a escala universitaria, cuyas denominaciones fueron: Federación Revolucionaria de Universitarios Socialcristianos (FRUSC), Federación de Estudiantes Universitarios Revolucionarios (FEUR) y Federación Socialista Democrática (FSD), éstas dos últimas aliadas en la elecciones de autoridades universitarias de nivel central y de facultad, teniendo como adversarios a los socialcristianos y a los liberales. En las líneas anteriores queda brevemente demostrado el alto grado de organización estudiantil, su pluralidad, su identidad ideológica y su representatividad universitaria.

Vale la pena mencionar que la AGEUS, conciente de su pluralidad, en el contexto de la Guerra Fría trató de mantener un espíritu de autodeterminación, no ingerencia, solidaridad indiscriminada y respeto por las ideas de los demás. Internacionalmente se mantuvo en contacto y afiliada tanto a la Conferencia Internacional de Estudiantes (CIE), con sede en Bruselas, Bélgica; como a la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), con sede en Praga, Checoslovaquia, en cuyas conferencias o congresos participó activamente. Puede advertirse que se trataba de entidades estudiantiles internacionales influenciadas por occidente o por oriente, respectivamente.

También se vinculó fuertemente al Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), en el ámbito regional, en el que se trató de denunciar y rechazar el intervencionismo de la política norteamericana de la época en nuestros países, mientras se apoyaba la autodeterminación de países como Cuba, Panamá, República Dominicana o Grenada, dando lugar a intensos debates en el seno de la comunidad estudiantil.

En mayo de 1968, el mundo entero fue testigo de la protesta estudiantil en contra del status quo en Europa, en Estados Unidos y en América Latina. Este movimiento estremeció las estructuras y el pensamiento predominante en sociedades e instituciones. Atenta a lo que ocurría en Mayo del 68 la AGEUS se solidarizó y aprendió de la creatividad y las acciones de los estudiantes franceses (Paris, Nanterre), alemanes (Berlín), estadounidenses (Berkeley, Duke), y de los mexicanos (México D. F.), todos ellos denigrados y hasta reprimidos a diferentes escalas.

3. LA PRESENCIA POLÍTICA EN LAS LUCHAS SOCIALES.

Entre 1960 y 1972 se llevaron a cabo varios intentos por impulsar reformas de carácter político, económico y social que se estrellaron, una y otra vez, contra la barrera que interpuso el círculo de poder dominante y los intelectuales a su servicio. Las iniciativas encaminadas a garantizar el desarrollo humano de las y los salvadoreños fueron desnaturalizadas, las instituciones estatales desviadas de sus fines sociales, y las propuestas que tocaban lo educativo, lo agrario, lo urbano, lo fiscal, lo sanitario, etc. fueron retorcidas por los gobernantes de turno y sus servidores. El PCN prostituyó las instituciones nacionales, usurpó los colores y los símbolos patrios con fines partidarios y corrompió a diversos mandos de la Fuerza Armada, todo ello por encargo de la oligarquía dominante.

En aquel entorno la AGEUS apoyó activa y decididamente las huelgas de los trabajadores de las industrias del acero, de bebidas y de panificación, así como de los conductores de autobuses del servicio urbano. Pero también promovió la discusión sobre la Ley de Bancos, mediante la que se pretendió, sin éxito, ampliar la oferta de servicios bancarios permitiendo el ingreso de bancos extranjeros. Un intento de abrir espacios para la discusión del tema agrario promovido por la Presidencia de la Asamblea Legislativa, terminó con la defenestración de ese Presidente y el encarcelamiento y tortura de por lo menos un sacerdote católico que apoyaba la organización de los campesinos pobres. Incluso algunas entidades surgidas bajo la égida de la Alianza para el Progreso, como la Unión Comunal Salvadoreña (UCS), impulsada por el gobierno de los Estados Unidos de América, bajo la presidencia del Sr. John F. Kennedy, fueron objeto de represión y de control político. Para ello, el gobierno salvadoreño patrocinó el aparecimiento de la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), en contraposición a las organizaciones cooperativistas de campesinos.

La fundación de ANDES 21 de Junio durante la primera mitad de la década de los 60, fue determinante para el crecimiento del denominado movimiento popular. Efectivamente, se trataba de una asociación de carácter gremial para aglutinar a maestras y maestros de todo el país, que laboraban principalmente en centros educativos oficiales o públicos, pero también en centros particulares o privados. Se trataba de organizar a un numeroso grupo de personas, comparable al personal de sanidad (o salud), o al personal de la burocracia gubernamental; con un buen nivel de educación y con estrecha relación con padres y madres de familia y población en general. Muchos funcionarios públicos o empleados particulares, oficiales y tropa de la Fuerza Armada o de los denominados Cuerpos de Seguridad (Policía Nacional, Guardia Nacional, Policía de Hacienda) eran nietos, hijos, hermanos, sobrinos o parientes por afinidad de alguna maestra o algún maestro. Algunos oficiales habían sido maestros antes de ser militares y sabían que las peticiones de ANDES no estaban fuera de lugar. Para colmo El Gobierno del Cnel. Sánchez Hernández impuso, mediante su Ministro de Educación, Lic. Walter Béneke Medina, una Reforma Educativa que, so pretexto de modernizar y diversificar la educación para responder a las exigencias del desarrollo, suprimió varias instituciones como las escuelas normales, escuelas técnicas o artísticas, el conservatorio de música, la escuela de comercio, entre otras, convirtiéndolas en Bachilleratos especializados, alguno de los cuales no lograron desarrollarse o recomponerse.

Las luchas magisteriales lideradas por ANDES, atrajeron el respaldo de universitarios, obreros, empleados, campesinos y demás sectores, a lo que el gobierno respondió con la persecución y el asesinato de varios dirigentes sindicales, cuyos cadáveres aparecieron mutilados de sus manos izquierdas. Las asociaciones estudiantiles respaldaron las demandas de los profesores y participaron en sus movilizaciones diurnas y nocturnas, así como en las concentraciones realizadas en la plaza del Ministerio de Educación y Biblioteca Nacional, bautizada como Plaza de la Dignidad Magisterial Saúl Santiago Contreras, en honor a uno de aquellos dirigentes obreros asesinados.

Numerosos miembros de este gremio, en su carácter de ciudadanas y ciudadanos apoyaron al PDC, al MNR o a la UDN en las elecciones de 1968, 1970 y principalmente a la UNO en 1972, actuando como delegados en Juntas Receptoras de Votos y en Mesas de Votación, para controlar y denunciar los intentos de fraude. Otras y otros fueron más allá y aceptaron candidaturas en las planillas propuestas por los partidos de la UNO.

A lo largo de esos años, las condiciones fueron madurando para que las organizaciones obrero sindicales federadas, las asociaciones y sociedades de estudiantes, médicos, abogados, humanistas, arquitectos, ingenieros, empleados, agricultores y campesinos en general, sumaran sus esfuerzos en un solo movimiento popular que se volcó masivamente, tanto a las calles como a las urnas, sin que sus legítimas aspiraciones fueran respetadas. El movimiento estudiantil universitario integrado por diferentes tipos de ideas políticas, mantuvo siempre su unidad en relación con la defensa de la autonomía universitaria y con las reivindicaciones democráticas populares, cumpliendo el papel de articulador del conjunto de agrupaciones sociales. La sede de la AGEUS dentro de la Ciudad Universitaria era el punto de encuentro, discusión y coordinación, entre los representantes de las entidades antes mencionadas.

Como lo hemos sostenido en otras oportunidades, en El Salvador la democracia es considerada subversiva y las reformas adquieren un cariz revolucionario, en virtud de la conducta excluyente, concentradora en extremo de las clases dominantes. Su estrechez de miras en lo político les ha llevado a considerar como enemigo y comunista a todo elemento opositor o disidente de la versión o historia oficial.

A pesar de los avances y conquistas logradas por los actores sociales antes descritos, la represión gubernamental y la violación reiterada a la Constitución Política y a las Leyes de la República, desvirtuaron las formas de participación apegadas a la legalidad, por más legítimas que fueran sus intenciones. El asalto militar y de los cuerpos represivos a la Universidad de El Salvador en julio de 1972, la captura, encarcelamiento y posterior extrañamiento del país de sus autoridades y de algunos profesores, funcionarios y estudiantes, significó un golpe estratégico al futuro desarrollo democrático de El Salvador y precipitó las condiciones para el enfrentamiento armado.

Con el cierre de la UES se suspendió su normatividad e institucionalidad, se interrumpió la formación de profesores en el exterior con altos niveles de calificación, se propició la emigración de personal docente altamente calificado, se usurpó o destruyó buena parte de su patrimonio intelectual y científico, se saquearon sus instalaciones, oficinas y laboratorios, se afectó el normal proceso de educación y graduación de miles de futuros profesionales, se dejó en el desempleo a centenares de miembros del personal universitario, se coartó el importante rol de la UES en los asuntos de política pública (Hacia la Libertad por la Cultura) y se entregó en bandeja de plata la posibilidad de mercantilizar la educación superior universitaria, que es responsabilidad primordial del Estado y derecho de sus ciudadanos.

Solamente un pequeño número de Universidades privadas supieron contribuir llenando el vacío que dejaba nuestra Alma Máter, con un papel decoroso ante la sociedad salvadoreña; este fue el caso de la UCA y de otras dos o tres universidades que trataron de rescatar aquel importante papel de la Universidad en su Sociedad.

Queda pendiente aun el resurgimiento del movimiento estudiantil en la UES, un nuevo movimiento legítimo y legal, que haga realidad una vez más las palabras de su lema: “Estudio y Lucha”; que aporte a la construcción de la democracia como forma de gobierno apropiada en contra de cualquier clase de dictadura, que defienda su Universidad y promueva la Ciencia y la Cultura, que sea ejemplo para las y los jóvenes de otras instituciones universitarias, que refresque y anime a la población salvadoreña en la consecución de sus metas de desarrollo humano y progreso social, largamente diferidas.

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16 Jun 2008 
Cecilia Rodas Zúniga
Politóloga y consultora salvadoreña

Reconozco que siento admiración por la prensa extranjera y siento envidia sana por los y las ciudadanas de otros países que tienen medios de comunicación que son un verdadero lujo sobre todo en lo que respecta a la prensa escrita, principalmente porque la misión que muchos medios persiguen es no solamente informar, sino que además hacen un esfuerzo por fortalecer el conocimiento de sus lectores/as por lo que, si comparamos cualquier medio de prensa, -para no irme tan lejos-, en el ámbito centroamericano, nos encontraremos con que nos llevan una ventaja considerable centrándonos en la base de los objetivos y principios éticos y la manera de informar con relación a la prensa salvadoreña, especialmente la escrita (sin dejar de mencionar que algunos medios televisivos y radiales representan también una auténtica vergüenza para el país).

En ese contexto, me gustaría si ustedes me lo permiten, centrar mis comentarios de esta semana, en un fabuloso artículo que encontré el pasado mes de abril en el periódico español El Mundo que se titulaba “El Delirio de los Políticos”[1], porque en los tiempos de campaña anticipada que estamos viviendo y a propósito de los cambios que todos y todas deseamos, creo que el artículo en mención viene como anillo al dedo al hablar de esos cambios en sentido integral y al hablar por supuesto de las inquietudes que nos rondan cuando soñamos cada día más despiertos (porque el cambio es cada vez más palpable, lo dicen las encuestas) sobre el país que deseamos para el futuro.

Pues bien. El artículo que les menciono es una síntesis periodística de una investigación que realizara en su momento el neurólogo inglés Lord David Owen, fundador del Partido Social Demócrata Británico (SPD) y Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido cuando James Callaghan era el Primer Ministro (antecesor de Margaret Thatcher), es decir, el escritor conoce de primera mano sobre lo que está hablando.

Para Lord Owen, el peor enemigo de los político/as (y sin duda de los y las ciudadanas comunes y corrientes puesto que somos los que padecemos las consecuencias directas de esa enfermedad) es el Síndrome Hubris, un trastorno común entre los gobernantes que llevan mucho tiempo en el poder. El Hubris de acuerdo al escritor, tiene síntomas fácilmente reconocibles como la exagerada confianza en sí mismos, el desprecio por los consejos de quienes les rodean y por sus gobernado/as y el alejamiento progresivo de la realidad. La conclusión después de 6 años de estudio es que el poder intoxica tanto que termina por afectar el juicio de los dirigentes.

En el estudio se identifica tres etapas en este proceso: la primera es el principio de duda que se da cuando el o la política es recién elegido ya que internamente dudan de si son las personas capaces y aptas para ocupar el puesto. Pero inmediatamente de acuerdo al estudio, surge la legión de incondicionales y sobalevas que les felicitan y reconocen su valía. Poco a poco esa duda se va transformando y empiezan a pensar que están donde están por méritos propios, todo el mundo quiere saludarles y les halagan. Posteriormente, en la segunda fase, se da un paso más en el que ya no se les dice que lo que hacen está bien sino que “menos mal que están allí para solucionar tal o cual situación”, en entonces cuando los analizado/as entran en la etapa de la ideación megalomaníaca cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituibles. La tercera fase y la más crítica es cuando tras un tiempo en el poder los afectados por el Hubris padecen lo que psicopatológicamente se llama el desarrollo paranoide que es cuando todo el que se opone a él o ella y a sus ideas son enemigos personales, pero en esta etapa se puede subir un escalón más y es cuando el o la afectada llegan a la paranoia o trastorno delirante, que consiste en sospechar de todo el mundo y gradualmente llegan a aislarse de la sociedad y así hasta el cese o pérdida de las elecciones, cuando viene la derrota y se desarrolla un cuadro depresivo ante una situación que no se comprende.

El hecho de que este síndrome sea tan común en política se debe a que, según el experto, en otros ámbitos es más frecuente que el que ocupa altos cargos sea el más capaz, pero en política no es así, porque los ascensos van más ligados a fidelidades. EL PODER NO ESTÁ EN MANOS DEL MÁS CAPAZ, pero quienes lo ostentan creen que sí y empiezan a comportarse de forma narcisista.

Una vez explicado en la medida de lo posible el contenido de este interesantísimo artículo, creí que era importante para nuestros estimados/as lectoras conocer el mismo y además hacer una reflexión sobre lo que tenemos y lo que podemos llegar a tener, y lo que está claro es que, según las encuestas los y las ciudadanas ya no queremos seguir teniendo lo mismo: diputados y diputadas oportunistas y además emborrachados de poder, presidentes que más que ciudadanos realizando una labor con alto grado de responsabilidad más parecen dioses del olimpo en su pequeño pedestal, altos y medios cargos que nunca han sido removidos y que gestionan nuestros intereses como su negocio personal, magistrados/as de la Corte Suprema de Justicia a un paso de tocar el cielo (en la misma Corte se dice que luego de la Sala de lo Constitucional sigue Dios, habiendo en esa Sala una señora absolutamente honorable, honesta y fiel a sus principios que seguramente es la que de vez en cuando se encargará de bajar al resto de sus compañeros a la realidad).

Por otra parte y siempre en el mismo contexto y dado que los y las ciudadanas queremos un cambio, creo que es oportuno mencionar que no solo se necesita un cambio de chaleco sino que un cambio integral en todas las facetas de la vida nacional, de esa forma deseamos (al menos yo así lo deseo) que el respeto, la ética, la decencia y el conocimiento sean los valores en los que se centre la futura gestión gubernamental, pero también queremos un presidente de verdad, de carne y hueso identificado con los reales problemas del país, una persona accesible y humilde, un nuevo grupo de diputados y diputadas conocedores de nuestros verdaderos problemas que decidan y hagan leyes conforme a lo que el país necesita, leyes que nos favorezcan y ya no más leyes que nos sigan haciendo daño; altos y medios cargos que lleguen con el deseo de servir, ya no de servirse de lo que es de todos y que tengan los conocimientos en concordancia con el puesto que van a desempeñar.

Será muy importante que las personas que se perfilan como nuestros futuros servidores, empiecen a ser conscientes de los riesgos psicólogos y psiquiátricos que representa el poder, y que empiecen a ver desde ya su andadura en el nuevo gobierno como una oportunidad de sacar al país del abismo en que lo tiene sumido tanta locura junta, al mes de junio del próximo año serán 20 años de dominio total de la cosa pública en manos del mismo grupo, por lo tanto, si los y las ciudadanas apostaremos por un cambio, es necesario que este cambio llegue a todos los rincones y a todas las personas por igual, el candidato que se perfila hasta este momento como el ganador, según las encuestas, tiene toda la inteligencia y todo el carisma para no dejarse vencer por la soberbia y por los riesgos que el poder representa, tiene la inteligencia para escoger a loa funcionarios idóneos (ya no queremos más sobalevas inútiles administrando nuestros intereses), tiene la determinación para ver más allá del día a día en el camino que tendrá que recorrer, o sea, sentido de la previsión (ya no queremos más improvisación por favor!), tiene la buena voluntad de estar cerca de los electores puesto que conoce de primera mano los problemas del país, y lo más importante, tiene la madurez emocional y la humildad necesarias para reconocer que los ciudadanos/as le elegirán por su gran capacidad humana para ser el ciudadano presidente y no a otro pequeño dios en su triste olimpo… ya no queremos más de lo mismo.

El artículo en torno a este interesante estudio termina definiendo que son los varones los más propensos al Hubris porque son más sensibles al halago y al reconocimiento y toleran muy mal la frustración, aunque también contribuye el tener una “baja capacidad intelectiva”, o sea, más claro, imposible!

Aprovecho antes de terminar, para lanzar un voto de confianza por el ciudadano presidente Antonio Saca, porque conociendo su gran capacidad intelectual y gracias a ello su alto sentido del deber para con las familias exiliadas por voluntad propia gracias a las crecientes necesidades que todos y todas enfrentamos, y conociendo sus grandes esfuerzos desde su responsabilidad como gobernante por paliar la grave crisis que están enfrentando las familias salvadoreñas, no me cabe la más mínima duda de que vetará la nueva ley que los y las diputadas irresponsables de ARENA, PCN y PDC aprobaron el jueves 12 recién pasado y que atenta contra el derecho a la comunicación que tienen los y las salvadoreñas en el exterior con sus seres queridos en nuestro país, y como en el presidente predomina más su alto compromiso con el pueblo que el oportunismo y el ganguerismo que practican algunos en su mismo partido, seguro que no permitirá que se sigan cometiendo más abusos contra los que un día le dieron su confianza y le eligieron como el gobernante ideal.

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09 Jun 2008 

ElFaro.net

El Salvador ha superado ampliamente la represión y la exclusión política de hace cuarenta años. Los movimientos de 1968, espejo de los del resto del mundo pero en condiciones muy inferiores (protestar podía costar la vida) tenían otros anhelos y otros objetivos, en un mundo marcadamente distinto también al de hoy.

Pero si muchas cosas han mejorado, otras permanecen ahí como deudas históricas que no hemos podido resolver.

Somos un país tremendamente violento, con grandes desigualdades e inequidades y con jóvenes universitarios que hoy tienen menos referentes intelectuales que los de hace cuarenta años. Jóvenes mucho menos vinculados al quehacer nacional y mucho más desencantados con las posibilidades que ofrece el futuro.

Jóvenes que viven en una ciudad en la que la gente ya no camina por diversión, en la que las plazas públicas ya no sirven para los paseos y en la que no hay músicos ni mimos ni orquestas ni protestas que tengan algún sentido. Los jóvenes han perdido la ilusión.

En el 68 se alimentaban aún los sueños de una mejor sociedad y los artistas e intelectuales tenían una influencia mucho mayor. Hoy ya no.

Esa frustración que fue minimizando a las figuras de aquellos años hasta convertirlas en miembros indiferentes o marginales de nuestra sociedad, ha contaminado las aulas de las universidades durante varias décadas. Aunado a ello, los estudiantes parecen hoy mucho menos inquietos intelectualmente que entonces.

Pero poco a poco va moviéndose el desencanto. Poco a poco, los jóvenes comienzan apenas a tomar conciencia del papel que pueden jugar en El Salvador actual, más allá de la política, más allá de la protesta sin sentido.

En El Salvador aún está pendiente el siguiente rompimiento generacional, aletargado desde los setentas por la guerra, la represión y la falta de esperanzas en que el país tiene algo que ofrecer a sus profesionales.

Pero muchas de aquellas consignas siguen siendo válidas. Pedir lo imposible significaba asumir el rol de agentes de cambio hacia un mundo mejor, más solidario y más incluyente, que impusiera sus condiciones a una clase dominante que estaba llevando al planeta hacia la decadencia.

Pedir lo imposible, ahora, sigue teniendo un gran sentido. Significa el involucramiento de una clase media en el quehacer nacional, habida cuenta de que asumirá su papel de masa crítica y de motor de ideas y soluciones, de no dejarlas exclusivamente en manos de las autoridades y los partidos políticos.

Ese es acaso el mayor reto de la sociedad salvadoreña contemporánea, del que el sistema político aún no se ha dado cuenta. Ése, el de retomar la carta de ciudadanía para ejercer sus derechos y tomarse los espacios públicos. El de participar en la vida nacional más allá de los ciclos electorales. El de tratar de mejorar el país y exigir a quien haya que exigir que haga lo que le corresponde. El de volver este un país menos aburrido. El de pedir lo imposible.

www.elfaro.net


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19 Mayo 2008 
Luis Armando González
Director del CIDAI de la UCA

El Salvador se encuentra en una difícil situación económica y social. En un comentario anterior se ha reflexionado sobre lo sombrío que es el panorama para la sociedad salvadoreña en el futuro inmediato, debido no sólo al impacto de la recesión económica mundial, sino a los males que se han venido acumulando en los últimos 20 años –y sobre los que aquélla se superpone, agudizándolos—. 

 

En este sentido, urge tomar las medidas pertinentes no sólo para paliar el impacto de la mencionada recesión, sino para corregir las fallas más notables del modelo económico-social vigente. Es decir, la crisis actual es una oportunidad para revisar el modelo de país que se tiene, en orden a realizar los ajustes y correcciones correspondientes en aquello que más lo necesita.

Ahora bien, estos ajustes y correcciones requieren de un consenso mínimo acerca de su alcance y dirección. Ese consenso debería contar con la aquiescencia de los principales actores sociales, económicos y políticos, los cuales, a su vez, deberían participar activamente en la definición de sus contenidos esenciales, así como en consecución práctica.

Se trataría, en otras palabras, de volver a un pacto social semejante a los Acuerdos de Paz, sólo que esta vez haciéndose cargo de las lecciones dejadas por los mismos. Y la primera gran lección que habría que retomar es que en la discusión de los grandes problemas nacionales no debe dejarse de lado a la sociedad civil organizada.

No puede repetirse esta historia de exclusión de un actor que es clave para enfrentar la actual crisis. Empero, esto plantea al movimiento social el reto de diseñar un mecanismo que le permita generar una discusión y unos planteamientos realistas sobre la situación del país y sus vías de solución.

Entonces, diseñar un pacto semejante al de los Acuerdos de Paz exige la presencia activa y decidida de la sociedad civil organizada, pero también la presencia de los principales actores políticos y de los actores empresariales.

En igualdad de condiciones y con el mejor espíritu de servir al país, estos actores deberían dialogar acerca de los principales problemas de El Salvador, así como sobre las mejores rutas para enfrentarlos. El resultado debería ser un nuevo proyecto de nación, mismo que tendría que estar articulada entorno a dos ejes fundamentales: el respeto a los derechos humanos y la democracia plena.

 

Un reto insoslayable, en estos momentos, es no dejar que asuntos coyunturales –por muy llamativos que sean— saquen de escena el tema de mayor importancia en estos momentos para la sociedad salvadoreña: la discusión del modelo económico-social vigente y sus necesarias reformas. No hay que permitir que lo que es relevante para la sociedad sea desplazado por cosas que, hoy por hoy, deben pasar a segundo plano.


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13 Mayo 2008 
José M. Tojeira
Rector de la UCA

Cuando se acercan las elecciones los análisis buscan concentrarse en lo que piensa y hace la derecha, o en lo que máquina y proyecta la izquierda. Se divide artificialmente a la sociedad pensando más en ideologías que en realidades. Y se trata de aplicar a cualquier opción y decisión práctica de los partidos la calificación de derechista o izquierdista. Incluso los analistas caen en ocasiones en esa tendencia tan simplificadora, casi nunca la mejor para hacer un verdadero juicio político.

Un ejemplo claro puede ser el de los Tratados de Libre Comercio. Un Tratado de Libre Comercio no es de derechas ni de izquierdas. Es simplemente una decisión política. Si el país que lo lleva a cabo está preparado para hacerlo, es competitivo y obtiene ganancias de dicho tratado, ha tomado una buena decisión. Si no está preparado y no tiene la capacidad de prepararse en un corto o al menos mediano plazo, la decisión es pésima. Personalmente puedo pensar que el estado salvadoreño, a través de sus respectivos gobiernos, negoció muy deficientemente algunos de los tratados de libre comercio que tenemos.

Pero pensar que el tratado en sí mismo es de derechas no deja de ser una tontería. No podemos pensar que una libertad comercial centroamericana, en el futuro, por ejemplo, sea una opción de derechas. Al contrario, la unión centroamericana, incluida la comercial, es necesaria para el propio desarrollo de nuestros países. Por supuesto si se planifica y organiza bien.

Un partido de derechas, aunque suele confiar mucho en el poder económico por su propia ideología, puede tomar decisiones favorables a los pobres. Y un partido de izquierda, aunque tenga sus bases sociales mayoritarias entre los pobres, puede tomar medidas contrarias al futuro y desarrollo de los más desfavorecidos. Y al contrario. Un partido de izquierda puede contribuir al desarrollo de las libertades individuales, y un partido de derechas, que siempre tienden a hablar de libertad, puede restringirlas o incluso golpearlas severamente.

En ese sentido lo mejor es analizar críticamente las medidas, decisiones, promesas y compromisos de los candidatos. Dejarse llevar por las catalogaciones de derecha o izquierda puede llevar no sólo a contradicciones, sino a esas mismas pasiones del pasado que llevaban a las personas a identificarse más con los colores partidarios que con los programas. Al final las ideologías, cuando se asumen acríticamente, acaban pareciéndose a los colores.

Por si todo esto fuera poco, en algunos temas los candidatos parecen haberse aproximado mucho. ¿No sería este el momento para que en algunos problemas de futuro se tomaran decisiones pactadas? Gane quien gane es mejor que ARENA y el FMLN se pongan previamente de acuerdo sobre qué tipo de préstamos, y hasta qué porcentaje del Producto Interno Bruto, se podrían aceptar para impulsar el desarrollo. Es mejor eso que tener ambos partidos la posibilidad de vetar en la Asamblea cualquier decisión del otro en ese campo. Y lo préstamos, al final, no son ni de izquierda ni de derechas. Son simplemente decisiones. Decisiones que pueden ser malas, cuando por ejemplo se adquieren préstamos para funcionamiento ordinario del Estado. O que pueden ser buenas cuando el préstamo llega a un sector de población que multiplica la riqueza y la participación en la misma.

Hoy en día los préstamos que adquieren las personas individuales ni son de izquierda ni de derecha. Son simples decisiones buenas o malas. Casi todos compran su casa a crédito, con préstamo. La decisión es buena si lo puede pagar sin angustia, y es mala cuando excede las propias posibilidades.

En general la derecha ha sido catalogada como tal en la medida en que defiende libertades individuales. Y la izquierda en la medida en que promueve la solidaridad social. Dada la naturaleza humana es bueno que haya izquierdas y derechas en el sentido mencionado. Porque defender con el mismo ahínco la libertad y la solidaridad muy pocos seres humanos lo pueden hacer. De la diversidad de opciones y su debate suele salir un mejor resultado que de cualquier partido único.

Y en ese sentido la alternancia entre gobiernos más partidarios de la libertad individual y gobiernos más partidarios de la solidaridad social, suele ser un bien para cualquier país. En Centroamérica, y no sólo en nuestros países, la alternancia ha tendido a ser falsa, porque se suceden partidos con diversas denominaciones pero con pensamientos de fondo sumamente parecidos. Pero en principio la alternancia, si se da sobre diferencias reales y complementarias, no es mala nunca.

Vivimos tiempos interesantes y el ideal es aprovecharlos bien. La reflexión debe superar a la pasión, la claridad de pensamiento a las propagandas. Todos podemos tener nuestra propia ideología, pero ello no debe ofuscar nuestra capacidad de juzgar decisiones. Comprometer decisiones, buenas decisiones para el futuro, debería ser la tarea ciudadana más importante en estos tiempos preelectorales.

Decisiones de bien común, de justicia social, de opción real por los más desprotegidos y pobres, de fortalecimiento de nuestras propias y débiles (cuando no enfermas) instituciones. La palabrería, las catalogaciones, los insultos, pueden hacernos pasar de un proceso electoral a una tragicomedia electorera. Y ahí, ni izquierda ni derecha tendrían razón.

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05 Mayo 2008 
Eduardo Borja Letona

Arena y el FMLN son hijos de una etapa sumamente conflictiva del país, la cual nos condujo a una guerra civil. Sin profundizar, el uno nace como defensor de la independencia del país frente al comunismo internacional. El otro tiene sus orígenes en grupos de izquierda alzados en armas que deseaban tomarse el poder por la fuerza y luego de la firma de la paz se convierte en partido político. Ambos, en su origen, convergen en la violencia.

La violencia trae más violencia y ya tenemos demasiada con las pandillas y demás delitos como para que la política nos vaya a arrastrar hacia más violencia.

Las realidades de El Salvador en el 2008 son totalmente diferentes a las de los años setentas y ochentas. Arena y el FMLN deben elevar la percepción que tiene el electorado sobre ellos y convertirse en verdaderos estadistas. Así se vera beneficiado el país y respetada la clase política en general.

Los principales e inmediatos esfuerzos deben concentrarse en reducir la pobreza, en actuar contra la corrupción, en tomar medidas e implementar programas que nos brinden seguridad alimentaria, en mejorar los niveles de salud y educación. Estos esfuerzos también deberían marcar el inicio para lograr un desarrollo sostenible y ordenado que eleve nuestra categoría país a una de renta media alta sostenida y con tendencia al alza, incrementar la manufactura, exportaciones, innovar, investigar, tecnificarnos y generar valor agregado. No inventemos la rueda!!

Para esto se requiere impulsar programas sectorizados, por lo que hay que impulsar y subsidiar, si así se requiere, ciertos sectores, pero no por ideología, amistad o afinidad sino que porque amparados bajo un plan de gobierno coherente, bajo un esquema claro y transparente, se demuestre que con eso El Salvador lograra los objetivos planteados.

El Legislativo debe ser consecuente, apoyando y aprobando todo buen anteproyecto de ley.

Esta es la única forma, con resultados y no con palabras que los salvadoreños podremos creer y respetar a la clase política. Esta se debe ganar el respeto del votante. Las promesas de campaña son bonitas, pero si al final del día se quedan en palabra y obra muerta, o peor aun, si estas no reflejan las realidades y acciones del gobierno, como ha sucedido en mas de algún país recientemente, donde se prometió una cosa pero hizo otra, entonces las promesas de nada sirven mas que para engañar.

¿Mucho pedir? ¿Sueño demasiado? Talvez, pero con los pies en la tierra. Soñar es bonito, barato, no se pierde nada y se gana mucho. Además, estoy seguro que lo que planteo se puede lograr. Nadie espera un cambio inmediato, aunque no hay tiempo que perder. Los salvadoreños de todas las clases sociales somos inteligentes y ya estamos cansados de ver que el país no da el salto quántico que bien podría dar.

Las oportunidades existen, ahí están, esperando. No las dejemos escapar. Eduquemos, innovemos, generemos riqueza para todos. Seamos propositivos y consecuentes. O pueda que por algún lado “reviente la olla”.

¿Leyeron las serias advertencias lanzadas a inicios de abril, 2008 por el Director del Fondo Monetario Internacional (y otros) sobre disturbios en varios países debido al costo y a una posible carencia de alimentos? Ojala seamos sensatos y prevalezca la razón, la inteligencia y la concertación, dejando a un lado la violencia, los intereses partidarios, personales, sectoriales o de cualquier otra índole.

El estomago y el hambre no deben ser politizados, eso es un insulto, eso es ser populista, con eso no se juega. Hay que solucionar, soluciones existen!!

La Revolución Francesa fue en parte motivada por la independencia de los Estados Unidos en 1776, aunque el tema es mucho más complejo.

Esta fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados (nobleza y clero) no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. En los meses precedentes a la Revolución, hubo un aumento de los gastos del Estado, un descenso de los beneficios para los terratenientes y los campesinos, y una escasez de alimentos. Con el tiempo se agudizaron las tensiones, tanto sociales como políticas, que se desataron cuando se produjo una gran crisis económica a consecuencia de dos hechos puntuales: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y la disminución de los precios agrícolas.
El conjunto muestra un resentimiento generalizado (los conceptos de “izquierda y derecha” nacieron de la Revolución Francesa) dirigido hacia los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional.

La gran mayoría de salvadoreños aborrecemos la violencia. Quizás quienes no la han vivido la ven como una alternativa. Error!!. La mayoría de salvadoreños deseamos el bienestar para todos.

Existen enormes retos y oportunidades. Hay retos que deben ser abordados y solucionados inmediatamente (seguridad alimentaria, por ejemplo) y otros que pueden esperar un poco. Existen suficientes oportunidades para que todos los sectores participemos de los beneficios que estas traerán.

El gobierno debe ser un facilitador. Debe tocar y abrir puertas, poner a disposición de todos los sectores de la vida nacional las facilidades para que cada uno en su campo las aproveche.

Ya es hora que pongamos nuestras diferencias a un lado y aprendamos a trabajar juntos.

COMENTARIO. Debo disentir de la opinión de Eduardo Borja que el FMLN “tiene sus orígenes en grupos de izquierda alzados en armas que deseaban tomarse el poder por la fuerza”. Esta es la manera más simplista de ver la realidad salvadoreña y es como tradicionalmente sectories de derecha la han definido.
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15 Avr 2008 
Inspirado en las notas enviadas por nuestro corresponsal en
Washington y en un brillante artículo publicado por el periodista
italiano Christian Rocca, a las que agrego mi análisis, redacto un
artículo sobre el interesante y extraño caso del candidato demócrata
Barak Obama, en Estados Unidos.


Obama es un fenómeno que empieza a inquietar en Estados Unidos.
Cuando habla, la gente se abraza, llora y se desmaya. Su verbo es poder
y vida y los que lo escuchan esperan que de un momento a otro levite y
se revele como alguien cercano a la divinidad. No exagero en modo
alguno y sostengo que el fenómeno Obama es mucho más importante de lo
que todos creemos. Si no lo creen, pregunten a Hillary Clinton. Ella no
puede entender cómo su candidatura, bien engrasada y armada con toda la
artillería del partido, está siendo arrasada por el extraño senador
negro.


Obama es un político diferente a todo lo conocido que, en lugar de
convencer a los electores para que le voten, los recluta para su causa,
que es el gran cambio de la nación más poderosa del planeta. La gente
está sorprendida por lo que ocurre en su entorno: muchos de sus
simpatizantes se transforman en "discípulos". Parece liderar más una
revolución que una campaña electoral. Der Spiegel le llama "El Mesías",
el Weekly Standard lo define como "San Obama", refiriéndose a la
veneración que despierta entre sus seguidores, mientras que otros
medios lo retratan con aureola o se preguntan de dónde procede su
insólita capacidad para conmover a la audiencia. Para los observadores
más fríos e incrédulos, la campaña de Obama, por su sorprendente
capacidad de derrotar a la impresionante máquina bélica clintoniana, es
la mejor de la historia moderna americana.


El poder de Obama ante las masas y su portentosa y convincente
oratoria empiezan a despertar recelo en los grandes santuarios del
poder, en el corazón del "stablismen" norteamericano, donde se teme a
los que son difíciles de manipular y poseen el recurso supremo en
democracia, el de poner al pueblo de su parte.


Los comentaristas políticos americanos dicen de Obama cosas
insólitas. Casi todos los que le han conocido admiten que es un
fenómeno de comunicación y de sintonía con el pueblo superior al de
Kennedy. El New York Observer lo llama "el Nuevo Testamento". Unos
relatan que cuando escuchan sus discursos "me tiemblan las piernas",
pero otros llegan más lejos y dicen que "no es un mesías; es el Mesias"
(l'Economist). Otros hablan de "culto a la personalidad" y un medio
como Vaniti Fear menciona el "miedo ante el mesianismo de masas" del
senador de Illinois.


El verbo de Obama sobrecoge no sólo por lo que expresa sino también
por cómo lo expresa. Parece imposible que un hombre pueda manejar los
tiempos, la escena, las sensaciones y las expectativas de la audiencia
como lo hace él. La mejor anécdota quizás sea la que le ocurrió al
actor Morgan Freeman en una cena de recaudación de fondos, en
Hollywood: Obama le miró a los ojos y dijo: "Este hombre ha sido
presidente antes que yo", seguramente refiriéndose a su papel en "Deep
Impact". Seguidamente Obama, sin dejar de mirarle, agregó: "Este hombre
ha sido Dios antes que yo", refiriéndose al papel que desempeñó en la
película "Bruce Almighty" (Cómo Dios). La gente estaba fascinada y
Freeman no menos.


El director de The New York Times, Bill Keller, lo compara con
Nelson Mandela, con los dos Kennedy asesinados y con Martín Luther
King. Otros confiesan que se sienten "elevados" con sus discursos y
otros sesudos y curtidos periodistas no se avergüenzan de reconocer que
nunca han visto nada igual o que el senador afroamericano parece un
extraterrestre superdotado. La escritora progresista Ezra Klein afirma
en The American Progress algo tan sorprendente como lo siguiente: "no
es el verbo hecho carne, pero sí el triunfo del verbo sobre el cuerpo".


Pero lo que más sorprende y causa estupor en los santuarios del
poder y los think tanks americanos es la facilidad para convencer a los
periodistas más recalcitrantes y metérselos en el bolsillo. Algunos,
recién convertidos al "Obanismo", no hablan lenguas extrañas, pero
empiezan a decir cosas sorprendentes, como que si Obama gana los
americanos "seremos mejores" o que con Obama de presidente desaparecerá
la violencia y no ocurrirán más masacres como la famosa de Virginia
Tech.


Lo que está fuera de toda duda es que Obama está demostrando ser un
comunicador magistral, no se si, como dicen algunos, el más convincente
y persuasivo desde el nacimiento de la nación americana, pero sí el
mejor de las últimas décadas y un tipo con suficiente carisma y
arrastre para lograr el milagro de cambiar la sociedad americana y
meterla de lleno en el siglo XXI, donde, según dice, la primera
potencia mundial tendrá que liderar el mundo no sólo con el miedo y la
fuerza de sus misiles, sino más bien con la fuerza transformadora de la
ética y con la libertad individual y la dignidad humana como grandes
banderas.


Yo sí creo que, con Obama como presidente, Estados Unidos podría
salvar de nuevo a Europa, por tercera vez, como hizo en las dos grandes
guerras mundiales. Pero ahora lo hará no invadiéndola con sus
ejércitos, sino transformándola en un territorio de principios y
valores, desatando una fuerte marea ética que, como un Tsunami,
erradique la plaga de políticastros mediocres, corruptos y cobardes que
hoy manejan los hilos del poder y envilecen al decadente viejo
continente.



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07 Avr 2008 
Ernesto Rivas Gallont

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

Probablemente la característica del Presidente Saca que más le ha ayudado a ganar popularidad, además del enorme gasto publicitario alrededor de su gobierno, es su facilidad de palabra.

Pero se hace evidente que esa necesaria cualidad está ausente en el candidato Rodrigo Ávila y su ausencia puede serle perjudicial, si no logra dominar el problema a la brevedad.

Me tomo la libertad de pedirle al candidato me permita hacer unas observaciones al margen, sin ánimo de crítica, más bien como observaciones sobre una disciplina que no es difícil de dominar.

Hablar ante un público que espera nuestro mensaje requiere un gran dominio de lo que vamos a decir y utilizar una forma de expresión clara, amena y convincente. Algunas de las cualidades primordiales del estilo oral -válidas también para el escrito- son las siguientes:

Claridad. Un estilo es claro cuando las ideas se exponen de manera diáfana, la exposición es limpia, la sintaxis es correcta y el vocabulario empleado está al alcance de la mayoría.

Concisión. Es el resultado de utilizar las palabras necesarias y justas para expresar lo que se quiere decir. La repetición innecesaria es la perdición de muchos oradores.

Coherencia. Las relaciones entre las ideas expuestas deben ser lógicas y hay que evitar las contradicciones. También es necesario ajustar el vocabulario al nivel que se presume en los oyentes. No es lo mismo el discurso en la plaza pública de Rosario de Mora, que una presentación a la Conferencia Episcopal.

Sencillez. Es otra condición o cualidad necesaria del buen estilo en la comunicación oral, que se refiere tanto a la composición de lo que hablamos, como a las palabras que empleamos.

Naturalidad. El orador es natural cuando se sirve de su propio vocabulario, de su habitual modo de expresarse. Hablar naturalmente es procurar que las palabras y las frases sean las propias, esto es, las que el tema exige, huyendo siempre de la afectación y del rebuscamiento.

El lenguaje oral varía, en su uso, en función del grado de planificación y en función del número de personas que gestionan el texto. Según la planificación, es decir, atendiendo a que el tema esté fijado previamente y los turnos de intervención estén organizados, podemos distinguir entre textos orales espontáneos, como la conversación, y textos orales planificados, como el debate, la presentación, la entrevista, el coloquio, la mesa redonda, la conferencia o la exposición oral. Veremos las características principales del debate y la presentación, dos de las formas de expresión oral más empleadas:

El debate, al que ARENA ha comprometido a su candidato, es una confrontación o controversia de dos opiniones sobre una variedad de temas, mantenidas entre dos o más candidatos, que obviamente tienen ideas y planteamientos diferentes. El debate tiene como finalidad analizar un problema desde diferentes puntos de vista, con el fin de que el intercambio de opiniones diversas enriquezca el conocimiento que se tiene sobre el tema y dar así a los ciudadanos una mejor idea sobre la proyección política de cada uno de ellos.

El contenido. Debemos conocer el tema, tener las ideas claras y seleccionarlas en función de su importancia. Los argumentos hay que apoyarlos con pruebas, previendo los argumentos contrarios para poder refutarlos.

El uso de la lengua. El buen orador debe usar un registro estándar, cuidado y fluido; un léxico preciso, y los recursos propios de la argumentación que le ayudarán a convencer a los receptores (comparaciones, metáforas,...) A toda costa hay que evitar los vulgarismos.

La presentación es la exposición que se realiza a partir de las ideas principales, cuadros sinópticos y resúmenes de un tema, apoyada normalmente en documentos escritos o representados visualmente a través de una proyección.

Para conseguir realizar una correcta presentación de un tema, con la finalidad de dar a conocer su contenido el buen orador debe tener cuidado y reconocer que es imprescindible ceñirse al tema y al tiempo previstos.

Es útil distribuir el plan de la presentación en tres bloques: Introducción: presentación, resumen inicial, rasgos fundamentales; Desarrollo: afirmaciones, fundamentos, demostraciones, argumentaciones y Conclusión: síntesis de contenidos, objetivo final y cierre convincente.

El uso de apoyos audiovisuales, como Power Point, resultan muy efectivos. Sonría, sonría mucho y sonría siempre.

Rodrigo Ávila tiene una ventaja de entrada y es que su presencia es agradable. Proyecta sinceridad y simpatía. Lo que tiene que hacer es sacudirse de los discursos políticos chocarreros, no amenazar ni, mucho menos mentir. La mentira o la exageración pueden destruir su credibilidad en menos de lo que canta un gallo.

San Salvador, domingo 6 de abril de 2008

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06 Avr 2008 

A lo largo del proceso de formación de la Escuela Centroamericana de Liderazgo Público (ECLIP), se nos ha mencionado como algunas izquierdas centroamericanas finalizaron su lucha armada a través de diálogos, e incluso acuerdos de paz en el caso salvadoreño.

Estas acciones fueron a mi parecer, manifestaciones de la democracia en Centroamérica, principalmente cuando el autor Nils Castro, en su libro “Perspectivas de las Izquierdas Latinoamericanas”, cita que los ejes principales que conlleva el pensamiento de las izquierdas son la solidaridad social, económica y la participación ciudadana. Mientras que los ejes principales del modelo neoliberal son solo lo económico a través de los TLC y privatizaciones de los servicios públicos, etc. dejando de lado el bien común de los habitantes.


Es de mi agrado, el enterarme que instituciones como la ECLIP o la Fundación Friedrich Ebert tengan un compromiso para para el desarrollo de principios fundamentales de corrientes de izquierda y así conformar sociedades más democraticas.


Menciona el autor que históricamente, muchas corrientes de pensamientos como la ilustración, la república liberal o del socialismo; fueron aplicadas en américa latina pero que no tuvieron, ni han tenido el éxito. Considero desde mi punto de vista que esto es debido a que son sociedades culturalmente muy distintas a américa latina, "sociedad es distinta y se viven realidades diferentes" (Castro, Nils).


Además, la historia, las leyes y las culturas son cambiantes. Es por ello que las normativas jurídicas de cada país son diferentes; considero que es por eso que el autor dice: “se necesita una nueva transformación social, política, cultural y ambiental de carácter progresista y concluye diciendo de carácter progresista y de tendencia democrática.

Creo que esto es lo que hacen procesos de formación como la ECLIP o la Fundación Ebert, por medio de los proceso de reflexion, de debate. Es menester señalar que las políticas de las izquierdas van dirigidas a las exigencias sociales y éticas, como es américa latina un continente donde se vulneran los derechos como la desigualdad y la pobreza históricamente, desde mucho antes que la conquista europea hasta los actuales gobiernos.



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31 Mar 2008 

Carlos Alberto Arias.
ECLIP 2008

Con el título de 'El fin de las ideologías', el sociólogo estadounidense Daniel Bell publicó en 1960 una obra que tuvo un impacto notable en la sociedad de aquel tiempo. Bell denunciaba en su obra el agotamiento de las grandes ideas políticas que habían marcado hasta entonces la historia del mundo occidental. Según su visión, se estaba revelando que la política empezaba a plantearse en términos mucho más pragmáticos, de igual manera por parte de los ciudadanos como por parte de la clase política. El mejor reflejo de esta evolución según el autor, era el hecho de que ahora importaban los resultados más que las ideas y principalmente los resultados económicos en materia de crecimiento y bienestar material.

En la misma dirección apuntaba que se estaba dando una creciente pérdida de capacidad de movilización de doctrinas como el socialismo, el comunismo o el fascismo. Pero lo cierto es que en poco más de un lustro, en esa misma década del 60, esta visión crepuscular de las ideas presentada por Bell fue puesta en tela de juicio por acontecimientos como la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, las manifestaciones contrarias a la guerra de Vietnam o la revuelta estudiantil de mayo de 1968 en varios países europeos, por poner algunos ejemplos. Esto signifacaría claramente una reaparición de las polémicas y los conflictos ideológicos entre los partidarios del cambio radical o revolución social y los defensores del 'statu quo'.

Podría decirse por tanto que en este contexto social surgido a los pocos años de la publicación de su libro, el estudio de Daniel Bell quedó en entredicho porque no sólo se recuperaron y actualizaron viejas doctrinas como neomarxismos de diferentes escuelas, neoanarquismos en varias versiones, neoliberalismos radicales o neofascismos, sino que además se pusieron en circulación nuevas interpretaciones de las relaciones sociales. Estas nuevas interpretaciones de la relación social serían principalmente las centradas en conceptos como la igualdad de géneros o la conservación de los recursos naturales (feminismo y ecologismo como propuestas ideológicas novedosas).

Un ejemplo parecido al que le ocurrió a esta obra de Bell lo tendríamos después con Francis Fukuyama y su 'El fin de la historia'. Fukuyama nos ofreció una visión según la cual la derrota política de la URSS y del marxismo-leninismo que inspiraba a esta, significaba que el liberalismo democrático se había convertido en el único sistema político capaz de legitimar las estructuras políticas y económicas. Es decir, según él no había lugar para las soñadas alternativas de otros tiempos y nos disponíamos a entrar en una etapa de apacible estabilidad ideológica y social.

Pues bien, en poco tiempo no sólo se han afianzado alternativas ideológicas y sociales al liberalismo, como los que representa el fundamentalismo islámico en algunos países asiáticos o africanos, sino que también en Europa han despertado de nuevo diferentes tipos de nacionalismos como ideologías capaces de alimentar los proyectos políticos de muchos ciudadanos (la "devolution" a Escocia y Gales en Gran Bretaña, la desintegración de Checoslovaquia o Yugoslavia…). Por lo tanto, este "final de la historia" vaticinado por Fukuyama fue de nuevo desmentido por la propia realidad social y política de nuestro tiempo, de la misma manera que el vaticinio de Daniel Bell en 'El fin de las ideologías'.

Así pues, hay que decir que esto nos demuestra el hecho de que algunas ideologías modifiquen su apariencia o desaparezcan del escenario no puede autorizarnos nunca a decretar el fin de todas ellas. Anunciar la muerte de una ideología o de las idologías en general como hizo Daniel Bell, es de alguna manera ignorar que los conflictos que son objeto de estudio de la política no dejarán nunca de estar acompañados por creencias y opiniones valorativas de los ciudadanos, ya que las ideologías son la principal fuente de donde obtienen los ciudadanos las razones necesarias para motivar y justificar cualquiera de sus intervenciones en la gestión de los asuntos colectivos.

Por todo ello, los análisis como el del sociólogo Bell en su obra, pueden parecernos en muchas ocasiones empeños políticos para justificar una resistencia al cambio. Desde este punto de vista podemos pensar que esta especia de "ideología del fin de la ideología" sería lo más conveniente para los intereses de quienes ya cuentan en sus manos con el poder económico, político y mediático y por ello no desean grandes transformaciones en el 'statu quo'.

A pesar de todo ello, 'El fin de las ideologías' es una obra muy interesante, principalmente por el impacto que supuso en el momento de su publicación a principios de los años sesenta. Más tarde el propio Bell ha admitico que aunque en la década de 1950 se produjo una extinción de la voluntad política radical, esta voluntad radical se mantuvo en la cultura mediante la crítica cultural. Y cuando surgieron nuevos impulsos políticos a partir de la segunda mitad de la década de 1960, el radicalismo halló en los valores de la cultura antagónica (el ataque a la sociedad a través de temas como la sociedad de masas o la alienación) el medio que le permitió emerger en un nuevo período radical.

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28 Mar 2008 
De: Paolo Lüers / jueves, noviembre 22, 2007

Hay dos señores de la alta política salvadoreña empeñados en una extraña competencia: A ver a quien le sale mejor el lenguaje socialdemócrata. Lo irónico: Ninguno de los dos es socialdemócrata. Uno es de derecha, es el presidente de ARENA y de la República. El otro es el candidato presidencial del FMLN, partido que ha expulsado de sus filas a toda desviación socialdemócrata. En esta competencia de cómo hacerse pasar de socialdemócratas, gana la derecha. Ha hecho más compatible --mucho más que el FMLN-- su discurso con ideas socialdemócratas sobre mercado y Estado. También tiene más tiempo de ensayar y practicar…
Bueno, para ser más preciso: Gana Tony Saca. Pero él, lamentablemente para la derecha, no será el candidato. A ver si encuentran a un candidato –o una candidata, en este caso sí es indispensable hacer la distinción de genero-- con reales tendencias socialdemócratas. Alguien que no tenga que fingir. Alguien que ha entendido que la derecha no puede seguir igual, sino tiene que abrirse hacía la izquierda socialdemócrata.

Porque una cosa ya se proyecta: El discurso obligado, el discurso que quiere escuchar la población, es esencialmente socialdemócrata. Se mueve en el campo donde están construyendo coincidencias FUSADES, FUNDE, el PNUD, los honorables de la CND y su grupo de apoyo, algunos dirigentes de ANEP, los intelectuales independientes de la izquierda, los rectores universitarios más influyentes del país, los columnistas más leídos de los medios.

Tanto ARENA como el FMLN van asumiendo como propio este discurso que habla de subsidios; de equidad; de equilibrio entre libertad y justicia social; de reformas institucionales; de concertación; de pactos sociales; de políticas públicas de nación. Lo asumen porque ya no se pueden dar el lujo de dejar este discurso a los pocos políticos locos (o sea, visionarios) como Héctor Dada, Arturo Zablah, Facundo Guardado, Joaquín Villalobos, Salvador Samayoa, quienes durante años han tejido este nuevo lenguaje político, cuando por nada estaba de moda, cuando más bien estaba de moda --en la derecha como en la izquierda-- el lenguaje de la confrontación, de los maximalismos, de la exclusión.

Milagrosamente, la moda está cambiando. Las expectativas de la gente, el ánimo de la gente, están cambiando. La misma gente que durante años premió con sus votos a los halcones, a los más agresivos, a los más confrontativos, a los más ortodoxos en los dos polos del espectro político, castigando a las “palomas”, a los concertadores, ahora ya no permite la polarización, exige políticas consensuadas de Estado. Lo moderado tenía estigma de blandengue, de falta de hombría. Hoy lo que cae mal es la falta de tolerancia, el insulto, la intransigencia…

Por esto Mauricio Funes está hablando diferente al Shafick de la campaña anterior. No porque uno sea moderado y el otro radical, uno socialdemócrata y el otro comunista. No, es porque la cultura política, al fin, está cambiando. Por esto Mauricio Funes trata de desaparecer (o por lo menos suavizar) los ataques frontales al empresariado. Por esto ya nadie habla del regreso al colón, de la oposición al TLC. Por esto ya no dejan hablar en público a Salvador Arias.

Y porl a misma razón, Tony Saca sigue hablando de lo social, de la intervención regulador del Estado en el mercado, de justicia social. Por esto ARENA está buscando desesperadamente a un candidato que puede asumir, hacer creíble y desarrollar este discurso exitoso de Tony Saca, pero esta vez sin contrarrestar y neutralizarlo con el lenguaje tradicional de ARENA, con el lenguaje de la mano dura, el lenguaje anticomunista, el lenguaje neoliberal.

Ni uno ni el otro está muy convencido del nuevo discurso moderado, conciliador, reformista y socialdemócrata. Ni ARENA, ni el FMLN, ni Tony Saca, ni Mauricio Funes. Sin embargo, su instinto político les dice que se está produciendo un viraje en el ánimo de la gente, y se adaptan.
A veces dan la impresión --sobre todo Mauricio Funes y los dirigentes del FMLN-- que en el mismo discurso quieren mandar señales a sus bases, como diciendo: “No tomen demasiado en serio lo que estamos diciendo. No somos socialdemócratas, nunca caeremos tan bajo, pero entienden, es tiempo electoral…¨ En estos momentos, rapidito expresan su solidaridad con Cuba y Venezuela unos o su rechazo a Fidel y Hugo los otros. O gritan una consigna para mostrar que siguen siendo combativos…

Pero no importa no creen en sus propias palabras. El nuevo lenguaje conciliador y socialdemócrata cobra su propia vida, refuerza y confirma el nuevo animo de la gente. Varios --de los dos bandos-- habrán estado sentados en Toledo poniendo buenas caras al discurso socialdemócrata proporcionado por los españoles, y diciéndose a si mismos: “Cuidadito, suena bonito, pero esto es precisamente el peligro, a mi no me van a lavar el cerebro…”

No importa. Es discurso de Toledo cobra vida propia. Nadie se atreve a contradecirlo, por lo menos no en público. A otros los hace reflexionar, flexibilizar posiciones. El mismo discurso, el mismo juego, se repite tres semanas después cuando la clase política salvadoreña ovaciona al ex-presidente chileno Patricio Aylwin hablando sobre la concertación como base de la transición democrática chilena. “La política partidaria no puede seguirse concibiendo como guerra interna”, dice don Patricio, y todos aplauden. Y Armando Calderón Sol complementa la idea: “Hay que romper con la idea de que el que gana, gana todo. Los gobiernos tienen q1ue ser incluyentes.”
En el Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE 2007), los empresarios escuchan con tolerancia respetuosa, pero sin mucho entusiasmo, el discurso el dinosaurio neoliberal Carlos Alberto Mantener; pero aplauden enfáticamente cuando el presidente Saca les exige “un crecimiento con equidad, con mayor sensibilidad sectorial y con un sentido más incluyente.”

Mauricio Funes dijo el 11 de noviembre en el estadio, ante 60 mil gentes vestidos de rojo dice: “Vamos a promover y respetar la inversión privada, nacional y extranjera, con base al respeto de las leyes del país. Vamos a exigirle al capital privado nacional y extranjero que respete las leyes del país, sobre todo las leyes laborales, la normativa relacionada con la regulación del mercado y las leyes fiscales.”

Y tres días más tarde, en el ENADE, Tony Saca le contesta: “No podemos renunciar, ni vamos a renunciar, al necesario papel del regulador de las instancias gubernamentales para evitar que la sed especulativa y la avaricia desmedida lastimen el bolsillo de los salvadoreños.”
Parece que todos estamos de acuerdo. Sólo que uno lo dice con el puño en alto, y los 60 mil militantes del Frente lo entienden como amenaza a los empresarios, no como gesto conciliador. Y el otro lo dice con toda la tranquilidad relajada de un hombre que ya sabe que los mil empresarios no lo van a malentender como amenaza…
Sin embargo, están diciendo lo mismo, en otras palabras, pero sobre todo en diferentes contextos. Sólo falta que todos lo que realmente creen en estos discursos, los tomen de la palabra, obligándoles a convertir el discurso en práctica política.



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28 Mar 2008 
De: Joaquín Villalobos / jueves, marzo 27, 2008

Durante la guerra no me preocupaba tanto morir en combate como envejecer de guerrillero. Viendo la juventud de mis compañeros y la mía propia en fotografías de los primeros años del conflicto salvadoreño, concluí que las insurgencias no eran una solución, sino el síntoma de un problema. Más que un proyecto político, fuimos una generación que se alzó ante la prepotencia del poder antes de cumplir 20 años, pero que al llegar a los 40 entendimos que habíamos transformado al país y firmamos la paz.

En Nicaragua y en El Salvador la gente llamaba a los guerrilleros los muchachos y en Cuba los barbudos entraron a La Habana cuando estaban en la treintena. Los rebeldes uruguayos y argentinos mostraron con habilidad extraordinaria que era posible una guerra urbana a gran escala y el M19 de Colombia convirtió una derrota militar en una victoria política siendo la primera guerrilla que se atrevió a negociar.

Éstas son las seis insurgencias más importantes, desarrolladas, imaginativas y audaces del continente; rebeliones de jóvenes que lo dieron todo y en ese camino murieron y perdieron, o vencieron y transformaron, pero todas evitaron envejecer como guerrilleros.

Las insurgencias no surgieron por romanticismo ideológico, sino por la existencia de dictaduras militares y prácticas autoritarias en todo el continente, con excepción de Costa Rica. Podemos separarlas en dos grupos: las que consideraban la lucha armada como un instrumento para lograr fines y las que hicieron de la lucha armada un fin en sí mismo.

Las guerrillas del primer grupo fueron agentes de cambio y las del segundo no se dieron cuenta cuando el mundo cambió. En este segundo grupo estuvieron las insurgencias que envejecieron luchando en Perú, Guatemala y Colombia, tanto que la colombiana sobrevivió al fin de siglo.

La violencia delictiva en las calles de Madrid o México está conectada con todo esto. La violencia criminal es ahora hegemónica y, en esas condiciones, la violencia política organizada, cualquiera que sean sus intenciones, termina cooptada por la primera. El resultado final es el mismo, plata o plomo para políticos de izquierdas y de derechas. Sin autoritarismo las izquierdas latinoamericanas tienen ahora un reto más intelectual que emocional, deben resolver problemas en vez de multiplicarlos.

(Publicado en El Pais, 24 de marzo 2008)


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11 Mar 2008 


LA ESQUINA DEL MARTES DEL RECUERDO

Neto Rivas
Concluyo la transcripción de la entrevista con el Dr. Fabio Castillo Figueroa

El Comité secreto de lucha contra el dictador Luego que concluyó la Semana Santa del 44 los del grupo estudiantil nos reunimos en La Rotonda, éramos unos cuarenta o cincuenta, y tomamos importantes acuerdos: el primero que los estudiantes declarábamos una huelga indefinida, y el segundo, nombrar lo que se llamó el “Comité Secreto” que era un grupo de estudiantes encargados de nombrar a otro grupo conservando el secreto de sus nombres y luego desaparecer.
Formamos parte del designado Comité Secreto los estudiantes Jorge Bustamante (Medicina), Reynaldo Galindo Pohl (derecho) y este servidor. Fuimos designados como los responsables de dirigir la lucha contra la dictadura, y no teníamos la menor idea de que hacer. Empezaron los fusilamientos y no sabíamos que hacer.
La primera medida que tomamos fue nombrarme para ir a buscar al Dr. Arturo Romero, que ya estaba capturado y se encontraba en el Hospital de San Miguel, gravemente herido, con un machetazo en plena cara. Ya antes había trabajado con el Dr. Romero, el nos hizo participes de sus planes.
Con una gabacha de médico viajo en tren desde San Salvador hacia San Miguel. En el tren me fui pensando en lo que iba a hacer. Y logre entender una verdad: reconocer que la actitud contra el dictador era uniforme en todo el país. Me preguntaba: ¿cómo podíamos usar esta unidad nacional?
Llegó al Hospital de San Miguel, solo, con gabacha de médico, no tuve dificultades para encontrarlo y le habló en francés. (Mi familia, mi papá y mi mamá viajó a Francia para salvar a mi hermana que tuvo un accidente con la corriente eléctrica y esto me permitió aprender francés). Pudimos conversar en francés. El había estudiado en Francia. Le explique la idea que teníamos para rescatarlo. Romero aceptó.
Estaba enjuiciado y condenado a muerte. Aceptó el plan, no tenía otra alternativa. De haber realizado este plan no solo él hubiera muerto fusilado sino todos nosotros, ya que el plan consistía en doblegar a los 3 o 4 guardias que lo cuidaban y escapar. Seguí meditando. El plan era absurdo. Regrese a San Salvador a informar al Comité Secreto que Romero había aceptado. De haber realizado este rescate de seguro no estaría contándole esta historia.
En realidad no sabíamos que hacer. Sabíamos que todo el país estaba en contra del dictador, había unidad nacional. Pro ¿cómo usarla? Seguimos hablando, meditando. ¿Qué podíamos hacer? Un día, mientras discutíamos, reflexionando en cómo utilizar la unidad de todo el país contra el dictador, propongo la organización de paralizar el país, todo el país paralizado. Reflexionando llegue a la conclusión siguiente: paralizar el país mediante una huelga de toda la población. Al proponerlo, Reynaldo me dice: ¡estás loco, Fabio! Ese hombre nos mata a todos. Le respondo: ¡no va a poder matarnos porque no nos va a encontrar! No andamos haciendo nada. Aceptaron la idea. Y se acordó la organización nacional de la huelga.
Ya antes habíamos visitado al Sr. Palacios de la Imprenta Palacios. Cuando llegamos el despidió a todos sus empleados y nos aseguró que él podía imprimir lo que quisiéramos con tal le pagáramos. Aceptamos y empezamos a publicar. No cobraba ni mucho para el riesgo que corría.
En ese momento, el Comité Secreto tenía fondos. Empezó a correr el dinero de la oligarquía contra el dictador. Orlando de Sola, el médico, el papá del actual, me buscó. Y me entregaba dinero y en la primera entrega le di un recibo y me lo devolvió diciéndome: no, nada de recibos y ni se le ocurra mencionar mi nombre. Eran cantidades grandes de dinero, billetes de 100 colones de aquel tiempo.
El Comité Secreto tuvo fondos. Hicimos propaganda, lanzamos hojas sueltas. El “Comité Secreto” las firmaba. La gente era muy cuidadosa, imprimíamos 40 0 50 ejemplares y en cuanto empezaban a salir las secretarias en los bancos y oficinas reproducían las hojas sueltas y las órdenes eran atendidas inmediatamente.
Había un apoyo popular generalizado. No teníamos idea de que hacer y surgían los caminos. Nos reuníamos en una casa de dos plantas propiedad de la familia Wright, de Doña teresa Wright, esposa del viejo Juan Wright, dueño de la hacienda La Carrera y desde allí nos movilizábamos con toda tranquilidad.
Al tercer o cuarto día de huelga estábamos preocupados porque habíamos logrado paralizar los ferrocarriles. Les adelantábamos semanas de salarios y a los fogoneros, les pagábamos para que subsistieran escondidos. Consideremos que no existían sindicatos. Les pagábamos un mes por adelantado.
Al cuarto o quinto día de huelga, el policía que custodiaba la casa del ministro Morales, que quedaba a la vuelta de la de la familia Wright, donde sesionábamos, por accidente mata a Chepe Wright, de 14 años, hijo de Juan Wright y Teresa Alcaine de Wright. La noticia se divulga y con la muerte de Chepe Wright la huelga toma más fuerza. La muerte del muchacho fue por imprudencia, un accidente, él era muy apreciado, todos lo querían. Y dio base para convocar para asistir al sepelio y llegan cantidades enormes de gente, se convoca después del entierro a una misa y ya la gente no iba a dormir a sus casas sin que nos quedábamos en los alrededores intercambiando noticias, esperando el desarrollo d acontecimientos. El problema nuestro era: ¿y después de esto que hacemos?
El país estaba paralizado, a los ferrocarrileros, a los buseros les pagábamos. ¿Qué vamos a hacer? La idea de la huelga había sido producto de mis reflexiones, pero no teníamos una formación política seria. Pero de repente el gobierno empezó a sentir que se lograba mantener el país paralizado. El 9 de mayo estábamos Reynaldo Galindo Pohl, Jorge Bustamante y yo en la esquina entre el Palacio Nacional y la Catedral cuando escuchamos que a las 9 de la noche el presidente iba a dirigirse a la nación.
A las 9 lo escuchamos que dice: “he cumplido con lo que me comprometí a hacer por este país. Ante la actual situación no puedo hacer otra cosa que renunciar. La historia me juzgará, pero yo no creo en la historia porque la escriben los hombres.”Debió decir la hacen los hombres pienso.
¡Hemos triunfado! ¡Hemos derrocado al dictador Hernández Martínez! Gritamos llenos de alegría. ¡Tontos, allí empezó nuestro error! Tomamos una decisión política equivocada al decidir: ahora les corresponde a los adultos mayores organizar a sucesión presidencial. Fue un gravísimo error y nosotros fuimos culpables de no darle continuidad al esfuerzo de lucha popular que tanto nos había costado.
Y al final no solucionamos nada, la situación continúo lo mismo. Los adultos mayores eran ignorantes. No tuvimos la capacidad de reflexionar sobre la pregunta: ¿quién derrocó al dictador? El pueblo, el pueblo, los sectores populares. Los adultos mayores consultaron a los jurisconsultos honestamente, como al Dr. Emeterio Oscar Salazar. Pero entregamos una victoria popular ingenuamente. Y ese error que cometimos le ha costado al pueblo salvadoreño mucha sangre. Le ha costado al país muchos sacrificios.
Nuestra inexperiencia nos llevó a regresar a las aulas sin haber cumplido la tarea en su totalidad, dijimos: regresamos a nuestras aulas para continuar nuestros estudios...y en el país se fue el tirano pero nada cambió. Muy pronto vino el golpe militar para recuperar el poder.
Años más tarde me encontré con un periodista al que no conocía. Él entrevistó al dictador Martínez un día después que salió al exilio a Guatemala. Y me cuenta que le dijo: General, ¿cómo es posible que usted hace treinta días logró derrotar a un fuerte movimiento insurreccional armado y 30 días después lo ha derrotado un movimiento popular organizado por estudiantes sin armas? Y Martínez respondió: “me derrotaron porque no tenía contra quien disparar”...
La idea de una huelga pacífica, desarmada, masiva fue muy adecuada. Estuvimos aplicando un concepto político muy importante. Sin conocer la experiencia de Gandhi, de Nehru. Me preocupa que se repitan los errores....
Me preocupa mucho que se repitan estos mismos errores y sus trágicas consecuencias con relación a los Acuerdos de Paz. Considero que con los Acuerdos de Paz de 1992 se repitan los mismos errores que en el 1944 y no se garantizan los cambios verdaderos. Debemos de saber con claridad que vamos a exigir para que se establezca la paz.
A mí Ernesto Oyarbide, del PAR me invitó para asistir al acto en México de la firma de los Acuerdos de Paz. Cuando llegué encuentro que todos estaban muy felices, muy contentos, muy entusiasmados. Al final de la reunión me dan un ejemplar de los Acuerdos de Paz y empiezo a leer y descubro que a nadie se le ocurrió el tema de la educación en el documento, no se menciona, no aparece. Y la educación es la clave del desarrollo.
Y cuando leo el documento en su conjunto observo que hay otros elementos básicos que no se encuentran. Hago el señalamiento y se burlan.
No comprenden la necesidad de incluir elementos de naturaleza social tan importantes como la educación, la vivienda, el empleo y la salud.

Se repiten los errores...


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10 Mar 2008 


ANALISIS DEL FENÓMENO DE OBAMA

El senador obama, desde mi punto de vista, lo catalogo como un claro ejemplo del deber ser de un Líder Político, y que la juventud salvadoreña deberia tratar de temitar y mejorarlo. el ha sabido demostrar la capacidad intelectual y critica quien seve una persona idonea al cargo que busca. Ha demostrado muy buen dominio de la oratoria y la retórica, en sus diversos discursos en varios Estados de La Nación Americana, se ha sabido expresar muy bien en el Publico Americano, con lo cual los a persuadido y a conmovido a dichas poblaciones, en ese sentido se ve reflejado el apoyo de importantes sectores del electorado, incluyendo sectores independientes, hasta miembros del partido republico, según lo demuestran los diversos medios de comunicación.
El senador Obama, parece ser la luz del cambio que ha estado esperando la ciudadania americana, frente los problemas económicos y sociales que enfrentan los estados unidense, el senador señala en sus discursos a sus compatriotas el camino que debería llevar la Nación Americana, en estos momentos de crisis. Desde el punto de vista de los mass media Americano lo comparan con JFK, quien renovo con su juventud, los momentos de crisis que vivía Estados Unidos en aquel entorno social, situación casi similar, con diversas variantes a la que se vive hoy en día en esta Nación.
La política de George W. Bush a llevado a esta nación a una crisis económica de la cual no hayan salida y a su política de guerra que no ayuda en nada a la nación en particular, sino mas bien, crea repudio antinorteamericano a nivel mundial, por lo tanto, deben de recuperar su prestigio moral en el mundo, recuperando aliados ganándose su respeto y estimar.

Por lo que Estados Unidos y el mundo necesitan un cambio de presidente y de ideología que al parecer ven que Obama el líder político que por mucho tiempo buscan los americanos. Hasta lo han llegado a llamar el nuevo Abraham Lincoln, por que creen en que Obama recuperara los valores que inspiraron a los fundadores de la Unión Americana.

Obama con su utopía, ve lo que le hace falta a la Nación, se identifica con su espirutud luchador frente al momento de crisis, que vive la nación, el senador es capaz de convencer a los demás con su propio entusiasmo, para realizar y llevar a cabo lo que la sociedad le demande, proponiendo nuevas figuras institucionales que tienen por objeto solucionar los diversos problemas a mediano plazo, en Obama los americanos se sienten representados y es lo que lo mantienen en las votaciones internas democratas arriba de la senadora Hillary Clinton.

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